El trabajo de los funcionarios de prisiones es posiblemente uno de los más demandantes y, como es fácil imaginar, es también uno de los más arriesgados en determinadas situaciones. No obstante, algunos de los riesgos a los que están expuestos estos trabajadores suelen pasar desapercibidos y no han recibido por tanto, hasta fechas recientes, la atención que merecen. Estos son los riesgos de naturaleza psicosocial, que derivan fundamentalmente de las relaciones humanas en el trabajo y de las emociones que llevan asociadas. Desde este punto de vista, es fácilmente esperable que los funcionarios de prisiones estén sometidos a lo largo de su actividad a un sinfín de interacciones altamente complejas con los internos y con los propios compañeros de trabajo, y que su grado de exposición a emociones -propias y de otros- como el miedo, la ira, la frustración o el desánimo es considerablemente elevado en el día a día.

El adecuado manejo de estas emociones se vuelve, por tanto, una tarea añadida a las demás tareas que ya de por sí requiere el puesto de trabajo, lo que constituye una fuente de sobrecarga adicional. En los casos en los que el trabajador no sabe o no logra solventar este “trabajo emocional” requerido por su actividad las consecuencias para su bienestar y su salud pueden ser serias. Por ejemplo, entre otros riesgos psicosociales, se ha descrito el síndrome de burnout o “estar quemado”, caracterizado por el agotamiento emocional, la progresiva “despersonalización” de las relaciones humanas y la falta de realización en el trabajo.

Un programa pionero de intervención ha tratado de abordar esta problemática en el contexto de las cárceles uruguayas. La intervención, que ha sido coordinada por el Dr. David Martínez Iñigo, de la Universidad Rey Juan Carlos, y financiada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), tenía como objetivo la reducción del agotamiento emocional entre los operarios de prisiones y la mejora del bienestar laboral de este colectivo de trabajadores. 

Un grupo de funcionarios de prisiones (n=21) con contacto directo habitual con los reclusos participó en esta experiencia de 10 semanas de duración en la que, mediante sesiones presenciales de hora y media de duración y ejercicios de práctica espaciada guiada, fueron adquiriendo una serie de herramientas para el manejo de sus emociones potencialmente negativas y las de los demás. Concretamente, el programa de intervención se enfocaba en el uso adecuado de las estrategias controladas de regulación interpersonal del afecto (ECRI), a través de las cuales se trata de mejorar o empeorar el estado emocional de alguien. Las técnicas y ejercicios empleados, basados en los principios del enfoque cognitivo-conductual, fueron específicamente diseñadas por el equipo de investigación para su aplicación en el contexto penitenciario.

Los resultados, que han sido publicados recientemente en la revista Universitas Psychologica, fueron muy satisfactorios.  Los funcionarios que pasaron por la formación mejoraron en indicadores de bienestar psicológico, disminuyeron de forma estadísticamente significativa sus niveles de depresión y el nivel de agotamiento emocional, y mejoraron su valoración del nivel general de bienestar, en comparación con otro grupo de compañeros (n=18) que no participaron en el entrenamiento. Además, se produjeron cambios en la forma en que los operarios manejan su relación con el recluso. Aunque no se encontraron diferencias entre el grupo experimental y control en lo que respecta al uso de ECRI de mejora del afecto, sí disminuyó el uso de estrategias de empeoramiento del afecto entre aquellos operarios que pasaron por el entrenamiento. Se encontró además una relación inversa entre el cambio en las ECRI de empeoramiento del afecto y los cambios en el bienestar, de forma que cuanto más se disminuía el uso de estas estrategias, mayores ganancias en bienestar se producían. En conclusión, tal y como señaló el responsable del proyecto en una presentación preliminar de resultados en Montevideo (Uruguay), “si se cuida al funcionario, se cuida al recluso y a la inversa”.

Referencia
Martínez-Íñigo, D., & Crego, A. (2017). Evaluación de una intervención para la mejora de las competencias de regulación interpersonal del afecto y el bienestar laboral en una muestra de operadores penitenciarios del Uruguay. Universitas Psychologica16(3).

Accede al artículo en:  http://www.redalyc.org/pdf/647/64753516017.pdf

Antonio Crego

Doctor en Psicología. Profesor de Psicología en Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA.

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