Archivos de Autor: Álvaro de Diego

Las paradojas del Mobile World Congress

«Hecho o dicho aparentemente contrario a la lógica». Esa es la primera acepción que la Real Academia recoge para la palabra «paradoja». El Mobile World Congress (MWC) se ha celebrado del 24 al 27 de febrero en Barcelona para fomentar la colaboración internacional en las comunicaciones inalámbricas móviles y presentar las principales innovaciones y tendencias en el sector. Ha concitado la atención mundial, pero también ha alumbrado varias paradojas.

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Paradoja 1. Un congreso basado en las redes sociales y la relación virtual ha congregado a más 80.000 asistentes.
El evento ha vuelto a superar su récord de asistencia anterior, fijado en 72.000 profesionales en 2013. Frente a los 75.000 previstos, han sido alrededor de 80.000 personas las que finalmente se han dejado caer por el encuentro.

Paradoja 2. La primera potencia europea desaconseja usar WhatsApp.
El nuevo empleado de Zuckerberg y fundador de WhatsApp, Jan Koum, declaró en la MWC: «Nada va a cambiar. Nuestra filosofía es poner a las personas en contacto». En ese sentido, recordó que la misión a la hora de crear este servicio era «conectar a la gente». No obstante y frente a ello, la agencia germana de regulación de la privacidad en las comunicaciones había alertado días antes sobre la adquisición por Facebook de esta aplicación. La absorción de WhatsApp, que cuenta con 465 millones de usuarios, podría causar problemas en la privacidad de los individuos debido a una posible fusión de datos.

Paradoja 3. La democratización que anuncia y dice defender el fundador de Facebook choca con la propia naturaleza de la compañía.
Aun en un mundo globalizado los Estados-nación democráticos siguen asumiendo la representación legítima -y más o menos racional- de la soberanía popular. Facebook, Twitter, Wikileaks, etc., se alzan por encima de las fronteras nacionales y, en muchas ocasiones, se asemejan a SPO (Single Person Organization), estructuras personalistas donde las decisiones se concentran en pocas personas. La propia absorción de WhatsApp por parte de Facebook vuelve a reabrir el debate sobre la concentración empresarial y los límites del pluralismo.

Paradoja 4. La persona que lidera las búsquedas en Google es un anciano que no dispone siquiera de teléfono móvil.
El Papa Francisco encabeza las búsquedas en Google con más 1,7 millones de registros, con lo que supera a todos los líderes mundiales, incluido Obama. Solo un año después de su elección dispone de 12 millones de seguidores en Twitter. Así se ha revelado en el MWC de Barcelona.

Paradoja 5. Oportunidad de negocio vs. restricción a la libertad comercial.
¿Qué ciudad no pagaría por disponer, a lo largo de una semana, de 80.000 turistas de alto poder adquisitivo? Pues bien, la víspera de la apertura del MWC, el domingo 23 de febrero, la mayoría de los establecimientos de la Ciudad Condal habían echado el cierre.

 

 

Francisco, al margen de la fe

Resulta fácil comprender los torrenciales ríos de tinta desatados desde la renuncia de Benedicto XVI hasta la fecha. Quizá solo existe un precedente contemporáneo de inopinado relevo en la silla de Pedro. No obstante, ni siquiera la elección de Juan Pablo II en octubre de 1978 tras el brevísimo pontificado de su predecesor resulta comparable.

Entonces no funcionaban las redes sociales, Juan Pablo I había fallecido y no renunciado, circunstancia esta última inédita desde 1415, y, a mayor abundamiento, el Papa Francisco viene concitando una extraordinaria atención de los medios de comunicación de masas en apenas unos días de ministerio petrino.


Francisco, como cabeza de la Iglesia Católica, es referente de 1.200 millones de personas en todo el planeta, pero, al margen de cuestiones de fe, está siendo objeto de una atención preferente por parte de la opinión pública mundial. Es quizá el momento de detenerse en la comunicación de quien asume la autoridad espiritual más relevante del mundo. Tras el pontificado del discreto e introvertido Ratzinger, la gestualidad del anteriormente arzobispo de Buenos Aires se analiza con lupa. Una circunstancia sorprendente habida cuenta del precedente no lejano del descomunal comunicador que fue el papa Wojtyła, nombrado «Hombre del Año» por la revista Time en 1994.


Desde su primera aparición pública, el primer Papa americano y de origen jesuita concitó la sorpresa de los medios, no solo por su imprevista elección -otro detalle de la desinformación de los presuntos vaticanólogos-, sino por sus primeros gestos y palabras. Refiriéndose a sí mismo como «obispo de Roma», evitó la cruz pectoral de oro, prescindió de la muceta roja e incluso se permitió un fino sentido del humor, que ha dejado escapar en más ocasiones desde entonces: «El Cónclave tenía el deber de dar un nuevo obispo a Roma. Da la impresión de que mis hermanos cardenales hayan ido a buscarlo casi al fin del mundo…».
El maestro de ceremonias vaticano, monseñor Marini, se las vio y se las deseó para colocarle la estola en la bendición. Previamente, Francisco había pedido a los fieles reunidos un favor: que rezasen por él. En medio de un silencio impenetrable, perceptible aun a través de los aparatos de televisor, el recién presentado sumo pontífice se inclinó levemente. Sin afectación.

La presencia tras la balconada evitó una constatación, bien pronto descubierta por diferentes medios: calzaba unos gastados zapatos negros de párroco de barrio. La prensa global lo recibió entre la sorpresa, la feroz lectura política en clave interna -Bergoglio había protagonizado importantes desencuentros con el peronismo en el poder- y la natural expectativa.



Dos días más tarde, en la audiencia ofrecida a los profesionales de la información recibió una estruendosa ovación de los reporteros acreditados tras una sencilla bendición papal. El papa Bergoglio abraza y permite que le abracen, besó en la mejilla a una entre azorada y sobreactuada Cristina Fernández de Kichner cuando ésta le preguntó si podía tocarle, y ha preferido un jeep descubierto frente al habitual «papamóvil» blindado. El primer «Angelus» concluyó con el deseo de un buen almuerzo en familia y la celebración de la Última Cena se trasladó de San Juan de Letrán a una penitenciaria de menores. El obispo de Roma lavó los pies de doce reclusos, un musulmán y una chica entre ellos.


En una llamativa muestra de afinidad electiva muchos medios presentaron como novedad lo que era algo tradicional: la imagen de un papa rezando tumbado sobre el suelo en la ceremonia de la Pasión del Viernes Santo. Un aspecto que debe hacer pensar, con Paul Valéry, que «la literatura [también] la crea el lector» y que es indispensable una formación de los periodistas en ámbitos especializados como el de la información religiosa; aún sigue siendo habitual en emisoras de relieve la perogrullada de confundir «árabe» con «musulmán», por poner un caso.

Periódicos de línea ideológica alérgica al clero no han dejado de incidir en la modestia del otrora cardenal Bergoglio, mientras los medios franceses, escasamente entusiastas hacia la información vaticana, aluden en grandes titulares a la «franciscomanía» o al «estado de gracia» del aún inquilino de la Casa de Santa Marta, que no del apartamento pontificio.
Al margen de las cuestiones de fe, la figura del nuevo Papa ya concita la sostenida atención del mundo. Y resulta un filón para la prensa global y las redes de un planeta cada vez más complejo y, al tiempo, cada vez más pequeño.

Ciudadanía y periodismo, en ICONO14 y la Semana de la Ciencia UDIMA

ICONO14 constata la emergencia de «una nueva generación, que se vislumbra autodidacta, con jóvenes capaces de comunicarse y producir con los dispositivos tecnológicos a los que tienen acceso, a veces con escasas competencias mediáticas». El último número de la prestigiosa revista, que tiene por objeto el abordaje científico de las TIC desde una perspectiva comunicativa, replantea preguntas, estrategias y participación de unas audiencias cada vez más expuestas y menos formadas.

La vieja aspiración de acceso de los ciudadanos a los medios de comunicación, incluida en el derecho -constitucional- a la información, se ha visto facilitada por el contexto de sociedad digital (sociedad-Red) en la que nos encontramos. No obstante, como se destaca en el monográfico de ICONO 14, ese acceso indiscriminado no supone necesariamente el fomento de una ciudadanía crítica y «competente» en términos audiovisuales.
Muy relacionada con este controvertido asunto será mi intervención  «La irrupción de las Redes: ¿»Periodismo ciudadano» o periodistas -también- digitales?», que tendrá lugar el miércoles 14 de noviembre, a las 17:30 horas, dentro del programa de la XII Semana de la Ciencia de UDIMA. La ponencia ampliará ese análisis de la competencia al terreno de la profesionalidad, la responsabilidad y los escuetos contenidos.

¿Cualquiera puede ser periodista? ¿Toda participación en las redes es periodismo? ¿Están condenados al colapso los medios tradicionales? ¿La gratuidad es la mejor garantía para las libertades informativas? Estas y otras interrogantes serán abordadas en el encuentro. ICONO14 y UDIMA no esquivan uno de los temas de nuestro tiempo.

Se recorta también una sonrisa al día

Hace apenas cuatro meses, recogíamos cómo el Rey concedía el Marquesado de Daroca a Antonio Mingote. Hoy nos sumamos al duelo nacional por la desaparición del dibujante, escritor y académico. Nunca un país pierde tanto como cuando se apaga el genio creador de un artista. Ni es tan sincera la pudorosa lágrima que brota al desvanecerse la última sonrisa. Al marcharse «el Picasso de los periódicos» -así lo bautizó Francisco Umbral- se nos marcha también un júbilo al día, un pedazo de la historia más ilustre de ABC y el cuartillo de aguamiel preciso para endulzar la píldora amarga de esta Celtiberia aún bronca, contundente y en ocasiones necia.

En su discurso de ingreso en la Real Academia, Wenceslao Fernández-Flórez definió sencillamente el humor como «una posición ante la vida», que «se coge del brazo» de esta «con una sonrisa un poco melancólica, quizá porque no confía mucho en convencerla». El literato desmarcaba a Castilla de la capacidad de albergarlo, pues, «fuerte, seco, rígido, enamorado de las abstracciones», su natural tiene «un concepto trágico de la vida» que poco se compadece con el género. Una excepción descollaba, no obstante: Miguel de Cervantes, del que con sutileza Fernández-Flórez rescataba a presuntos ancestros galaicos, más proclives a la invención risueña.

Ganado el descanso eterno por la bondad de su persona y el bien causado por sus viñetas, es de suponer el encuentro de Mingote con un Creador desmarcado de esa «idea» castellana «tajante, estremecida y escueta». El honor puede llevarse como una coraza, pero también con ternura.
Descanse en paz.