Archivos de Autor: Luis Miguel Belda

Teletrabajo, ¿ese gran desconocido?

El titular, al menos en formato pregunta, no se ajusta a la realidad, y la realidad es que del teletrabajo habla todo el mundo, sobre todo desde el advenimiento de la pandemia y el posterior confinamiento. Pero el debate en la calle semeja muchas veces al que enfrenta a los aficionados al fútbol: todos parecen entender del deporte rey, pero los recursos humanos son algo más que ocio y diversión.

Así, mientras que los expertos en la materia se afanan en delimitar el teletrabajo, empezando por su definición, aquellos sobre quienes se aplica siguen creyendo, al menos una gran mayoría, que teletrabajar es hacer lo mismo que se hace en la oficina, pero en casa. Y no es tanto así como se cree.

La 11ª Semana de las redes Sociales y la Comunicación convocadas por CEOE Valladolid ha permitido abordar esta cuestión de la mano de reputados expertos como Javier Cantera, presidente de Auren Consultores y presidente de la Fundación Personas y Empresas, quien tiene claro que “el presencialismo es tan malo como el teletrabajismo”. 

Arturo de las Heras, presidente del Grupo Educativo CEF.- UDIMA y vicepresidente primero de la Junta Directiva de la Asociación de la Empresa Familiar de Madrid (ADEFAM), además de miembro del Comité Ejecutivo de CEIM, la patronal madrileña, recuerda, para empezar, que el teletrabajo “aún no tiene una definición de buenas práctica claras”.

De izquierda a derecha de la imagen, Javier Cantera, Ángela de Miguel (presidenta de CEOE Valladolid) y Arturo de las Heras

En cualquier caso, asevera, a la hora de entender el teletrabajo “ni todos en su casa, ni todos en la oficina cien por cien”. Reconoce Arturo de las Heras que en este ámbito todos los empresarios “estamos aprendiendo a teletrabajar”.

Una de las investigadoras que en España más ha abordado este tema, Aránzazu de las Heras, a su vez, presidenta, junto a su hermano Arturo, del Grupo CEF.- UDIMA, y autora de ‘El teletrabajo en España: un análisis crítico de normas y prácticas’ (Editorial Estudios Financieros) afirma, siempre que se le pregunta por ello, que, actualmente, “las empresas no están organizadas para teletrabajar”, cuando menos como sería idealmente.

Hoy por hoy, solo un 12% de los trabajadores españoles realiza alguna vez una especie de teletrabajo. Un porcentaje pequeño, en opinión de Aránzazu de Las Heras, porque, recuerda, en España “aún se no trabaja por objetivos en sus empresas y es difícil saber el trabajo que hace el empleado en su domicilio”.

Esta experta afirma que teletrabajar es “realizar la misma prestación que si estuvieras en el centro de trabajo” y en España la regulación de este ‘modus operandi’ no es muy extensa, aunque sí existe referencia en el Estatuto de los Trabajadores, en uno de cuyos artículos aparece el concepto. Pero poco más, lo que no restará interés alguno en que sea uno de los temas de debate en la calle.

El trabajador del futuro apuesta por el movimiento New Work: Vacaciones ilimitadas, trabajo en remoto y sin horarios

Leer el titular invita, de entrada, a añadir la célebre expresión castiza de ¡y el de la boina! ¿Quién no desea lo que propone este movimiento llamado New Work, nuevo trabajo en su traducción al castellano?

Appinio, plataforma global de investigación de mercados, ha elaborado el informe “El Futuro del Trabajo”, que revela cómo trabajan actualmente las personas, qué piensan de su trabajo, el teletrabajo, la digitalización, sus preocupaciones y deseos para el futuro, etc. y los resultados son reveladores, y alguno hasta curioso.

En este nuevo modelo, que solo es conocido por 1 de cada 12 encuestados, primera sorpresa, las políticas laborales y de recursos humanos propuestas se salen de lo que se entiende por común: las vacaciones ilimitadas y los organigramas horizontales son los aspectos más populares del movimiento New Work (59% y 57% respectivamente), seguido por la flexibilidad total de la ubicación del puesto de trabajo y la supresión del concepto de “horario”. En particular, los millennials parecen valorar especialmente todos los aspectos de este movimiento.

Pese a que estamos en un momento en que la incertidumbre impera, el 53% de los españoles se sienten muy seguros en su puesto de trabajo, según el informe. De hecho, prácticamente 9 de cada 10 españoles se muestra en algún grado satisfecho con su trabajo. Tanto es así que hasta el 58% afirma estar incluso muy satisfecho. Esto no quita que el 55% haya sentido en algún momento a lo largo de estos dos últimos años miedo por perder su puesto; especialmente por parte de los autónomos.

Por el lado de la satisfacción en el puesto, muchos de los empleados con cargos de responsabilidad son más propensos a tener previsto un cambio de trabajo en el próximo año: hasta un 19% afirma que quiere hacerlo en los próximos 6-12 meses. A raíz de esto, los responsables del estudio apuntan que se podría suponer que el grado de satisfacción en puestos de mayor responsabilidad es menor, y que el estrés y la presión influyen en esta búsqueda por cambiar de trabajo.

Es precisamente a la hora de cambiar de trabajo donde se observan que las prioridades y anhelos parecen haber evolucionado también. Entre aquellos que han cambiado de empleo en el último año influenciados por la pandemia, 4 de cada 10 afirma que lo hizo debido a buscar un puesto que ofreciera mayor flexibilidad.

Pero no acaba ahí la cosa: la lista de deseos es todavía más amplia. Tres de cada cinco empleados (63%) desearían un salario competitivo por parte de su empresa, aunque únicamente el 34% considera que su salario actual lo es. Además otro de los aspectos que más desean los españoles es el anhelo por el crecimiento personal con un 36% (especialmente entre la Generación Z, el grupo de edad más soñador y que más valora este aspecto).

Debido a que la situación sanitaria va mejorando progresivamente, ya únicamente el 29% de los españoles continúa trabajando en remoto. Sin embargo, cuando se les pregunta por cómo preferirían trabajar en un futuro, la respuestas es clara y contundente: el formato preferido por la mayoría (56%) de los españoles en todos los grupos de edad es la modalidad híbrida, pues reúne lo mejor de los dos mundos.

La flexibilidad, independencia y conciliación laboral y familiar son las mayores ventajas del teletrabajo de acuerdo con los encuestados. Sin embargo, la comunicación y cooperación entre compañeros de equipo parece haberse resentido, pues 3 de cada 10 encuestados considera que este aspecto no se ha beneficiado con el teletrabajo y que para ello, es preferible estar presencialmente en la oficina.

¿Y aquellos que no tienen posibilidad de trabajar, por su empresa o su tipo de sector? Debido a los enormes beneficios que acompañan a esta modalidad de trabajo, la mitad de aquellos que no tienen la posibilidad de trabajar en remoto estaría dispuesto a cambiar su trayectoria profesional o empresa por completo con tal de tener la posibilidad de hacerlo.

La gran mayoría de los españoles (el 78%) afirma que su labor diaria ha cambiado desde que se introdujeron las nuevas herramientas digitales. De hecho, hasta el 86% considera que estas herramientas ya no se irán y permanecerán en el día a día de sus trabajos de manera diaria, independientemente de que cambie la situación sanitaria o no.

De hecho, con la introducción de herramientas digitales, los trabajadores se sienten más satisfechos (38%) y motivados (34%). Sin embargo, y pese a que la sensación generalizada es positiva, estas herramientas también hicieron que 1 de cada 4 españoles (25%) se sintiera agobiado u oprimido; quizá por no estar familiarizado con este tipo de herramientas y no sentirse cómodo con las mismas.

Casi 9 de cada 10 empleados afirma tener una relación positiva con su jefe o supervisor inmediato. Entre los que afirman tener una mejor relación con sus jefes, destacan aquellos que dicen tener jefes que practican estilos de liderazgo cooperativos (78%), de confianza en el equipo (79%) y agradecidos (75%). Por contra, un estilo de dirección autoritario parece dificultar enormemente la relación entre jefe y empleado, pues el 18% de los empleados con mala relación con sus jefes dicen tener unos de carácter autoritario.

Otra de las cuestiones importantes tiene que ver con sentirse valorado y apreciado por los superiores y es que esto tiene un fuerte impacto en la satisfacción en el puesto de trabajo en general: los que sienten que su trabajo es valorado por sus jefes son más propensos a decir que están muy satisfechos en su trabajo que la media (64% frente al 58%).

Asesores de formación, esos creadores de vocaciones

Los alumnos no dedican su esfuerzo, su tiempo y su dinero formándose en aquello que libremente desean sino es para poder ejercer el oficio que soñaron. Esta es una regla general, pues lo excepcional, en sus dos sentidos, es aquel que estudia por placer, por adquirir conocimientos que nunca sobran ni dañan. En ambos casos, han de ser reconocidos.

Lo que sí persigue la mayoría con sus estudios, de años con una carrera universitaria, o de especialización con un máster o un curso, es encontrar su primer empleo o bien mejorar su posición en el momento actual. Y en este recorrido, el alumno debe ir acompañado de la mano orientadora del centro en el que se ha preparado.

Es la labor esencial de los departamentos de Bolsa de Trabajo, como el del Grupo Educativo CEF.- UDIMA, pero no menos importante la del área de asesoramiento en formación, pues de ese primer contacto con una realidad académica determinada dependerá, y más de lo que se cree, el éxito de ese alumno decidido a trabajar en aquello en lo que cree y a lo que siente haber sido llamado; lo que se suele conocer como vocación.

En este contexto, el de la asesoría, que muchas veces es la primera que reciben los alumnos, los eventos donde alumno y centro académico pueden establecer un contacto se convierten en el mejor escenario para propulsar una carrera de fondo, como son los estudios universitarios, y, lo que es más importante, para despertar un primer impulso aún no conocido por el alumno, quien, bien asesorado, puede ver luz en el túnel de las decisiones oportunas y adecuadas para una mejor vida profesional.

En eso, la escuela de negocios CEF.- Centro de Estudios Financieros y la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA, se distinguen por estar en los principales eventos donde se reúnen alumnos deseosos de confirmar lo que quieren ser, o de aprender nuevos caminos aun no explorados.

En los últimos días, el Grupo Educativo CEF.- UDIMA ha estado presente y cerca de alumnos en esa situación de hambre de conocimiento. En Valencia, asesores de formación de la delegación del CEF.- y de la UDIMA, han explicado la oferta de la institución académica a todo aquel alumno que se interesó por ello.   

Fue en el marco del Foro de Ocupación y Emprendimiento de la Facultad de Derecho de la Universitat de València, que coincidió con la XIII Jornada sobre Salidas Profesionales, un acontecimiento organizado por UVempleo, a través del Vicerrectorado de Ocupación y Programas Formativos, en colaboración con la Facultad de Derecho, el cual trata de impulsar la empleabilidad de los futuros egresados de este centro.

El Foro de Ocupación y Emprendimiento de la Universitat de València es un evento que facilita la toma de contacto entre demandantes de empleo y empresas, organismos e instituciones y, como en anteriores ocasiones, consistió, por un lado, en actividades como charlas orientadas a la empleabilidad, como salidas profesionales internacionales, emprendimiento, así como talleres sobre marca personal o revisión de currículum.

Por otro lado, hubo una serie de stands situados en el hall de la Facultad de las empresas asistentes, como el CEF.- y la UDIMA, que exhibieron su identidad y tuvieron ocasión de establecer contacto con los estudiantes.

Pocos días después, en Madrid la directora de Oposiciones del CEF.- Centro de Estudios Financieros, Ángela de las Heras, hizo lo propio ante un centenar de estudiantes a punto de licenciarse en la Universidad Rey Juan Carlos, en los Campus de Vicálvaro y de Fuenlabrada. Ángela de las Heras fue invitada como ponente en la mesa redonda ‘Oportunidades en la Administración Pública’, que tuvo lugar en el marco de la I Semana de Empleabilidad y el Emprendimiento, y en la que participó también Patricia Ávila Cabezas, opositora por el CEF.- que compartió su experiencia con los universitarios presentes.

En ese otro marco también estuvieron esas figuras esenciales que son los asesores de formación del Grupo Educativo, especialistas que conocen a la perfección y en profundidad la extensa oferta académica, tanto de la escuela de negocios como de la universidad online, y que tanto ayuda a los alumnos a trazar su propio futuro.

El edadismo, más que una discriminación laboral por edad: todo un síntoma

No pocas empresas se agarran a clavos ardiendo del tipo “ya eres mayor y no estás adaptado a las nuevas tecnologías” para justificar los despidos de sus trabajadores más veteranos. Una cuenta atrás que empieza al cumplir los 45 años y que empeora sobremanera con los 50 en adelante.

Se trata de un fenómeno ya descrito bautizado como edadismo, la discriminación de las personas por la edad. Se ve estos días en la apuesta, al estilo más de Espartaco posible, de personas mayores que se rebelan contra unos bancos que les han abandonado por la sencilla razón de que no entienden como debieran una app que, les confieso por experiencia, en algunas cosas no entienden ni los más adolescentes, duchos como están en estas cosas.

Pero lo que ocupa ahora es el edadismo y su desgraciada aplicación en el terreno laboral. Eufemísticamente, algunos empresarios y sus responsables de recursos humanos hablan de trabajadores séniors como paradigma de experiencia acumulada que aún le conviene mantener. Pero en no pocos casos la cosa se queda en un informe desactualizado de RSC, en una categoría laboral de un convenio que casi nadie ocupa, en una foto de familia y, en el peor y más real de los casos, en una carta de despido.

Lo que se alega en estos casos, que no son pocos a la luz de la estadística del boca a boca, la que nunca falla, es que el trabajador de una cierta edad no está puesto al día en las nuevas tecnologías.

Quien pone el acento en esta cuestión del edadismo es Nieves Ballesteros, workplace manager de Cabify, quien alternó conocimiento y experiencia durante su intervención en el acto de celebración del primer año de funcionamiento de Together is Better, una plataforma de gente especialista que ayuda a otros a sacar adelante sus emprendimientos del modo más solidario, inclusivo e igualitario, siendo la mujer emprendedora, uno de sus principales fines.

Ballesteros resolvió con soltura una cuestión que, más que preocupar, también indigna, a mayores y no tanto. Y así se despachó con una de las primeras verdades del barquero: “Nuestra generación es la que más cambios tecnológicos ha sufrido, sin embargo, se nos acusa de no saber adaptarnos. Pero creo yo que adaptarnos, nos hemos adaptado en estas décadas”.

Nieves Ballesteros tiene más razón que un santo ¿Qué generación, con anterioridad a los años 50 o 60, pasó del vinilo (que duró casi un siglo), al casete, al disco compacto y ahora a la nube, o de la máquina de escribir (casi otro siglo vigente) al ordenador aquel en el que había que escribir varias cosas para que la flecha se moviera hacia arriba (Bill Gates salvo muchos empleos con su ratón), hasta el complejo y sofisticado universo de hardwares y softwares y dispositivos actuales sin que se le moviera un pelo? Si la señalada no es una generación que ha sabido adaptarse, malo está el cuento.

Ballesteros se lamentaba de que si hoy “buscas trabajo con cierta edad eres poco menos que transparente”. Los adolescentes solo conocen la tecnología de hoy, pero sus mayores en edad laboral conocen y experimentan todas las tecnologías más recientes. Es un partido que han ganado los sénior por goleada a muchos ejecutivos de recursos humanos que aún no han cumplido los treinta años de edad, pero que se muestran firmes en proponer salidas de la empresa de aquellos que estiman ‘out’ (un anglicismo ridículo que no pasa de moda).

Será por esto que ya se echa de menos la enseñanza en las universidades de la disciplina de la Humanidades, pero de las humanidades de verdad, las que nos hacen más humanos.

¿Puede ser el trabajo freelance el modelo laboral del futuro por excelencia?

La seguridad en el trabajo, y de ahí las simpatías que cosecha en todas las generaciones la oposición a funcionario público, es una de las mayores preocupaciones de los empleados. Pero eso podría cambiar si se consolidan las tendencias que apuntan al interés creciente de los más jóvenes por tener una buena vida sin estar tan estrechamente ligada al trabajo como la de sus predecesores.

En este nuevo escenario, la figura del freelance empieza a jugar un rol a tener en cuenta. Según un estudio realizado por la plataforma Shakers, del que informa en un comunicado, a su red de más de 2.500 trabajadores freelance, el 95% valora sentirse alineado con el proyecto antes de trabajar en él y de este porcentaje, el 72% confirma que no trabajaría en un proyecto que no encaje en sus valores.

A eso se suma el precio, porque, como se verá, no cobra menos el freelance que el trabajo por cuenta ajena. Es más, este último cobra menos, aunque se sienta, en apariencia, más seguro en su puesto.

Porque sí, la mayoría de perfiles freelance tienen una remuneración superior al salario medio en una empresa por el mismo puesto. Pueden llegar a percibir hasta un 50% más de lo que percibirían trabajando por cuenta ajena.

Prosigue el estudio: el 84% estaría dispuesto a trabajar con empresas más grandes si estas trabajasen con profesionales freelance. También que los freelance valoran la movilidad geográfica y, de media, pasan al menos un mes fuera de su localidad habitual de residencia trabajando.

La mayoría tiene experiencia previa en empresas, con una media de 5 años. Así que emprenden su aventura profesional en solitario habiendo probado lo que es el trabajo por cuenta ajena.

Los perfiles más repetidos como freelance trabajan los sectores de diseño y creatividad (diseñadores UX/UI, gráficos), marketing digital (growth hackers, especialistas paid media, CRM, SEO, SEM, community manager), desarrolladores web y profesionales del Data (programadores back, front, full stack, data analyst, consultoría digital, project management, tecnologías inmersivas (AR, VR, XR), comunicación y consultoría de negocio, entre otros.

La conciliación es una preocupación para muchos. Mujeres y hombres con hijos en edades tempranas, fanáticos deportistas o emprendedores noveles encuentran en este modelo laboral una forma de trabajar qué les permite compaginar y conciliar su vida personal o hobbies con su profesión.

Por otro lado, de acuerdo con este estudio, crece la preferencia por las ciudades medianas como lugar de residencia. Aunque Madrid y Barcelona siguen siendo el foco de concentración de profesionales digitales, desde la pandemia han tomado mayor relevancia ciudades medianas con buen clima y precio medio como Málaga, Valencia o Sevilla, qué están recibiendo a cada vez más nómadas digitales. También en las islas Canarias o Ibiza.

El 92% de los profesionales autónomos se siente satisfecho con su trabajo y con el impacto que tiene. Típicamente trabajan en proyectos que consideran que tienen un impacto positivo, pudiendo elegir los proyectos con los que se involucran.

Y a la hora de conseguir los proyectos, estos se valen de las recomendaciones de otros clientes o los obtienen gracias a su pertenencia o afiliación a una comunidad. Un 95% cree que es útil formar parte de una comunidad.

Para cerrar, los contras: Entre los problemas más repetidos está la falta de estabilidad. De media, los proyectos freelance duran entre 3 y 6 meses, y aunque el índice de recurrencia es alto, no está asegurado. La captación de nuevos clientes puede quitar tiempo ejecutor y los pagos pueden ser irregulares. Es el precio de ¿la libertad?