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microlearning Telegram UDIMA

‘Microlearning’ vía Telegram, estudio online dinámico y flexible

La Universidad UDIMA, en la segunda convocatoria de ayudas a proyectos de innovación educativa, aprobó recientemente el proyecto de investigación Microlearning vía Telegram en docencia universitaria online. Una iniciativa desarrollada por tres profesores de la Universidad que busca «impulsar la renovación metodológica, la mejora educativa y la integración de tecnologías emergentes en el sistema de enseñanza online», defienden.

Un enfoque «didáctico e innovador» que esperan aporte «aire fresco» al estudio de las asignaturas, explica Aitana González. La docente respalda la necesidad del proyecto en la creciente demanda social por personalizar la educación de los conocimientos Universitarios, así como potenciar la innovación tecnológico-pedagógica y la motivación del estudiante. La estructura de las asignaturas se mantiene: actividades, controles y aula virtual.

«Lo nuevo es el diseño», continúa González, apoyado en el microlearning o microaprendizaje. Un sistema que fragmenta el contenido teórico-práctico en «pequeñas píldoras de conocimiento» para explicar conceptos y herramientas, desgrana la profesora del área de ciencias del trabajo de la UDIMA.

El segundo aspecto innovador es el medio que utiliza la UDIMA para realizar parte de las actividades de evaluación continua (AEC). Los estudiantes participarán a través de un grupo en la aplicación de mensajería Telegram, apunta el profesor Luis Manuel Fernández. Sólo tienen que crearse un alias o usuario, y nadie accederá a sus números personales, tranquiliza el profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades.

Telegram: participación «flexible y dinámica»

La iniciativa incluye dos cuestionarios, uno al inicio y otro al final del proyecto. El primero verifica los conocimientos previos de las asignaturas en que se aplicará esta metodología. El segundo se recogen datos sociodemográficos. Durante las cuatro semanas estipuladas para realizar y entregar las AEC programadas, los alumnos reciben material audiovisual y publicaciones, que deben comentar entre ellos en el grupo creado.

Los profesores de la UDIMA durante la presentación del proyecto educativo a los alumnos.

Como detalla la profesora Arina Gruia de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la UDIMA, también se plantearán cuestionarios y y trabajos breves en el aula virtual. La valoración final de las AEC dependerá del «grado de participación» en el grupo de Telegram, así como de las respuestas ofrecidas en el aula virtual, abunda.

«Los dispositivos móviles se han convertido, para bien y para mal, en objetos casi omnipresentes en nuestras vidas, por lo que la interacción a través de Telegram hará que tengamos más ‘a mano’ la posibilidad de participar y mantener el ritmo de los estudios, flexibilizando el cuándo lo hacemos», resume González. Así se fomenta la interacción y el estudio de manera «dinámica» y adaptada a las «necesidades e intereses» de cada alumno.

alfabetismo digital

Nuevos retos del alfabetismo digital

Leemos y escribimos en diferentes situaciones y con diferentes propósitos. Precisamente son las circunstancias que nos rodean las que condicionan y definen nuestro modo de leer, de escribir, de comprender la realidad. Como parte ya inexcusable de nuestra vida, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) han generado nuevas situaciones de lectura y de escritura y, en consecuencia, han introducido nuevas formas de comunicación.

La ingente cantidad de información a la que accedemos a través de la red, así como la posibilidad de participar en la elaboración de contenidos y de interactuar en las redes sociales, están cambiando nuestra manera de leer, de escribir y, en definitiva, de comunicarnos. Sin embargo, leer y escribir a través de las TIC también implica poner en práctica habilidades discursivas que requieren nuevos conocimientos.

Digitalización y comunicación van de la mano del mismo modo que deben hacerlo educación y realidad: la escuela es un microcosmos indisociable de la sociedad que la genera. En consecuencia, lo que ocurre en esta repercute, por necesidad, en aquella. Por este motivo, y a pesar de la reticencia que muchos profesores de ESO y Bachillerato han mostrado ante la llegada a nuestras escuelas de las TIC, hemos de admitir que estas tecnologías llevan tiempo haciéndose un hueco en sus aulas. De hecho, la generalización del uso de los dispositivos digitales de lectura y de escritura ya está trayendo consigo un cambio sustancial (y, en mayor o menor medida, estructural) de los objetivos de enseñanza básicos que marcamos los profesores en nuestras programaciones de área.

La constatación de los nuevos objetivos curriculares implica que la universalización de las TIC como forma de comunicación de nuestros adolescentes ha modificado el concepto de alfabetismo, entendido como la competencia desarrollada a partir del bagaje de conocimientos y habilidades con el que nos posicionamos ante el mundo para interactuar con la lengua (oral o escrita) en los distintos ámbitos de la actividad social: nuestros adolescentes acceden y reaccionan a la información de una forma distinta y la escuela debe adaptarse a este cambio para seguir ofreciendo un servicio de calidad. Pero también -y esto es fundamental- para poder activar su interés con dinámicas que participen de las formas de comunicación que les condicionan y definen.

La enseñanza de las habilidades lingüístico-comunicativas en nuestras aulas de educación secundaria tiene que adaptarse, por tanto, a los nuevos retos del alfabetismo digital. Las propuestas tendentes a renovar la práctica de la lectura digital con fines educativos son, entre otras, la diversificación de las fuentes de información que los profesores hemos de poner al alcance de nuestros estudiantes y la utilización de tales fuentes como herramienta indispensable para construir conocimiento curricular.

De esta manera, no solo tendremos la excelente oportunidad de enseñar a nuestros adolescentes a procesar la información que reciben a través de Internet, sino que intentaremos ayudarles a aplicar dicha información de la forma más constructiva posible: saber transitar por la red para buscar y discriminar la información o para participar en los espacios en los que esta se comparte es una de las competencias básicas, quizá una de las más básicas, que nuestros estudiantes deben desarrollar para llegar a ser ciudadanos responsables.

Cómo aprender idiomas en el siglo XXI

Gettyimages.

La necesidad de comunicación en el ser humano es algo intrínseco a todos nosotros. La importancia de interactuar, comunicarnos y ser escuchados es algo indispensable en toda interacción humana. Por ello, el aprendizaje de otras lenguas ajenas a la materna ha ido ganando cada vez más terreno en la formación del mundo global en que vivimos.

El inglés, como lengua universal, se considera el tercer idioma más hablado en el mundo; de ahí la importancia de su aprendizaje desde edades bien tempranas. Entre las diversas posibilidades existentes para su adquisición, en este texto, queremos resaltar la enseñanza a distancia mediada por las TIC.

Son muchas y diversas las aplicaciones que tenemos a nuestro alcance, a tan solo un clic de nuestros hogares, pero es importante saber identificar cuáles son las correctas para un aprendizaje idóneo de algo tan esencial como es el estudio de un idioma.

En esta entrada, hemos analizado un buen número de aplicaciones que mediante un uso correcto os ayudarán a desarrollar y mejorar cada una de las destrezas que se deben manejar a la hora de aprender un idioma: listening, reading, writing y speaking skills.

En primer lugar os recomendamos el uso de Twitter para leer y escribir sobre cualquier tema, el uso de podcasts y grabaciones que podemos encontrar en webs como la de la BBC 6 minute English, o las de Readworks y Supersimple. Estas son tan solo algunas de las webs que podemos encontrar online para ayudarnos a mejorar estas destrezas.

Si lo que queréis es profundizar un poco, una de las web más manejadas por cualquier persona que esté aprendiendo un idioma, e incluso por muchos docentes, es la web del British Council LearnEnglish teens; esta web está diseñada para niños y adolescentes que necesitan mejorar su inglés y cada una de sus destrezas. El hecho de que la web se divida en niveles, es de gran ayuda para cualquier estudiante que quiera llegar a ser angloparlante.

Por último, me gustaría recomendaros como curiosidad, el uso de juegos interactivos de webs como la de Online ESL Games, donde encontraréis todo tipo de juegos con diferentes contenidos: desde técnicas de gamificación más clásicas como el “ahorcado” a otras mucho más modernas como los tan aclamados “escape rooms”. Sin duda alguna, aprender divirtiéndose ayuda a afianzar el saber.

En la sociedad de la información en la que vivimos, estamos sobre expuestos a múltiples fuentes de contenidos provenientes de diferentes lenguas y, mantener una formación continua en idiomas, mejora nuestra capacidad crítica para asimilar esta información y transformarla adecuadamente en conocimiento. Es ahí donde reside la importancia de analizar todos los contenidos y apps que podemos encontrar online para así asegurarnos de que nuestro aprendizaje sea el más adecuado.

¿Pueden las nuevas tecnologías desplazar a los libros de texto en la educación de las Ciencias?

Fotografía: María Coral González

La noche europea de los investigadores, que ha tenido lugar recientemente en Madrid y en más de 370 ciudades europeas, es un proyecto de divulgación científica que entra dentro del Programa Horizonte 2020. El principal objetivo de este proyecto es acercar la Ciencia a los ciudadanos, para que conozcan el trabajo de los científicos y vean su repercusión en la vida cotidiana.

La Ciencia es un instrumento imprescindible para el desarrollo de cada individuo. No es algo que corresponda únicamente a los científicos. Sino que está dirigida a responder las preguntas que cualquiera de nosotros podamos hacernos sobre los fenómenos que ocurren a nuestro alrededor, ayudándonos a descubrir el mundo que nos rodea.

La enseñanza de las Ciencias es necesaria desde las primeras etapas de la educación y no debe centrarse únicamente en la transmisión de conocimientos ya establecidos. Es fundamental que los docentes fomenten en sus alumnos el pensamiento crítico. Para ello, el profesorado debe ser capaz de utilizar nuevos materiales, recursos y estrategias para diseñar una gran variedad de actividades que motiven y despierten la curiosidad de los alumnos sobre el quehacer de la Ciencia.

Las actividades experimentales son un recurso esencial, mediante el cual los escolares pueden aprender sobre los fenómenos que nos rodean de manera práctica. Sin embargo, esto no siempre se puede llevar a cabo en el aula, debido a la falta de recursos, espacio, financiación… En este caso, una buena alternativa a la experimentación es la utilización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

Dentro de las competencias clave que la Unión Europea considera de indispensable adquisición para que los individuos alcancen un pleno desarrollo personal, social y profesional, encontramos la competencia matemática y las competencias básicas en ciencia y tecnología. Estas competencias son esenciales para el desarrollo del pensamiento científico, ya que combinan metodología científica con adquisición de destrezas tecnológicas.

Por todo esto, resulta de vital importancia que los docentes aprendan a combinar la enseñanza de las Ciencias con los recursos que nos ofrece la era de la tecnología. Los alumnos de casi cualquier etapa, en este momento, puede decirse que son nativos digitales: han nacido en la era de la inmediatez, del fácil acceso a la información y están acostumbrados a utilizar las nuevas tecnologías.

Para el profesorado, aunque menos acostumbrado a la tecnología que sus alumnos, esto puede ser una ventaja, ya que es más fácil captar la atención de los mismos, gracias a la interactividad que nos ofrecen estas nuevas herramientas tecnológicas.Además, al tener un rápido acceso a la información, los alumnos son capaces de encontrar cualquier cuestión que se les plantee en el aula, siendo ellos los principales protagonistas de la construcción de su conocimiento, algo esencial en el proceso de aprendizaje.

Algunas de las herramientas tecnológicas que podemos encontrar fácilmente y que favorecen el acercamiento a la Ciencia son aplicaciones móviles, entre las que destacan las de realidad virtual para aprender partes del cuerpo (Cardio VR) o diferenciar los distintos seres vivos (iNaturalist). Otras son páginas web, como Kids CSIC, desarrollada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, donde se pueden encontrar películas, juegos e incluso recursos para el aula, gracias a los cuales se puede motivar a los estudiantes de una manera más eficaz que con la única utilización de libros de texto.

Sin embargo, a pesar de sus múltiples beneficios, la utilización de las TIC puede conllevar algún que otro problema entre el alumnado, como la fácil dispersión de sus tareas o la búsqueda de información poco fiable. Además, los dispositivos necesarios para la utilización de las TIC no están disponibles en todos los centros, ni todas las familias pueden tener acceso a ellos. Por esto es necesario tener otras herramientas disponibles en las que apoyarse a la hora de enseñar Ciencias.

Aunque la enseñanza de las Ciencias ha de estar basada en la experimentación, siempre es necesaria una base teórica sobre la que trabajar. Los investigadores leen cientos de artículos científicos sobre un tema determinado antes de empezar a trabajar en un proyecto concreto. De igual manera, tanto el docente como el alumnado han de tener una sólida base teórica sobre la que comenzar su trabajo experimental. Aunque la base teórica no necesariamente ha de provenir de libros de texto, un docente menos experimentado en Ciencias Naturales verá un apoyo en este formato.

Los libros de texto pueden servir de apoyo para estructurar lo que se ha visto en el aula. Sin embargo, lejos de fomentar la indagación o experimentación por parte de los alumnos, suelen ofrecer las soluciones a los problemas planteados. Es decir, suelen ser textos donde se explica cada uno de los contenidos de Ciencias sin esperar que el alumno recapacite demasiado sobre ellos.  Como se decía al principio, el docente ha de impulsar en sus alumnos, el pensamiento crítico que no suelen ofrecer los libros. Ha de prepararlos para que sean aprendices ágiles y capaces de afrontar el cambio. Por esto es primordial que el profesorado llegue a un equilibrio a la hora de utilizar todas estas herramientas disponibles para el aprendizaje y sepa guiar a sus alumnos en la utilización de las mismas.

Esto nos lleva a una labor docente dura, complicada y llena de trabajo de investigación. Aunque en un principio pueda parecer una labor vacía o una pérdida de tiempo, la preparación de materiales o la búsqueda de herramientas es muchas veces la semilla que germinará dando lugar a un ambiente propicio para fomentar el aprendizaje significativo entre nuestros alumnos.

¿Estamos preparados para la educación del hiperaula y el avance tecnológico?

Mucho se habla en la actualidad de la necesidad de un “cambio” en la educación. Tanto en la forma de enseñar como en la estructura arquitectónica en la que se encuentran las aulas.

Actualmente encontramos diversas metodologías que promueven ese cambio: Flipped classroom, Aprendizaje Basado en Problemas, Aprendizaje Cooperativo, M-Learning, Aprendizaje Basado en Proyectos… surgiendo quizá una diferenciación entre lo que se pretende conseguir frente a la formación que necesitamos como docentes. ¿Están/estamos los profesores preparados para este salto? ¿Desde dónde debe surgir este primer cambio? La base de la formación del profesorado nace en la Universidad, por lo que debe ser uno de los primeros colectivos que deben ceder y dar ejemplo en tratar los contenidos mediante elementos motivadores para llegar a esas “competencias”, más allá de contenidos teóricos.

¿Cuánto de lo que se enseña es valioso para ser docente en aula, y cuánto queda en el olvido? ¿Deberíamos optar por más asignaturas didácticas y menos de teoría? Actualmente nos encontramos con una enseñanza que se creó para un aprendizaje mecánico, frente a unos estudiantes que nacen en la era digital, que avanza cada día. Paradójicamente estamos en un conflicto: por un lado, el salto positivo a un querer hacer y, por otro lado, ante una brecha digital, definida según Serrano y Martínez (2003) como:

“La separación que existe entre las personas (comunidades, estados, países…) que utilizan las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) como una parte rutinaria de su vida diaria y aquellas que no tienen acceso a las mismas o que, aunque las tengan, no saben cómo utilizarlas”.

Estas brechas surgen a medida que las TIC se van incorporando a la vida social, avanzando a una velocidad que no podemos manejar. Así se generan desigualdades entre los que tienen un buen manejo tecnológico y pueden incorporarlo a algún formato educativo, y los que no. Esto está limitando el uso de las TIC con todos sus beneficios.

Para ello es necesario, primero, fomentar una confianza digital. Y también reforzar la inclusión y alfabetización digital, como asignatura obligatoria, impulsando el uso de las TIC. Pues los niños de este siglo nacen “conectados”.

Al igual que ocurre con todas las nuevas metodologías, surge una cuestión: ¿somos capaces de cubrir estas dos perspectivas, la tecnológica y la pedagógica/didáctica?

Lo ideal es que la tecnología y la educación evolucionen de forma paralela y que las necesidades educativas puedan darle un impulso al progreso tecnológico además de adaptarse a él. Una de las áreas que más se acerca a estas dos vertientes es la educación a distancia, que está ganando cada día más adeptos. Es la mejor opción sobre todo para las personas que deciden estudiar una segunda carrera o continuar con su formación tras la titulación. Pues la formación a distancia les permite mayor libertad de organización sin tener que desplazarse, utilizando ese tiempo en la visualización o lectura del material.

Estamos ante una nueva era en la educación, siendo el presente un cambio para el futuro.