Archivos de Autor: Ana Lacasa

Mejorando la capacidad de creatividad: explorando estrategias efectivas

Ser creativo no es sólo tener habilidades artísticas o musicales, sino que significa tener la mente abierta para poder enfrentarse a cualquier situación y buscar, de una manera consciente e inteligente, la mejor solución para, por ejemplo, un problema. De hecho, la creatividad es cada vez más valorada en el sector empresarial, ya que una mente creativa puede hacer que un problema difícil en la empresa se pueda ver desde otro prisma diferente. La creatividad además no está sólo vinculada a un don, sino que se puede entrenar y trabajar para que así sea más fácil ponerla a trabajar en el día a día para cualquier situación que lo requiera. Para alguien que no se considera creativo seguro que tiene la idea de que jamás lo podrá ser, pero existe una serie de recomendaciones para mejorar y desarrollar la creatividad. 

En primer lugar, es importante mantener una mente abierta y curiosa. Fomentar la curiosidad permitirá explorar nuevas ideas, perspectivas y enfoques. Leer libros de diferentes géneros, sumergirse en la música de diversos estilos y visitar lugares inexplorados son solo algunas de las formas de estimular tu mente y alimentar tu creatividad. Además, el aprendizaje continuo a través de la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades puede ampliar el horizonte y generar ideas frescas.

Otra estrategia clave para potenciar la creatividad es el fomento de la diversidad en las experiencias. Al exponerse a diferentes culturas, tradiciones y formas de vida, se podrá expandir los horizontes y se tendrá una oportunidad de ver el mundo desde perspectivas únicas. Viajar, interactuar con personas de diferentes orígenes y participar en actividades creativas diversas, como la pintura, la escritura o la fotografía, pueden ser fuentes de inspiración y desencadenar nuevas ideas.

La capacidad de observación también desempeña un papel crucial en el desarrollo de la creatividad. Aprender a prestar atención a los detalles en el entorno permitirá descubrir patrones ocultos, identificar conexiones inesperadas y encontrar soluciones innovadoras. Hay, por tanto, que cultivar la práctica de la atención plena y dedicar tiempo a la reflexión y la contemplación. En estos momentos de tranquilidad, la mente puede procesar información de manera más eficiente y generar ideas creativas.

El pensamiento lateral, una técnica desarrollada por Edward de Bono, puede ser una herramienta valiosa para mejorar la creatividad. Consiste en romper con los patrones de pensamiento convencionales y explorar nuevas vías de pensamiento. Para practicar el pensamiento lateral, se puede hacer uso de técnicas como la lluvia de ideas, donde se fomenta la generación de ideas sin restricciones y se busca la mayor cantidad de opciones posibles, incluso las más inusuales. Estas ideas pueden luego ser refinadas y adaptadas para resolver problemas o generar propuestas creativas.

Además, es fundamental no tener miedo al fracaso y aprender a abrazar la incertidumbre. La creatividad implica asumir riesgos y experimentar con nuevas ideas sin temor a equivocarse. Hay que aceptar que los errores son oportunidades de aprendizaje y que cada intento fallido acerca más a la solución o idea creativa que buscas. Cultivar una mentalidad abierta y flexible te permitirá superar obstáculos y aprovechar el poder de la creatividad.

Y es que cuando la creatividad está en el mundo personal de alguien, se aprende a salir de la zona de confort y así vivir experiencias que normalmente no se hacen por diferentes miedos, la mayoría de ellos infundados que paralizan a las personas para no hacer lo que realmente siente, lo que realmente quieren.

En la Universidad UDIMA se imparte el Grado en Psicología.

Mejorando la capacidad de toma de decisiones: estrategias efectivas

El día a día está lleno de decisiones. Hay que elegir si tomar café o colacao, si desayunar una tostada o galletas, si coger el coche o el autobús o incluso si llevarse el paraguas al trabajo en caso de que llueva. Son pequeñas decisiones y estas no son difíciles de tomar, pero hay otras que sí son más difíciles y a muchas personas se les atraganta, incluso algunas que son más fáciles. La calidad de nuestras decisiones puede tener un impacto significativo en nuestros resultados y bienestar general. Afortunadamente, mejorar nuestra capacidad de toma de decisiones es posible mediante la adopción de estrategias efectivas respaldadas por investigaciones en psicología y ciencias cognitivas.

En primer lugar, es esencial recopilar información relevante antes de tomar una decisión. La toma de decisiones informadas requiere investigar, analizar y evaluar todas las opciones disponibles. Esto implica buscar fuentes fiables de información, consultar a expertos en el campo pertinente y considerar múltiples perspectivas. Al tener una base sólida de conocimientos, se aumentan las posibilidades de tomar decisiones más acertadas y fundamentadas.

Además, es importante desarrollar habilidades de pensamiento crítico. Esto implica cuestionar suposiciones, evaluar evidencias y considerar diferentes puntos de vista antes de llegar a una conclusión. Un enfoque crítico ayuda a evitar sesgos cognitivos y a tomar decisiones más imparciales y lógicas. Al cuestionar nuestras propias creencias y buscar posibles problemas en nuestro razonamiento, se puede fortalecer nuestra capacidad para tomar decisiones más efectivas.

Otra estrategia clave es aprender a gestionar la incertidumbre y el riesgo. La mayoría de las decisiones conllevan algún grado de incertidumbre, ya que no se puede prever con certeza todos los resultados posibles. En lugar de temer a la incertidumbre, se puede aprender a manejarla mediante la evaluación de los posibles riesgos y beneficios asociados con cada opción. Esto implica considerar los escenarios más probables y prepararse para diferentes resultados. Al estar preparados para enfrentar situaciones inciertas, se está en mejores condiciones para tomar decisiones racionales y adaptarnos a las circunstancias cambiantes.

Asimismo, la gestión emocional desempeña un papel crucial en la toma de decisiones efectivas. Las emociones pueden influir en nuestros juicios y sesgar nuestras elecciones. Es esencial reconocer nuestras emociones y comprender cómo pueden afectar nuestras decisiones. En ocasiones, puede ser útil tomar distancia emocional y considerar los hechos de manera objetiva. Además, practicar técnicas de relajación y autocontrol emocional nos ayuda a tomar decisiones más racionales y a evitar reacciones impulsivas o basadas en el estrés.

También hay que aprender de las experiencias pasadas. Reflexionar sobre las decisiones anteriores, tanto las acertadas como las equivocadas, puede brindar valiosas lecciones para mejorar nuestras habilidades de toma de decisiones. Evaluar el resultado de nuestras elecciones y analizar los factores que influyeron en ellas nos permite identificar patrones y estrategias efectivas. Al aprender de nuestros errores y éxitos previos, estamos en una mejor posición para enfrentar futuros desafíos de toma de decisiones con mayor confianza y sabiduría.

Y es que, la toma de decisiones tiene que ser algo incluso interesante, vivirlo como un reto, como una nueva oportunidad, y no estar basado en el miedo de que pueda sentar mal a alguien o que pueda perjudicar al puesto de trabajo, si es que está relacionado. Así que con pequeños pasos se puede conseguir al final lo que se pretende sin necesidad de perjudicar a nadie. 

En la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA, se imparte el Grado en Psicología, donde se abordan cuestiones como esta.

¿Qué es la terapia cognitivo-conductual y cómo funciona?

Cuando se habla de psicología, lo primero que se viene a la mente es la terapia, pero hay muchas clases de terapia, muchas maneras de afrontar los problemas de la mente dependiendo de las necesidades y de cómo son los usuarios. Pues bien, una de las terapias es la cognitivo-conductual (TCC) que es una forma de tratamiento psicoterapéutico ampliamente utilizada que se basa en la premisa de que los pensamientos, las emociones y los comportamientos están interconectados y pueden influenciarse mutuamente. Esta terapia se ha convertido en una de las formas más efectivas de intervención psicológica y ha demostrado su eficacia en una amplia gama de trastornos mentales y problemas emocionales.

La TCC se basa en dos componentes principales: el cognitivo y el conductual. El componente cognitivo se enfoca en identificar y modificar los patrones de pensamiento negativos o distorsionados que pueden contribuir a problemas emocionales. Estos pensamientos a menudo se conocen como «distorsiones cognitivas» y pueden incluir el pensamiento catastrófico, la generalización excesiva o el filtro mental, entre otros. El objetivo es ayudar al individuo a reconocer y reemplazar estos pensamientos negativos por otros más realistas y adaptativos.

El componente conductual de la TCC se centra en cambiar los comportamientos problemáticos que pueden estar contribuyendo a los síntomas del individuo. Esto implica identificar conductas específicas que se desean cambiar y trabajar para reemplazarlas por comportamientos más saludables y adaptativos. También se pueden utilizar técnicas de exposición gradual, donde la persona se enfrenta progresivamente a situaciones que le generan ansiedad o miedo, para reducir su respuesta negativa y aprender nuevas formas de afrontamiento.

La TCC se basa en la idea de que nuestros pensamientos influyen en nuestras emociones y comportamientos, y que al modificar nuestros patrones de pensamiento podemos generar cambios positivos en nuestras vidas. Esta terapia se centra en el presente y en encontrar soluciones prácticas a los problemas actuales, en lugar de enfocarse únicamente en el pasado.

Durante las sesiones de TCC, el terapeuta trabaja en colaboración con el individuo para establecer metas terapéuticas específicas y desarrollar estrategias para alcanzarlas. Esto implica la enseñanza de habilidades de afrontamiento, técnicas de relajación y el fomento de la autorreflexión para que el individuo pueda adquirir un mayor control sobre sus pensamientos y comportamientos.

La duración de la terapia cognitivo-conductual puede variar según las necesidades individuales, pero generalmente consta de un número específico de sesiones estructuradas y focalizadas. Es una terapia de tiempo limitado y se basa en la idea de que los individuos pueden aprender habilidades y estrategias para enfrentar sus problemas y mantener los cambios a largo plazo.

La terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de una amplia gama de trastornos, como la depresión, la ansiedad, los trastornos de pánico, los trastornos de alimentación y muchos otros. También se ha utilizado con éxito en el manejo del estrés, la mejora de la autoestima y el desarrollo de habilidades de afrontamiento.

En la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA, se imparte el Grado en Psicología.

La lactancia materna también disminuye el riesgo de que el bebé padezca déficit de atención o alteraciones de la conducta

Los beneficios de la leche materna en los bebés son muchos y muy variados. No solo cubre las necesidades nutricionales de los bebés para su adecuado crecimiento y desarrollo físico, tal y como afirma la Asociación Española de Pediatría, sino que también puede ayudar a establecer el vínculo entre madre e hijo. Pero aparte de estos beneficios, que se han dicho en numerosas ocasiones, hay otro del que ha hablado la doctora Rosa Merlos, pediatra y especialista en neonatología, que ha señalado que “también tiene un impacto positivo en el neurodesarrollo del bebé, mejora su coeficiente intelectual y contribuye a disminuir el riesgo de que padezca déficit de atención o alteraciones de la conducta”.

Esta especialista, que desarrolla su labor en el hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, ha mencionado en un comunicado que “la leche materna es de fácil digestión, lo que disminuye los cólicos del bebé”, añadiendo además que “tiene los líquidos y electrolitos suficientes para su hidratación y una alta biodisponibilidad de minerales, en especial de hierro, calcio, magnesio y zinc”.

Los beneficios de la lactancia materna no sólo son para el bebé, sino también para la madre. De hecho, la doctora Merlas ha indicado que “cuando una madre da el pecho, el útero se contrae de un modo más rápido que el de una madre que no lo hace”, por lo que en los días posteriores al parto, “la oxitocina que produce el cuerpo durante la lactancia ayuda a evitar más pérdidas de sangre, por lo que es menos probable que la madre sufra una anemia ferropénica”. 

Del mismo modo, ha recordado que “la oxitocina también tiene un efecto antidepresivo, lo que previene la depresión postparto”.

Asimismo, la doctora ha subrayado que “para la madre, la lactancia reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y cáncer de mama, ovarios y útero”, añadiendo que también “ayuda a perder el peso ganado durante el embarazo por el mayor consumo calórico”.

Por todo ello, se apuesta siempre por el fomento de la lactancia materna entre las madres, aunque de acuerdo con la doctora Merlos, “es fundamental que el dar de mamar sea un acto deseado y gratificante para la madre”, de ahí que sea necesario que las madres tengan información y se familiaricen con la lactancia desde que están embarazadas. Y es que la lactancia no es sólo un acto instintivo, sino que también requiere de aprendizaje, información y observación previa.

De acuerdo con la doctora Merlo, si una mujer se informa adecuadamente antes de dar a luz, llegará al comienzo de la lactancia de forma más relajada, “con las ideas más claras y con recursos para afrontar los problemas que pudieran surgirle”. Así, la doctora recuerda que la clave de la lactancia es que el bebé tenga un agarre precoz y adecuado al pecho.

Tanto el déficit de atención como las alteraciones de la conducta son aspectos en los que se forma en el Grado en Psicología que imparte la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA.

¿Cómo puedo mejorar mi memoria?

La memoria es un aspecto clave del cerebro que permite recordar información y experiencias importantes en la vida de todas las personas. A medida que se envejece, la capacidad para recordar cosas puede disminuir, pero existen algunas técnicas que pueden ayudar a mejorar la memoria y mantenerla en buen estado. Aquí te presentamos algunas formas efectivas de mejorar tu memoria.

Ejercitar el cerebro

Como cualquier otro músculo del cuerpo, el cerebro también necesita ejercicio para mantenerse en forma. Es importante participar en actividades que estimulen la mente, como los juegos de mesa, los crucigramas y los rompecabezas. Aprender cosas nuevas también puede ayudar a fortalecer la memoria.

Dormir lo suficiente

El sueño es esencial para el buen funcionamiento del cerebro, incluyendo la memoria. Durante el sueño, el cerebro procesa y consolida la información que se ha aprendido durante el día. Por eso, tener un sueño reparador es clave para mantener una buena memoria, y eso significa dormir entre siete y ocho horas cada noche para que el cerebro tenga tiempo suficiente para descansar y recuperarse.

Practicar la repetición

La repetición es una técnica efectiva para recordar información a largo plazo. Así, siempre se puede repetir la información que quieres recordar varias veces, en diferentes momentos del día. Esto ayuda a consolidar la información en la memoria a largo plazo.

Utilizar la asociación

Asociar la información que se quiere recordar con algo que ya se sabe puede ayudar a recordarla mejor. Por ejemplo, si se quiere recordar el nombre de alguien nuevo, se puede asociar con un rasgo físico o una característica de su personalidad.

Usar técnicas mnemotécnicas

Las técnicas mnemotécnicas son una forma de recordar información utilizando imágenes, acrónimos o rimas. Por ejemplo, si se necesita recordar una lista de compras, se puede crear una imagen mental de cada artículo en la lista.

Mantener una dieta saludable

La dieta puede tener un impacto significativo en el cerebro y la memoria. Los alimentos ricos en antioxidantes, como las frutas y verduras, pueden ayudar a proteger el cerebro del daño celular. También se recomienda consumir pescado, nueces y aceite de oliva, ya que contienen ácidos grasos omega-3 que son beneficiosos para el cerebro.

Hacer ejercicio

El ejercicio regular puede mejorar la circulación sanguínea en el cerebro y promover el crecimiento de nuevas células cerebrales. Esto puede ayudar a mejorar la memoria y la capacidad de aprendizaje.

Al incorporar estos hábitos en la vida diaria, se puede mantener el cerebro en forma y mejorar la capacidad de recordar información importante. Con carácter general, a todo ello ayudan técnicas como el mindfulness, cuyas prácticas imparte el CEF.- Centro de Estudios Financieros, la escuela de negocios de la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA.