Archivos de Autor: Luis Miguel Belda

El jubileo forzoso del periodista que no siempre es sinónimo de felicidad

Cada vez son más los periodistas jubilados o prejubilados que siguen desarrollando alguna actividad profesional, según leemos en el último Informe Anual de la Profesión Periodística, que promueve la APM.

Este año, un 12% de quienes contestaron la encuesta profesional se encontraban en esta situación. Entre ellos abundan quienes realizan colaboraciones periodísticas y algo menos los que hacen trabajos de comunicación corporativa.

En cualquier caso, las tres cuartas partes le dedican menos de quince horas semanales y, aproximadamente, la mitad perciben por el trabajo una retribución económica. Del mismo modo, el grupo de los que han perdido su empleo y tratan de retomar su vida laboral es numeroso (un 7% de quienes contestaron la encuesta).

Se trata en su gran mayoría de profesionales que han trabajado en empresas periodísticas (70%), seguidos a distancia por antiguos empleados en gabinetes de prensa o departamentos de comunicación (39%).

Más de la mitad (66%) piensan que les será muy difícil o imposible volver a encontrar trabajo de periodistas y ello es debido, sobre todo, a la edad (como dice el 31%), la escasez objetiva de puestos de trabajo y las malas condiciones del mercado laboral y los bajos salarios. Mientras tanto, los profesionales sin empleo se dedican mayoritariamente (70%) a formarse y realizar cursos de formación o idiomas.

Periodismo es aún palabra masculina

La RAE siempre nos juega malas pasadas. Es capaz de aceptar almóndiga y cocreta, por sus arrestos, o por falta de ellos, y, por otra parte, juega con la sensibilidad de la profesión periodística llamando masculinamente periodismo al ejercicio del oficio y usando el femenino a la hora de definir a su actuante, periodista, que no periodista. Es una broma claro, pero lo que no lo es que los ‘periodistos’ sigue a la cabeza del periodismo. El techo de cristal sigue ahí, indemne.  

Según leemos en el último Informe Anual de la Profesión Periodística, que promueve la APM, donde apenas se perciben cambios es en el reparto de los periodistas en las escalas laborales, que siguen caracterizándose por ese dicho techo de cristal.

Cuando se observa la situación en la categoría profesional más abundante, que son los redactores, la tropa y marinería de una redacción, en medios impresos, digitales y audiovisuales, se comprueba una mayor presencia de mujeres que de hombres o, al menos, un equilibrio, como sucede en los audiovisuales.

Pero en cuanto se va ascendiendo por la escala profesional (redactores jefes, subdirectores, directores de informativos…), el equilibrio se desvanece y esos puestos son ocupados mayoritariamente por hombres

Al margen de la Encuesta Profesional APM 2022, en una recopilación de datos realizada para este Informe se encuentra otra perspectiva de ese techo de cristal. Cuando se consideran los 100 medios más relevantes del país en términos de audiencia, se ve que solo 23 de ellos están dirigidos por mujeres. Y debe reseñarse que 13 son los servicios informativos de radio y televisión, principalmente públicos.

Precisamente, el pasado mes de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, la APM emitió un comunicado reivindicando “la igualdad para las mujeres periodistas, quienes siguen registrando niveles de paro más altos que los hombres, una injustificada brecha salarial y dificultades para acceder a puestos directivos tanto en los medios como en las agencias de comunicación”.

La malentendida autonomía del periodista

Me decía un joven periodista: “En la Facultad me enseñaron que sobre los periodistas tenía que prevalecer la autonomía en su trabajo, pero creo que falté a clase el día en el que explicaron que ser autónomo es otra cosa”. Y así es hoy el periodismo, un juego de palabras entre ser autónomo y ser autónomo.

En el ejercicio del periodismo, ser autónomo es un plus, pero parece que no siempre se asocia ello a la seguridad laboral del periodista.

Según leemos en el último Informe Anual de la Profesión Periodística, que promueve la APM, aunque los medios digitales se van consolidando poco a poco como entornos laborales habituales tanto para los periodistas contratados como para los autónomos, el peso de los medios convencionales es indudable.

Así, de los periodistas contratados el 80% lo hace en digitales (diarios, redes sociales y radio o audio digital), por el 61% que lo hace en convencionales (televisión, radio y diarios en papel); una diferencia que aún se acentúa más en el caso de los autónomos.

La figura del periodista autónomo ha entrado con fuerza en el mundo de la comunicación. Un periodista que debe hacerse cargo de su propia seguridad social, etcétera. Un periodista freelance, llamado, a veces, a la precariedad, sin la seguridad de una nómina fija al mes. Y, en todo caso, siempre peor pagado que el periodista contratado.

Las cifras nos dan una idea interesante del panorama actual. De los encuestados en el informe citado, en Periodismo 361 son contratados frente a 116 que son autónomos, pero en Comunicación (corporativa) 262 son contratados y 72 autónomos, lo que pone de relieve que en el periodismo convencional el periodista está algo más desasistido que en el de comunicación.

Hasta el salario los autónomos lo llevan peor. Los porcentajes de profesionales autónomos que ingresan menos son mucho mayores: la mitad de los periodistas freelances y el 38% de los comunicadores ingresan menos de 1.500 euros mensuales. Ese es otro techo de cristal, además del de género, que debería revisar la autoridad competente, sea cual sea.  

Con todo, porque no sean todas malas noticias, uno de los aspectos más positivos que revela la última encuesta profesional es el importante descenso de los falsos autónomos en periodismo, es decir, aquellos periodistas dados de alta como autónomos y que trabajaban integrados en la estructura de un medio informativo, cumpliendo horarios y en muchos casos con lugar de trabajo propio, pero sin estar dados de alta.

En los últimos cinco años, y en gran medida como consecuencia de la ofensiva de la Administración contra esta figura laboral fraudulenta, los falsos autónomos en periodismo pasaron del 20 al 6%. Junto con ellos, el porcentaje de autónomos que colaboran en más de una empresa también creció significativamente en el último lustro.

En cuanto a la elección de la condición de autónomo, y al igual que se señalaba en el Informe del año pasado, se aprecia un incremento en el de autónomos que lo son por elección propia (del 25 al 35%, entre 2018 y 2022), aunque siguen siendo muchos más quienes se vieron forzados por las circunstancias. Sí puede señalarse que entre los autónomos “por vocación” abundan los autónomos menores de 29 y entre 30 y 44 años.

En línea con lo anterior, debe destacarse que la principal ventaja del trabajo autónomo consiste en “organizarme yo mi propio trabajo”, que cita el 79%, por delante de “no estar supeditado a las imposiciones organizativas de otros”.

La mayoría de periodistas, a favor de más formación en comunicación empresarial

Es un sinvivir cada año. Periodista versus periodistas. En un contexto, el de la comunicación, en el que a un lado del océano hay periodistas al uso, los que informan a diario de las noticias de actualidad, y los periodistas en creciente uso que hacen lo mismo, pero de las empresas en las que trabajan como miembros de su departamento de Comunicación, en lo que sí se pone de acuerdo el 86% de los encuestados es que es más necesario que nunca formar en comunicación empresarial.

En esencia porque el periodista ya se sitúa, casi en igualdad de condiciones, en un periódico, radio o televisión como en un gabinete de prensa. Cada vez se diluye más la distancia que separa las labores en origen de un redactor jefe en un medio convencional de la de un director de comunicación o jefe de prensa.

Según leemos en el último Informe Anual de la Profesión Periodística, que promueve la APM, por lo que respecta a la consideración de la comunicación corporativa como una actividad periodística, hay pocas variaciones respecto a encuestas anteriores, y así mientras que el 54% de todos los encuestados considera que no lo es, el 46% restante sí lo cree.

La opinión se polariza si la pregunta se le hace a los periodistas y comunicadores por separado. Los argumentos que esgrimen unos y otros son asimismo conocidos, y si el 84% de quienes no la consideran dicen que es porque “no trata de informar sobre la actualidad, sino en función de los objetivos de la empresa”, los que sí lo hacen en un 76% se decantan porque consiste en “comunicar unos contenidos a terceros”.

Ahora bien, y posiblemente como consecuencia de su importancia desde un punto de vista laboral, de forma muy mayoritaria -el 86% de los encuestados- piensa que en los planes de formación de los periodistas debería darse más importancia a la comunicación empresarial. Pues habrá que verlo.