Archivos por Etiqueta: hábitos saludables

Intervenciones digitales en obesidad y sobrepeso

Gettyimages.

El día 12 de noviembre se ha celebrado el Día Mundial dedicado a la lucha contra la obesidad. Tal y como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018, la prevalencia mundial del sobrepeso y la obesidad casi se ha triplicado durante las últimas décadas,  aumentando de forma espectacular tanto en adultos como en niños y adolescentes. Abordar al tratamiento del sobrepeso y la obesidad constituye una prioridad a nivel internacional, dado que tiene un gran impacto sobre la salud tanto a nivel social como individual, afectando a nivel físico y psicológico y, por lo tanto, a la calidad de vida de la persona (Baile y González-Calderón, 2013).

Un campo de intervención en obesidad y sobrepeso que se ha desarrollado de forma exponencial a lo largo de los últimos años es el campo de las intervenciones digitales dirigidas al manejo del peso, al aumento de la actividad física y a la mejora de los comportamientos alimentarios. De acuerdo a West y Michie (2016) estas intervenciones digitales pueden definirse como intervenciones que utilizan las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para promover el cambio de comportamiento y entre ellas se incluirían programas informáticos, sitios web, aplicaciones móviles y dispositivos portátiles.

Estas intervenciones digitales pueden aportar claros beneficios para la intervención en sobrepeso y obesidad, dado que permiten alcanzar a poblaciones con difícil acceso a los servicios de salud, pueden reducir los costes y además facilitan que los tratamientos estén disponibles en cualquier momento para los usuarios.  Sin embargo, también podemos señalar algunos riesgos potenciales.

En primer lugar, muchas de las intervenciones que llegan al mercado (por ejemplo, en forma de apps móviles) lo hacen sin pruebas de su utilidad y seguridad, suponiendo así un riesgo para los usuarios (Burns y Mohr, 2013). Por otra parte, una de las principales críticas que reciben estas intervenciones digitales es la falta de claridad sobre los modelos teóricos de cambio del comportamiento en los que se basan (Armayones et al., 2015).

Los resultados de las investigaciones sobre intervenciones digitales en obesidad y sobrepeso son prometedores, si bien aún es necesaria investigación sobre varios aspectos, como el mantenimiento a largo plazo de los cambios logrados o la efectividad de los distintos componentes específicos de las intervenciones (Vandelanotte et al, 2016).

¿Cuál puede ser entonces el papel de nuestra disciplina respecto a estas intervenciones digitales dirigidas a modificar comportamientos (como la actividad física o el comportamiento alimentario)? Los profesionales de la psicología pueden sin duda realizar aportaciones relevantes en este campo. Por una parte, pueden contribuir a que estas intervenciones incorporen postulados derivados de los modelos teóricos sobre el cambio de comportamiento. Estos modelos teóricos provienen del campo de la psicología y de la salud y tienen como objetivo explicar y predecir cómo se modifica el comportamiento, identificando las variables que influyen en el mismo (como el Modelo Transteorético, la Teoría Social Cognitiva, la Teoría del Comportamiento Planificado o la Teoría de la Autoeficacia).

Por otra parte, pueden participar en la selección de las técnicas y estrategias de modificación del comportamiento que se incorporen en la intervención. Por último, como se ha señalado más arriba, es necesaria investigación sobre la efectividad de las técnicas de estas intervenciones digitales y sobre el mantenimiento de los cambios de comportamiento a largo plazo, lo cual abre un nuevo campo de investigación para los profesionales de la psicología.

A pesar de los resultados prometedores señalados más arriba, es claro que aún queda un largo camino por recorrer en el campo de las intervenciones digitales dirigidas a modificar comportamientos relacionados con la salud, camino en el que los profesionales de la psicología deben participar de forma activa junto a profesionales de otras disciplinas (como la medicina, la nutrición y la tecnología) para contribuir al avance en este campo.

¿Tienes miedo a ir al dentista? Explora tus pensamientos sobre ello…y los de tu familia.

DentalClinicEl miedo y la ansiedad ante los tratamientos dentales están ampliamente extendidos en la población tanto infantil como adulta, con importantes consecuencias no sólo para el bienestar emocional del individuo sino también para su salud oral (1).

De hecho, algunos autores hablan de un “círculo vicioso” que conecta miedo dental y problemas de salud oral, que acabarían retroalimentándose (2,3). El miedo a los tratamientos dentales conlleva en muchos casos una respuesta de evitación de la asistencia a consultas, lo que se traduce en conductas como la cancelación de citas, o como ocurre en el caso de algunos niños, de comportamientos inadecuados en consulta que harían inviable la administración de los tratamientos. Como resultado, los problemas dentales -que inicialmente podían ser de gravedad leve o moderada- evolucionan hasta convertirse en patologías severas. Obviamente, esta evolución conlleva síntomas más apatosos, y la experiencia de un mayor grado de dolor dental, lo que hace que finalmente el tratamiento y la asistencia a la consulta dental sean inevitables. En estas condiciones, las probabilidades de verse uno expuesto a una intervención más compleja se incrementan, confirmándose la expectativa inicial del «paciente temeroso» sobre los tratamientos dentales, que -anticipa- pueden resultar en algún sentido “peligrosos”.

CirculoVicioso

La investigación sobre los aspectos psicosociales implicados en el miedo dental desempeña un papel clave en la prevención y el tratamiento de esta problemática. En este sentido, una serie de estudios ha analizado la influencia de diferentes factores, como la afectividad negativa, las experiencias previas de tratamiento, el papel de los familiares, o los pensamientos que uno tiene sobre las visitas dentales, en la presencia de miedo dental en niños y jóvenes adultos (4-8).

Los resultados indican que los factores de tipo cognitivo se encuentran fuertemente asociados con los niveles de  ansiedad ante los tratamientos dentales, siendo incluso mejores predictores de la respuesta de miedo en comparación con otros elementos, como la historia de experiencias dentales negativas previas (4,5). En jóvenes adultos, los modelos estadísticos que incluyen variables cognitivas logran explicar entre 15% y un 35% adicional de la variación en las puntuaciones de miedo dental, en comparación con otros modelos en los que estas variables no están presentes (5); mientras que en el caso de los niños, se ha encontrado que las percepciones de peligrosidad, desagradabilidad, incontrolabilidad e incertidumbre asociadas a las visitas dentales explica entre un 14% y un 21% adicional de las puntuaciones de miedo, más allá de otras variables (4).

En linea con la aproximación cognitiva al estrés y la ansiedad, parece que las experiencias objetivas con los tratamientos no serían las responsables de la presencia o ausencia de miedo dental, sino que la pieza clave en este proceso serían las interpretaciones que hacemos de tales experiencias (5). Hay personas que -sin haber tenido nunca una experiencia aversiva en el dentista- desarrollan miedo a los tratamientos; mientras que otras aun habiendo padecido dolor o sensaciones desagradables en el sillón dental, no presentan miedo ante la anticipación de futuras visitas. Muy probablemente, lo que diferencia a unos y a otros son sus pensamientos sobre lo que ocurre en la consulta dental. De modo que una experiencia dental aversiva quizá sólo cambie nuestro nivel de miedo en la medida en que también cambie nuestros pensamientos sobre lo que puede ocurrir cuando uno va al dentista.

Otros factores a tener en cuenta son de naturaleza más interpersonal (4, 8). Por ejemplo, la investigación reciente apunta a que el miedo dental es “contagioso” entre los miembros de la familia. Padres, madres e hijos presentan puntuaciones de ansiedad dental correlacionadas. Pero, aún más, parece que no sólo sus emociones respecto a la asistencia dental son similares, sino que también lo son sus pensamientos sobre los tratamientos odontológicos (4). Los padres que piensan que ir al dentista puede ser peligroso, desagradable, que entraña situaciones de incontrolabilidad, o que creen que lo que ocurre en consulta puede ser incierto, tienen hijos con similares creencias sobre las visitas odontológicas. En concreto, se ha encontrado que los pensamientos ansiógenos de los padres podrían explicar entre el 12% y el 16% de la variabilidad observada en los pensamientos ansiógenos de sus hijos.

A partir de estos datos, se pueden extraer aplicaciones prácticas para la prevención y tratamiento de problemas de ansiedad dental, como por ejemplo, la necesidad de intervenir psicológicamente sobre los pensamientos relacionados con la asistencia dental, o la conveniencia de regular los pensamientos y emociones de los padres para reducir el miedo dental en los niños. Así mismo, estos resultados sirven para enfatizar la importancia de una colaboración interdisciplinar entre profesionales de la odontología y de la psicología de la salud.

Twitter del autor: @psynthesisblog

Referencias

1. Carrillo-Díaz M, Crego A, Romero M. El miedo dental en la infancia y adolescencia. Implicaciones para la salud oral. Raleigh, NC: Lulu Press Inc.; 2012. ISBN 978-1-291-23918-8. Vista previa.

2. Armfield JM, Stewart JF, Spencer AJ. The vicious cycle of dental fear: exploring the interplay between oral health, service utilization and dental fear. BMC Oral health, 2007; 7(1), 1.

3. Armfield JM. What goes around comes around: revisiting the hypothesized vicious cycle of dental fear and avoidance. Community dentistry and oral epidemiology, 2013; 41(3), 279-287.

4. Crego A, Carrillo-Díaz M, Armfield JM, Romero M. Applying the Cognitive Vulnerability Model to the Analysis of Cognitive and Family Influences on Children’s Dental Fear. European Journal of Oral Sciences; 2013; 121 (3pt 1), 194-203.

5. Carrillo-Díaz M, Crego A, Armfield JM, Romero M. Assessing the relative efficacy of cognitive and non-cognitive factors as predictors of dental anxiety. European Journal of Oral Sciences 2012; 120: 82-88. Texto completo.

6. Carrillo-Díaz M, Crego A, Armfield JM, Romero M. Treatment experience, frequency of dental visits and children’s dental fear: a cognitive approach. European Journal of Oral Sciences 2012; 120: 75-81. Texto completo.

7. Carrillo-Díaz M, Crego A, Romero M. Miedo dental infantil, asistencia a consultas odontológicas y tratamientos experimentados: ¿Cómo influyen las experiencias en el dentista en la ansiedad dental? . En VV.AA. Psicología de la Salud y promoción de la calidad de vida; 2013 (en prensa). Santiago de Compostela: Ed. Andavira.

8. Lara A, Crego A, Romero M. Emotional contagion of dental fear to children: the fathers’ mediating role in parental transfer of fear. International Journal of Paediatric Dentistry 2012; 22: 324-330. Texto completo.

Concluye el Plan Integral de Obesidad Infantil (2007-2012) de la Junta de Andalucía

Este año concluye el Plan Integral de Obesidad Infantil implementado por la Junta de Andalucía durante el periodo 2007-2012. El Plan se puso en marcha como herramienta para aunar esfuerzos y dar respuesta a un problema de salud que ha cobrado creciente relevancia en la salud pública y también la atención de los psicólogos infantiles. Sus objetivos, aún por evaluar, se han centrado en crear conciencia tanto en la población como en las Instituciones Públicas acerca de la magnitud del problema, y en la necesidad de un abordaje preventivo y multidisciplinar; sensibilizar a la población sobre la necesidad de mantener un peso adecuado en todas las edades mediante el equilibrio entre una alimentación saludable y la práctica de actividad física regular; facilitar la información necesaria a las familias que les permita adoptar hábitos adecuados para el mantenimiento de un peso saludable; potenciar el desarrollo de condiciones socio-ambientales que faciliten la adopción y el mantenimiento a largo plazo de estilos de vida saludables; involucrar activamente a diferentes instituciones y agentes sociales para la prevención de la obesidad infantil; avanzar en el diagnóstico precoz y en una atención integral de las personas con obesidad, basada en la mejor evidencia científica disponible y en un mejor aprovechamiento y orientación de los recursos disponibles; y facilitar la formación de los distintos perfiles profesionales implicados, promoviendo proyectos de investigación relacionados con el fenómeno.

Más información en: Plan Integral de Obesidad Infantil de Andalucía