Ronda los 48 años y practica el Derecho Civil en un despacho pequeño, donde ingresa alrededor de 45.000€ anuales en régimen de autónomo; reconoce dificultades para conciliar la vida laboral y personal y denuncia haber experimentado algún tipo de maltrato, descortesía o restricción en el ejercicio de su profesión. Este es, a grandes rasgos, el retrato robot de los cerca de 75.000 abogados y abogadas madrileños, según el «I Estudio integral sobre la situación de la abogacía madrileña«, realizado por el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) junto con la conocida empresa de análisis GAD3.

“Esta iniciativa nace de la necesidad de obtener una visión clara y actualizada de cómo nuestros abogados y abogadas enfrentan los desafíos y oportunidades en su práctica profesional. Desde abogados autónomos y ejercientes en despachos unipersonales hasta aquellos empleados en firmas de mayor dimensión o en el sector público, cada uno desempeña un papel vital en el tejido jurídico de nuestra sociedad”, explica Eugenio Ribón, Decano del ICAM.

A partir de un análisis en profundidad del perfil sociolaboral, las condiciones de trabajo, el nivel de ingresos, los desafíos de la conciliación laboral y personal o el uso de la tecnología por parte de los más de 2.700 colegiados y colegiadas participantes, el informe revela tendencias significativas en la profesión.

La primera de ellas es que, dentro de la heterogeneidad que caracteriza la abogacía, existe un denominador común: la mayoría de los colegiados en el ICAM ejercen la abogacía en un despacho (el 65%), mientras 2 de cada 10 (19%) son abogados de empresa, un 8% trabaja en la función pública y el 4% se dedica a la docencia o a la investigación. Entre los ejercientes, el porcentaje de profesionales que desarrolla su profesión en un despacho se eleva hasta el 84%. Por tamaño, el 73% trabaja en despachos pequeños (38%) o unipersonales (35%), por un 17% que lo hace en firmas grandes (9%) o medianas (8%).

En cuanto al régimen laboral, más de la mitad de los abogados/as madrileños (el 52%) trabajan como autónomos. Entre los abogados ejercientes, esta cifra crece hasta el 68%, mientras que en los no ejercientes se invierte la tendencia: siete de cada diez trabajan como empleados por cuenta ajena (72%). Un 5% se define como ‘falso autónomo’, cifra que asciende hasta el 9% en el caso de colegiados jóvenes ejercientes.

Nivel de ingresos

Los abogados madrileños, en promedio, ganan 45.700 euros brutos anuales, con un 52% superando los 40.000 euros anuales. Los colegiados de empresa (53.000 euros brutos anuales) y los no ejercientes (50.600 euros/año) son quienes más ganan de media, seguidos por aquellos que trabajan en un organismo público (46.000 euros brutos anuales) y, en tercera posición, los que trabajan en despachos (43.600 euros/año). Al final del ranking de ingresos se encuentran aquellos que se definen como ‘falsos autónomos’ que cuentan con 36.295 euros brutos al año de media. Los ingresos más elevados se concentran en áreas acomodadas en el centro y norte de la capital.

Especializaciones

Sobre las ramas del Derecho en las que los colegiados ejercientes practican la abogacía, hay que destacar que un 74% de los abogados lo hace en más de un campo, con un predominio del Derecho Civil, al que se dedican un mayor porcentaje de colegiados (70%), seguido por el derecho procesal (41%), laboral (39%), penal (34%), de familia (34%), mercantil (33%) y administrativo (32%). Por género, las abogadas tienden a tener una presencia destacada en áreas como el derecho familiar y laboral, mientras que los hombres se concentran más en el Derecho Procesal.

Abogacía joven

Entre los colegiados menores de 35 años predomina la presencia de mujeres, que suponen el 56% de los entrevistados. Por norma general, el abogado joven es ejerciente (54%) y en siete de cada diez casos trabaja en un despacho (71%). En el caso de las mujeres, hay mayor proporción de ejercientes (56%) y que trabajan como abogado de empresa (24%)

Contrariamente a la media, los abogados menores de 35 años tienden a inclinarse hacia el empleo asalariado (72%), lo que sugiere un cambio en la tendencia laboral.

Aunque el salario medio del abogado joven es de unos 35.000 euros brutos anuales, hay una notable diferencia según dónde ejerza la profesión: así, quienes trabajan como abogados de empresa o despachos grandes consiguen unos ingresos casi un 40% superiores, alcanzando los 43.300 euros de media. En el otro extremo se encuentran los jóvenes profesionales que ejercen en despachos medianos o pequeños, con unos ingresos medios de 27.900 euros/año, o en despachos unipersonales, con 23.900 euros brutos al año.

Vulneración del derecho de defensa

Un 71% de los abogados encuestados afirma haber experimentado algún tipo de maltrato, descortesía o restricción en el ejercicio del derecho de defensa, siendo los más frecuentes las dilaciones en la tramitación de los procedimientos, los retrasos injustificados en la celebración de actuaciones judiciales y el trato desconsiderado verbal. Por materias, las áreas de derecho constitucional, penal y procesa son las más afectadas.

Además, se observa que las mujeres superan la media en términos de casos de este tipo, y mientras los hombres declaran especialmente sufrir una limitación indebida de los informes orales en juicio, las mujeres señalan en mayor medida haber experimentado trato desconsiderado verbal o escrito.

Digitalización en la profesión

Las herramientas digitales más extendidas son el correo electrónico, las herramientas de ofimática (Word, Excel, etc.) y la firma electrónica. Por otro lado, el software de análisis de datos y la inteligencia artificial son las herramientas con menos implantación entre los abogados colegiados en el ICAM.

En líneas generales, los despachos grandes muestran niveles de digitalización más altos. Esta diferencia se acentúa especialmente en áreas como las bases de datos jurídicas, las herramientas de colaboración en línea, el software de gestión y el uso de redes sociales.

Equilibrio entre trabajo y vida personal

Un 52% de las personas encuestadas declara tener algún tipo de dificultad a la hora de conciliar. Este porcentaje se incrementa al 58% en el caso de las mujeres y en los profesionales ejercientes. Por otro lado, los abogados que acuden a los tribunales muestran más problemas de conciliación que los que no lo hacen. En cuanto al tamaño del despacho, es en los despachos grandes donde se presentan las mayores dificultades de conciliación.

Respecto a las causas, las más citadas son la excesiva carga de trabajo, la duración de la jornada laboral y la dificultad para establecer límites y desconectar.

Conclusiones: dignidad, conciliación y apoyo a los jóvenes

A juicio del Decano Eugenio Ribón, el estudio tiene varias consecuencias e implicaciones significativas para la profesión legal en Madrid. En primer lugar, “el alto porcentaje de abogados que reportan haber experimentado maltrato o restricciones en el ejercicio de su profesión pone de manifiesto una necesidad urgente de mecanismos de protección y soporte, así como de una mayor sensibilización y reformas en el sistema”, advierte.

Además, Ribón subraya la necesidad de favorecer la conciliación laboral y personal, apoyar a la abogacía joven y poner el acento en la formación tecnológica para impulsar la digitalización.

En cuanto a la estructura laboral “dado que muchos abogados trabajan en despachos pequeños o como autónomos, se ponen en evidencia la necesidad de ofrecer soporte desde el Colegio en áreas como la gestión de negocios y el cumplimiento normativo. Algo que ya venimos haciendo, y de forma reforzada para el Turno de Oficio, con una oferta formativa gratuita que se ha multiplicado, pero que, además, a raíz de estos datos intensificaremos”.

Por su parte, el presidente de GAD3, Narciso Michavila, destaca que “varias tendencias laborales afloran de la investigación: incremento de presencia femenina, creciente salarización y de concentración de despachos, y reducción de ingresos. Si la tendencia continúa, y nada hace sospechar que no lo vaya a hacer, los futuros abogados tendrán mayor seguridad laboral pero menos ingresos que sus mayores. En todo caso, la imagen no es idílica, la mayoría reconoce que el exceso de horas y la precarización incide directamente en su conciliación personal y familiar.”

Nueva revista colegial

Este estudio forma parte del relanzamiento de la revista colegial, OTROSÍ, que cambia por completo de enfoque y aspecto, abriendo una nueva etapa para aumentar su influencia institucional:

“El ICAM y ‘Otrosí’ se comprometen a no ser meros espectadores, sino agentes proactivos en la defensa de nuestras instituciones y en la promoción de reformas legales necesarias para fortalecer nuestro sistema de justicia y el Estado de Derecho. Nuestra revista será un canal para la transparencia, la educación jurídica y la formación continua, empoderando a la sociedad civil en su rol de guardián de la justicia y la legalidad”, explica Roberta Poza, Diputada responsable de Relaciones Institucionales y Presidenta del Consejo editor de ‘Otrosí’ y quien ha liderado este relanzamiento.

Así, la revista incluye un dossier especial sobre la ‘XV Legislatura’ el que abordan los retos legislativos, desde el punto de vista de la abogacía, para la nueva fase política que acabamos de inaugurar.