Archivos de Autor: Estíbaliz Pérez Asperilla

Sobre Estíbaliz Pérez Asperilla

Profesora Doctora. Departamento de Turismo y Marketing. Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA)

Estíbaliz Pérez Asperilla

Nuevos espacios y soportes museísticos en el Siglo XXI

El museo del siglo XXI

En este siglo XXI, nos encontramos ante un turista cultural cada vez más exigente. Éste, además, demanda nuevas formas de experimentar el arte que vayan más allá de la tradicional visita al museo. Por ello, es necesario la búsqueda de nuevos espacios de difusión, además de técnicas y soportes innovadores. La ciudad en sí misma, sus calles, sus fachadas o sus jardines brindan numerosos espacios abiertos. Si éstos se utilizan de forma adecuada y eficientemente, consiguen ofrecer nuevos contenedores expositivos innovadores y poco usuales que logran conectar con el nuevo perfil del visitante cultural.

 

 

Nuevas experiencias y soportes

Cientos de obras de arte permanecen dentro de cuatro paredes, estando su acercamiento limitado por un cordón que asegura su seguridad. Sin embargo, las exposiciones y performances en la calle permiten una mayor conexión entre arte y espectador. Se da así, un sin fin de experiencias que permiten una mayor retroalimentación y protagonismo en ambos sentidos.

El arte en la calle ofrece un gran abanico de acciones. Nos encontramos desde la exposición de determinadas obras junto a la observación por parte del público, hasta acciones más activas como la participación, la creación, el diálogo y la interacción con la obra y su autor. La interactividad es una de las principales acciones que caracterizan esta nueva perspectiva museística. Se crean así espacios inmersivos que dan la posibilidad de que el público pase de ser mero espectador a creador.

Además, hay que tener en cuenta que el medio urbano, como el natural, son objetos expositivos en sí mismos. La arquitectura es a la vez soporte y objeto, es decir, contenedor y contenido. Cada fachada puede funcionar dentro del medio urbano como un panel dentro de una exposición, ofreciendo soportes permanentes en un espacio abierto y cambiante.

 

Tiempo ilimitado 

Frente al horario limitado de los museos tradicionales, la calle brinda un tiempo ilimitado. No obstante, hay que tener en cuenta que las obras de arte expuestas al aire libre dependen de las condiciones meteorológicas. Debido a ello, el estado de su conservación no será tan idóneo como el de las obras que se encuentran en el interior de un edificio. Por lo tanto, la duración de las exposiciones en estos espacios abiertos puede ser menor que la que se puede dar en un museo tradicional.

A ello hay que añadir la posibilidad de poder disfrutar de las diferentes tonalidades, iluminaciones y sombras que una obra de arte en la calle puede ofrecer. En el espacio abierto, ésta puede experimentar cambios no sólo durante el transcurso del día, sino a lo largo de las diferentes estaciones del año. La luz natural del sol, la luna, los fenómenos meteorológicos como la niebla, la lluvia o el viento además de otros factores como la iluminación de los focos o las farolas que se pueden encontrar en la vía pública son sólo algunos de los elementos que influyen en su presencia.

 

Génesis, de Sebastiao Salgado

Profesora Doctora. Departamento de Turismo y Marketing. Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA)

Cross Bones Graveyard y la participación turístico-ciudadana

Bankside y las “Winchester Geese”

A día de hoy, el Distrito Cultural de Bankside de Londres es uno de los enclaves culturales más importantes de la ciudad albergando como eje central la Tate Modern. Sin embargo, considerado en su origen como el barrio rojo de Londres, Bankside era una de las áreas más perjudicadas no sólo por la polución, sino por la corrupción y el vandalismo. Las numerosas crecidas del río Támesis provocaron condiciones insalubres para sus residentes siendo una de las principales causas de la muerte de muchos de los que habitaban la zona, entre ellos, las “Winchester Geese”.

“Winchester Geese” era el nombre con el que se conocían a las mujeres que ejercieron la prostitución entre los siglos XII y XVII, puesto que éstas pagaban al Obispo de Winchester para poder ejercer su trabajo. A pesar de contar con la protección de la Iglesia, cuando éstas fallecieron por las numerosas epidemias que inundaron el lugar, no se les concedió un entierro cristiano, sino que se las enterró en una fosa común silenciando su historia y cayendo en el olvido durante un largo periodo de tiempo.

Sin embargo, en la década de los 90, fueron descubiertas debido a una serie de excavaciones que se realizaron en Redcross Way, permitiendo así que su historia saliera a la luz. Gracias a la involucración plena del dramaturgo John Constable y de las campañas y movimientos realizados por los residentes locales, esa fosa común se transformó en un jardín santuario alrededor del cual se empezaron a realizar numerosas ofrendas.

                       El jardín santuario de Cross Bones Graveyard. Fuente: Estíbaliz Pérez Asperilla

 

La creación de Cross Bones Graveyard

Este espacio, bautizado con el nombre de Cross Bones Graveyard, no sólo había conseguido convertirse en un jardín santuario que honrase la memoria de esas mujeres, sino que gracias a la difusión mediante los medios de comunicación, logró llamar la atención de numerosos turistas. Poco a poco, tanto ciudadanos londineses como turistas o gente de paso comenzaron a visitar el lugar participando incluso en muchas de las vigilias que aún siguen realizándose mensualmente. Cross Bones Graveyard ha ido creciendo y transformándose en un lugar de encuentro y en un enclave turístico cada vez más conocido, siendo incluso la participación turística un elemento clave para su desarrollo y mantenimiento. En las rejas que rodean este jardín conmemorativo turistas, habitantes y gente de paso deja sus ofrendas consiguiendo así su renovación constante.

 

 

                     Ofrendas en las rejas de Cross Bones Graveyard. Fuente: Estíbaliz Pérez Asperilla

Hoy en día nos encontramos con un perfil de turista que cada vez apuesta más por experimentar, por ser creador y poder participar o dejar su huella en los rincones que visita. La creación de experiencias y los entornos inmersivos son cruciales en este siglo XXI para poder satisfacer las nuevas necesidades de estos perfiles más activos. Nos encontramos ante un ejemplo a seguir donde no sólo se ha conseguido difundir la historia de las Winchester Geese, sino que se ha logrado crear un nuevo enclave espiritual, cultural y participativo. Gracias a la gran aceptación que ha tenido tanto por parte de los habitantes como por los turistas de Bankside, ha empezado a hacerse cabida en las guías turísticas de Londres convirtiéndose en una de sus visitas más recomendadas.

 

50 places to go in London: Cross Bones Graveyard

 

Southwark History: Cross Bones Graveyard

Profesora Doctora. Departamento de Turismo y Marketing. Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA)