En el año 2008 nacieron en España un total de 519.779 niños (el máximo número de nacimientos en 30 años), pero desde entonces el número de nacimientos se ha reducido en un 18,1%. La tasa bruta de natalidad (número de nacimientos por cada mil habitantes), ha bajado hasta  9,1 desde los 9,7 de 2012 y a la mitad desde el año 1976 que era de 18.7. Esta tendencia en el descenso se mantiene así desde que se inició en el año 2009.

En los primeros seis meses del 2013 nacieron en España 210.778 niños, frente a los 224.782 del primer semestre de 2012 o los 230.568 del mismo periodo de 2011. La causa de este descenso en las tasas de natalidad no sólo se relaciona con la disminución del Indicador Coyuntural de Fecundidad (ICF) o “número de hijos por mujer”, que en el año 2008 fue del 1.44, y ha ido decreciendo hasta el año 2013 que fue del 1.27, sino que también se relaciona con el menor número de mujeres en edad fértil, dato que se ve reflejado en el número de mujeres entre 15 y 49 años que ha ido descendiendo desde 2009 debido, en gran medida, a la llegada de generaciones menos numerosas a esos rangos de edad, es decir, mujeres nacidas durante la crisis de natalidad de los 80 y la primera mitad de los años 90, al menor aporte de la inmigración exterior y al mayor número de emigraciones al exterior durante estos últimos años.

Por otro lado, el incremento de la esperanza de vida, con la reducción del número de fallecimientos, más el creciente éxodo de inmigrantes a sus países de origen, hace que el Crecimiento Vegetativo, es decir, la diferencia entre nacimientos de madres residentes en España y de defunciones de residentes en el país, sea en el año 2013 el más bajo desde el año 2000 (36.181). Más concretamente, en España el incremento de la esperanza de vida en el año 2013, tanto al nacer, como al cumplir los 65 años (82.8 y 86.1 años respectivamente), se ha incrementado notablemente desde el año 2000 (que era de 79.3 y 83.8 años), pero las proyecciones poblacionales y las previsiones del INE indican que en el año 2017 el saldo del crecimiento poblacional será negativo, es decir, habrá más muertes que nacimientos.

Las causas que se apuntan son varias, pero la principal apunta a la crisis económica, que aunque parece que ya ha tocado techo y los índices económicos comienzan a ofrecer datos positivos, se prevé que la recuperación económica tras la crisis sea lenta y parsimoniosa.

Otro de los aspectos a resaltar que explican este bajo crecimiento de la población española, según Teresa Castro, demógrafa del centro de ciencias humanas y sociales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es debido a la que las tasas de fecundidad en este país son de las más bajas de Europa. España se encuentra en el grupo de Italia, Portugal y del Este de Europa, con unos índices más cercanos a un hijo por mujer, que las tasa del norte de Europa, más cercanas a los dos hijos. Según esta investigadora: “Estos datos reflejan claramente la falta de empleo: los países que van económicamente bien y los que no”.

Es importante tener en cuenta estas previsiones de futuro para intentar por todos los medios y desde todas las instancias (políticas, sociales y económicas), buscar soluciones que amortigüen esta tendencia tan poco alentadora, dado que apuntan, si no se invierten las previsiones, a que España en un futuro no muy lejano sea un país envejecido (en el año 2049 la población mayor de 65 años representará el 32 % del total de la población) y sin el recambio generacional necesario en un país que busque un crecimiento social y económico sostenible. Sin ir más lejos, España en el año 2049 será el séptimo país del mundo más envejecido, por detrás de Japón, Bosnia-Herzegovina, Portugal, Cuba, Corea del Sur e Italia, un futuro, cuanto menos, preocupante.


Webs de consulta:

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/06/24/actualidad/1403604115_858895.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/11/22/actualidad/1385116136_834455.html

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2014/05/03/actualidad/1399128652_124451.html

María Giovanna Caprara

Doctora en Psicología. Profesora de Evaluación Psicológica, Psicodiagnóstico y Psicogerontología en UDIMA, Universidad a Distancia de Madrid.

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