Todos somos un poco adictos a algo. Las conductas adictivas actúan como válvulas de escape ante el malestar psicológico del que nos vemos rodeados en ciertas ocasiones de nuestra vida. Nos sirven para alejarnos del dolor y el malestar. (Adicciones con o sin sustancia)

“Ser adicto” se convierte en una manera de vivir, de afrontar la vida. Son intentos que fracasan al intentar ajustarnos al sistema.
La conducta adictiva es un acto en contexto, vinculada al tipo de vida que llevamos, es la respuesta a los problemas que la vida nos plantea. Es el síntoma, tenemos que tratar la raíz. Hay que tratar los asuntos que nos han llevado a esa conducta adictiva, aprender a regular las emociones.

Internet a pesar de haber proporcionado muchos beneficios ha tenido mucho impacto sobre todo en los más jóvenes. De hecho, hay personas que están obsesionadas con Internet, siendo incapaces de controlar su uso, poniendo en ocasiones en peligro sus relaciones personales incluso su trabajo.

Existen ciertas variables psicosociales que están relacionadas con el uso y el abuso de Internet, como son la vulnerabilidad psicológica, los factores estresantes y el apoyo familiar y social.

El concepto de “adicción a Internet” fue propuesto como una explicación para comprender la pérdida de control y el uso dañino de esta tecnología.

Los síntomas de la adicción a Internet son comparables a los manifestados en otras adicciones. Es vital programar estrategias preventivas tanto en la familia como en la escuela sobre basándose en los factores de riesgo y en las características demográficas de los sujetos.

El objetivo de una intervención para esta adicción, a diferencia de otras adicciones, debe ser el uso controlado, ya que resulta imposible evitar por completo la exposición tanto a internet como a otras nuevas tecnologías. De manera que, nuestro objetivo realista sería hacer un uso más adaptativo de estas.

Igualmente para la intervención, desde PSICOSALUD ALMERÍA creemos que deberíamos tener en cuenta:

Las personas no están mal por ser adictas, son adictas porque están mal. Hay que descubrir y tratar las razones que subyacen la adicción.
Disminuir la conducta adictiva.
Prevenir posibles recaídas: análisis de los hábitos de vida, situaciones de riesgo, entrenamiento para hacerles frente. Alternativas.
Reorganización de la vida familiar, construir un nuevo estilo de vida.

En definitiva, estas adicciones están contextualizadas en un ambiente y unas circunstancias particulares de la persona por ello la familia debe implicarse en el proceso de recuperación prestándoles apoyo y validando su sufrimiento. Sin buscar culpables ni promover que se vigile al adicto.

Autor: Psicosalud Almería

Sonia Janeth Romero Martínez
Doctora en Psicología. Profesora Titular en UDIMA Universidad a Distancia de Madrid Ver Perfil