¿Por qué callan las víctimas?

Manos encerrdas

El Ministerio de Interior del Gobierno de España ha registrado en el Balance de Criminalidad correspondiente al cuarto trimestre de 2014 un total de 2.093.621 delitos y faltas que conduce a una tasa de criminalidad del  44,8 por cada 1.000 habitantes,  un 3,6% menos con respecto a 2013 en el que se registraron 2.093.621 infracciones penales. Se observa, no obstante, un incremento de los homicidios dolosos y asesinatos consumados del 6,6%.

Se estima que sólo son denunciamos una media del 50% de todos los delitos que sufrimos. Éste porcentaje aumenta en los delitos contra la propiedad y desciende de forma alarmante en los delitos contra las personas, por tanto, multipliquemos por dos esa cifra y tendremos un valor más aproximado a la tasa real de delincuencia en nuestro país. Pero, ¿por qué ésta conocida cifra negra?, ¿Creemos que no servirá de nada?, ¿Tenemos miedo a convertirnos también en víctimas del aparato judicial?

SI, estos son algunos de los motivos por los que las víctimas silencian su dolor, otras muchas porque ni siquiera saben que lo son o tienen miedo a las represalias del agresor. También silencian las que piensan que no son capaces de afrontar un procedimiento judicial porque no son informadas, no entienden el lenguaje jurídico y no son atendidas psicológicamente como necesitan, y las que temen el trato que puedan recibir. Al fin y al cabo, problemas fácilmente liquidables si los poderes públicos y todos los profesionales en contacto directo con las víctimas tomamos conciencia. ¿Bajaría entonces la cifra negra? No lo sé. Espero que tengamos oportunidad de comprobarlo. Por el momento, contribuimos a amortiguar el dolor de las víctimas que ya han sufrido bastante.

 “Sí, las víctimas tienen motivos para hablar.”

Hemos fomentado la imagen de una víctima débil, pasiva, y con ello, reforzado su silencio y su miedo. Denunciar requiere un papel activo y tomar una decisión no siempre fácil que sólo a la víctima compete:

En primer lugar, debe identificarse como víctima, valorar si lo sucedido es tan grave como para ponerlo en conocimiento de la policía y finalmente, si hacerlo, es la mejor entre las alternativas posibles. Tenemos la obligación y el deber moral de facilitarle esa toma de decisión. Informemos adecuadamente a las víctimas reales y potenciales, hombres y mujeres de todas las edades de qué es y no la violencia,  escuchemos atentamente cuando alguien nos cuente su experiencia y no juzguemos prematuramente, hagamos las reformas legales necesarias para dar protagonismo a las víctimas en el proceso y facilitemos la ayuda psicosocial necesaria para que decidan “sí”, denunciar es la mejor de las alternativas.

¡El que tiene motivos para callar es el agresor!

Motivos para DENUNCIAR:

A pesar de la burocracia y ,en muchos casos, los procesos largos y tediosos que la víctima tiene que soportar, denunciar tiene ventajas:

  • Con la denuncia se pone en marcha  el sistema judicial, la víctima ejerce su derecho de participación en el proceso penal y posibilita que se haga justicia.
  • Evita que el agresor pueda  victimizarlo de nuevo a esa persona y que dañe a otros.
  • Puede solicitar las ayudas e indemnizaciones privadas o públicas que le correspondan.
  • Ayuda al estudio criminológico de esa tipología delictiva y a su prevención.

La víctima no es débil ni pasiva, es una persona dañada pero con capacidad de decisión. La víctima es y debe ser la gran protagonista.

Recomendaciones si ha sido víctima de un delito:

  • Recuerde que es normal que sienta miedo y ansiedad por el desconocimiento que la mayoría de los ciudadanos tenemos de los tribunales.
  • Si lo necesita, solicite orientación psicológica que le ayude a tomar la decisión de denunciar. La decisión es suya. Usted es el protagonista.
  • Busque un abogado especializado en víctimas de delito. Es muy importante que sea capaz de empatizar con usted y que se sienta cómodo con él. Si no es así, nombre a otro.
  • Solicite a su abogado la tramitación de las ayudas contempladas en la LEY 35/95 de Ayuda y asistencia a víctimas de delitos violentos y contra la libertad sexual que pudieran corresponderle.
  • Si no se encuentra preparado para testificar en el juicio busque ayuda profesional para trabajar la ansiedad anticipatoria y sus miedos.
  • Puede optar también por un servicio de acompañamiento a juicio.

     Susana Laguna, psicóloga forense y victimóloga. Profesora del Grado de Criminología. susana.laguna@udima.es