{"id":1902,"date":"2023-02-13T10:59:00","date_gmt":"2023-02-13T10:59:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/?p=1902"},"modified":"2023-01-31T10:30:39","modified_gmt":"2023-01-31T10:30:39","slug":"el-proceso-de-duelo-superacion-o-aceptacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/el-proceso-de-duelo-superacion-o-aceptacion\/","title":{"rendered":"El proceso de duelo: superaci\u00f3n o aceptaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>La muerte de un hijo puede recibir distintos t\u00e9rminos dependiendo de la etapa en la que suceda. La <strong>muerte gestacional<\/strong>. por ejemplo, es aquella que se produce cuando el feto cuenta con m\u00e1s de 22 semanas en el vientre de su madre. Si el beb\u00e9 alcanza las 28 semanas de gestaci\u00f3n o nace y supera la primera semana de vida entonces hablamos de <strong>muerte perinatal<\/strong>. Son algunas de las p\u00e9rdidas que conllevan un proceso de duelo m\u00e1s duro.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tipo de muertes est\u00e1 relacionada con causas multifactoriales y puede deberse a distintos factores tanto gen\u00e9ticos como medioambientales. Tambi\u00e9n existen los llamados factores de riesgo, que pueden afectar a la madre, al feto o a la placenta.<\/p>\n\n\n\n<p>Si extendemos dicha <strong><a href=\"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/el-trauma-psiquico-y-la-silla-de-maranon\/\">situaci\u00f3n traum\u00e1tica<\/a><\/strong> a cualquier edad, la muerte de un hijo o hija representa una de las mayores y dolorosas p\u00e9rdidas que una familia puede atravesar en su proceso vital. Tanto, que no existe una palabra aceptada que denomine a los padres que han perdido un hijo\/a. Recientemente algunas asociaciones, como la <strong>Federaci\u00f3n Espa\u00f1ola de Padres de Ni\u00f1os con C\u00e1ncer<\/strong>, han solicitado a la RAE que se acepte la palabra <em><strong>hu\u00e9rfilo <\/strong>con el objetivo<\/em> de dar visibilidad emocional a una situaci\u00f3n dolorosa y dif\u00edcil de asimilar para los padres.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra naturaleza biol\u00f3gica no parece dotarnos de habilidades para prepararse ante la muerte de un hijo. Se supone que los padres, en circunstancias normales, no van a vivir durante m\u00e1s tiempo que sus hijos. Pero al dolor ante la muerte de un hijo hay que ponerle nombre y hay que escucharlo; poner nombre a las situaciones dolorosas ayuda a transitar por ellas, el dolor no deja de existir ni disminuye porque uno lo evite.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Duelo: transitar &#8216;el vac\u00edo&#8217;<\/h3>\n\n\n\n<p>Cada menor fallecido, independientemente de la edad del ni\u00f1o, es una experiencia de inmenso dolor y cada p\u00e9rdida es importante y \u00fanica. Todas ellas merecen un espacio de escucha, de comprensi\u00f3n y <strong>acompa\u00f1amiento<\/strong>. El acompa\u00f1amiento, con respeto y amor, es una de las mayores herramientas con las que cuenta el ser humano para ayudar al otro en su dolor. No hay grandes palabras de consuelo ante la muerte de un ser\u00a0tan querido como un hijo, solo hace falta ESTAR.<\/p>\n\n\n\n<p>Respecto al abordaje <strong>psicol\u00f3gico<\/strong> de la p\u00e9rdida, para elaborar o transitar el duelo es necesario \u201csentir la p\u00e9rdida\u201d, aunque cada persona lo expresar\u00e1 a su manera: llorar, gritar, luchar o decidir continuar el legado de su hijo\/a son ejemplos de ello. Cualquier expresi\u00f3n puede ser v\u00e1lida si ayuda a sanar el dolor por la p\u00e9rdida de su hijo\/a.<\/p>\n\n\n\n<p>En concreto, el proceso de duelo tras la muerte de un hijo puede suponer una reacci\u00f3n m\u00e1s intensa y larga en el tiempo; tanto es as\u00ed, que algunas personas pueden experimentar la vivencia de falta o incapacidad de superaci\u00f3n de la p\u00e9rdida de su hijo. Es entonces cuando cobra sentido el significado de la <strong>aceptaci\u00f3n <\/strong>o, en otras palabras, aprender a convivir con los sentimientos de vac\u00edo, dolor y tristeza o desesperanza. Existen algunos procesos o tareas que pueden ayudar a afrontar el luto:<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Experimentar el dolor del duelo alivia y canaliza los sentimientos asociados a la p\u00e9rdida.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Intentar adaptarse a vivir sin la presencia del hijo fallecido manteniendo activos los recuerdos con \u00e9l o ella.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Explorar nuevas formas de sentirse conectados al hijo\/a que ha fallecido.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Aceptar la realidad de la p\u00e9rdida.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Compartir\u00a0el dolor con otras personas que han vivido una experiencia similar puede suponer un consuelo y una forma de \u201csentirse comprendidos y acompa\u00f1ados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u201cPerdonarse\u201d por los actos que generan sentimientos de culpa cuando se evocan determinados recuerdos de la relaci\u00f3n con el hijo que se ha perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>En definitiva, cualquier afrontamiento que permita el abordaje del sufrimiento de la persona puede ser una buena forma de aceptar, aunque aceptar no nos lleve al dif\u00edcil camino de la superaci\u00f3n. Quisiera acabar con una peque\u00f1a reflexi\u00f3n sobre el significado de la p\u00e9rdida de un ser querido y su lugar en nuestra existencia: la vida, al igual que una rosa, no deja de ser hermosa porque tenga espinas&#8230;<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">&nbsp;<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La muerte de un hijo puede recibir distintos t\u00e9rminos dependiendo de la etapa en la que suceda. La muerte gestacional. por ejemplo, es aquella que se produce cuando el feto cuenta con m\u00e1s de 22 semanas en el vientre de su madre. 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