{"id":1679,"date":"2022-04-18T13:02:06","date_gmt":"2022-04-18T13:02:06","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/?p=1679"},"modified":"2022-04-18T13:03:18","modified_gmt":"2022-04-18T13:03:18","slug":"apego-y-salud-mental","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/apego-y-salud-mental\/","title":{"rendered":"Apego y salud mental"},"content":{"rendered":"\n<p>El <strong>apego<\/strong> es la tendencia de todo ser humano a vincularse con una figura en particular, considerada m\u00e1s fuerte, sabia o capaz. Es un <strong>impulso innato<\/strong>,<strong> universal<\/strong> y se mantiene desde el nacimiento hasta la muerte. Es una motivaci\u00f3n tan b\u00e1sica como la de alimentarse, defenderse o explorar, tan necesaria para el beb\u00e9 en los primeros momentos de su vida que determina su supervivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas ideas est\u00e1n en el punto de partida de la <strong>teor\u00eda del apego<\/strong>, y fue <strong>John Bowlby<\/strong> en los a\u00f1os 70 quien la desarroll\u00f3. A trav\u00e9s de sus postulados con base en la etolog\u00eda y la biolog\u00eda, esta teor\u00eda removi\u00f3 las propuestas cl\u00e1sicas del psicoan\u00e1lisis y supuso un punto de inflexi\u00f3n en la comprensi\u00f3n de la <strong>salud mental<\/strong>. Simplificando bastante, el psicoan\u00e1lisis cl\u00e1sico suger\u00eda que el ser humano est\u00e1 primariamente motivado por ciertos impulsos internos que surgen de manera end\u00f3gena (las \u201cpulsiones\u201d) y que a trav\u00e9s de su regulaci\u00f3n consigue un equilibrio que le ayuda a adaptarse al exterior. La teor\u00eda del apego implic\u00f3 retar este planteamiento, proponiendo que es m\u00e1s bien al contrario; <strong>las interacciones iniciales del ni\u00f1o con su cuidador primario son la clave para el equilibrio<\/strong>, ya que a partir de \u00e9stas la persona interioriza esquemas y patrones que ser\u00e1n determinantes para su adaptaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La entrega y atenci\u00f3n constante de la madre o cuidador principal responden a una llamada de atenci\u00f3n tambi\u00e9n continua por parte del ni\u00f1o, para la que est\u00e1 de hecho programado gen\u00e9ticamente. Y es la presencia de un cuidador estable y continuo lo que permite desarrollar un estilo de<strong> apego seguro<\/strong> que ser\u00e1 la base para la construcci\u00f3n de relaciones sanas en el futuro. El apego ser\u00eda por lo tanto un elemento imprescindible para la supervivencia inicial pero tambi\u00e9n para el posterior desarrollo psicol\u00f3gico del individuo.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo la teor\u00eda del apego propone que el <strong>desarrollo del ser humano <\/strong>est\u00e1 basado en las<strong> relaciones<\/strong> (Rozenel, 2006). Atribuye a la funci\u00f3n de los padres y cuidadores de los ni\u00f1os un papel protagonista en la futura salud mental de los individuos. La mirada y la responsabilidad sobre el desarrollo sano de los ni\u00f1os pasa a ser por lo tanto algo <strong>compartido<\/strong>; es un proceso relacional basado en un mecanismo de retroalimentaci\u00f3n entre la conducta de los hijos y la de los padres.<\/p>\n\n\n\n<p>Numerosos autores han continuado con su estudio desde una mirada cient\u00edfica, inspir\u00e1ndose en los postulados de Bowlby y en la metodolog\u00eda experimental de sus colegas que tomaron el relevo. Hoy aporta una perspectiva clara para el trabajo en entornos cl\u00ednicos, educativos y en pr\u00e1cticas de crianza. Y es que la teor\u00eda ha permitido encontrar un factor com\u00fan para el desarrollo y evoluci\u00f3n de numerosos procesos psicol\u00f3gicos claves de la salud mental<strong>: la relaci\u00f3n entre las necesidades de los hijos y la conducta parental.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Autorregulaci\u00f3n y apego<\/h3>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo se concreta esta relaci\u00f3n? Sabemos que principalmente es a trav\u00e9s de la <strong>regulaci\u00f3n emocional <\/strong>como proceso<strong> interpersonal<\/strong>. Los padres, en la interacci\u00f3n diaria con sus hijos ofrecen oportunidades para que estos manejen sus estados emocionales antes de ser capaces de hacerlo por si mismos. As\u00ed cuando el beb\u00e9 o ni\u00f1o tiene un momento de malestar, el sistema de apego (sus tendencias instintivas a buscar ayuda y protecci\u00f3n en una figura en particular) se activa para ser atendido por sus cuidadores. Normalmente la figura de apego principal (que suele ser la madre o padre) acude a esta llamada, que se produce a trav\u00e9s de diferentes conductas como el llanto o la petici\u00f3n de ayuda expl\u00edcita, y el ni\u00f1o es as\u00ed regulado. La presencia de un progenitor que atiende esta petici\u00f3n de manera segura, hace que el ni\u00f1o vuelva a su estado de equilibro.<\/p>\n\n\n\n<p>Este proceso ha sido estudiado a nivel neurobiol\u00f3gico y la teor\u00eda del apego hoy en d\u00eda se ha transformado en una <strong>teor\u00eda psico-neurobiol\u00f3gica<\/strong> sobre el desarrollo de la <strong>autorregulaci\u00f3n <\/strong>(Hill, 2018). Por ejemplo, ahora se sabe que existe un periodo cr\u00edtico para que las interacciones entre el beb\u00e9 y su ayuden a la maduraci\u00f3n del sistema de regulaci\u00f3n emocional, y es aproximadamente desde el nacimiento hasta los 18 meses de vida (Schore, 2008). En este periodo se produce un brote de crecimiento neurol\u00f3gico que organiza las conexiones del sistema l\u00edmbico (gran responsable del procesamiento emocional). Y las experiencias con el cuidador primario van a ser determinantes en c\u00f3mo se produce esta organizaci\u00f3n, ya que son el modulador m\u00e1s importante de los niveles hormonales asociados al estr\u00e9s.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica estas interacciones repetidas permitir\u00e1n que el individuo vaya adquiriendo cierta informaci\u00f3n sobre el mundo. Las personas con apego seguro desarrollan un <strong>modelo mental de confianza<\/strong> tanto en los dem\u00e1s como en s\u00ed mismos (Pinedo-Palacios y Santelices-\u00c1lvarez, 2006). Esto repercute positivamente de numerosas formas. Existen multitud de estudios que evidencian c\u00f3mo la seguridad adquirida a trav\u00e9s del apego funciona como un <strong>factor protector ante la psicopatolog\u00eda<\/strong>. El hecho de tener un estilo de <strong>apego inseguro<\/strong> no es en s\u00ed mismo un trastorno, pero s\u00ed parece que aumenta claramente la vulnerabilidad para desarrollarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n en l\u00edneas generales aporta datos sobre la relaci\u00f3n entre el apego seguro y la <strong>mayor adaptaci\u00f3n<\/strong> de los individuos, <strong>competencia social y emocional<\/strong>, mejores habilidades de afrontamiento y en general, <strong>mayor resiliencia<\/strong> (Gonz\u00e1lez et al., 2011; Oliva Delgado, 2011; Ospina y N\u00fa\u00f1ez, 2017). Por el contrario, los estilos de apego inseguros se relacionan de manera contundente con mayores dificultades de regulaci\u00f3n emocional (Blasco et al., 2021; Guzm\u00e1n et al., 2016)&nbsp; y mayor presencia de psicopatolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios en este sentido de hecho son abundantes. Haciendo un repaso de investigaciones recientes en pa\u00edses hispanohablantes es posible encontrar estudios que hallan una relaci\u00f3n significativa entre apego inseguro y mayor sintomatolog\u00eda ansioso depresiva (\u00c1lvarez et al., 2011; Bravo y Tapia, 2006), autolesiones (Pereira y Landeros, 2019), trastornos de la conducta alimentaria tanto en ni\u00f1os como en adultos (Arillo et al., 2019; Cofre et al., 2017; Curiel Barrios, 2020), obesidad (Guzm\u00e1n, 2012),&nbsp; o trastornos de personalidad, incluyendo el l\u00edmite (Vaquero, 2018) y antisocial (Celed\u00f3n et al., 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>Evidentemente la salud mental no es algo que se desarrolle de manera lineal gracias a un \u00fanico elemento. Existen m\u00faltiples factores que contribuyen a que una persona logre una adaptaci\u00f3n y un desarrollo psicol\u00f3gico saludable a lo largo de su ciclo vital. Sin embargo, la idea clave que nos deja la teor\u00eda del apego es que <strong>somos seres sociales<\/strong> y como tales, <strong>lo que ocurre en nuestras relaciones supone un pilar fundamental para nuestro desarrollo<\/strong>. En palabras del propio Bowlby (1998): &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNinguna pauta de conducta est\u00e1 acompa\u00f1ada de sentimientos m\u00e1s fuertes que la conducta de apego; las figuras hacia las que se dirige esa conducta despiertan amor en el ni\u00f1o, que hace que el ni\u00f1o se sienta seguro; la amenaza de perderla causa angustia y su p\u00e9rdida real, un gran dolor. En ambas circunstancias adem\u00e1s, la rabia es provocada\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHay acaso algo m\u00e1s poderoso que las relaciones para mover nuestras emociones, nuestras pasiones y nuestro dolor? La teor\u00eda del apego recoge esto con acierto entendiendo que en este movimiento se encuentra <strong>la verdadera base de la salud mental.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El apego es la tendencia de todo ser humano a vincularse con una figura en particular, considerada m\u00e1s fuerte, sabia o capaz. Es un impulso innato, universal y se mantiene desde el nacimiento hasta la muerte. Es una motivaci\u00f3n tan b\u00e1sica como la de alimentarse, defenderse o explorar, tan necesaria para el beb\u00e9 en los primeros momentos de su vida que determina su supervivencia.<\/p>\n","protected":false},"author":47,"featured_media":1683,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[327,332,331,330,69,164,329,310,328],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1679"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/47"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1679"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1679\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1690,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1679\/revisions\/1690"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1683"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1679"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1679"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1679"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}