{"id":1443,"date":"2019-07-30T09:08:38","date_gmt":"2019-07-30T09:08:38","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/?p=1443"},"modified":"2019-07-30T09:08:38","modified_gmt":"2019-07-30T09:08:38","slug":"el-origen-de-los-estudios-sobre-crianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/el-origen-de-los-estudios-sobre-crianza\/","title":{"rendered":"El origen de los estudios sobre crianza"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1444 size-full\" src=\"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/parenting-2663686_960_720.jpg\" alt=\"\" width=\"960\" height=\"635\" srcset=\"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/parenting-2663686_960_720.jpg 960w, https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/parenting-2663686_960_720-300x198.jpg 300w, https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/parenting-2663686_960_720-768x508.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><\/p>\n<p>Podr\u00edamos pensar que el inter\u00e9s por la <strong>crianza<\/strong> es algo reciente, que comienza a sonar con fuerza y resuena en terminolog\u00eda como: \u201ccrianza con apego\u201d, \u201cdisciplina positiva\u201d, etc. Sin embargo, el inter\u00e9s de la comunidad cient\u00edfica por estos temas data de los primeros pasos en la <strong>psicolog\u00eda<\/strong> que ahora conocemos y se sit\u00faa en el siglo XIX.<\/p>\n<p>Ya Sears (1899) realiz\u00f3 una primera aproximaci\u00f3n a c\u00f3mo influ\u00edan sobre los menores las actitudes de sus madres, sobre todo centr\u00e1ndose en el estudio del castigo como <strong>pr\u00e1ctica parental<\/strong>. D\u00e9cadas m\u00e1s tarde, Gertrude Laws (1932) decidi\u00f3 investigar c\u00f3mo variables afectivas, adem\u00e1s del castigo, pod\u00edan influir sobre el desarrollo de los m\u00e1s peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Los primeros instrumentos de evaluaci\u00f3n de estas cuestiones se encuentran en esta misma \u00e9poca cuando Stogdill (1936) ide\u00f3 una herramienta que med\u00eda <strong>actitudes parentales<\/strong> y sus consecuencias. Estos m\u00e9todos de evaluaci\u00f3n se fueron mejorando con la operativizaci\u00f3n de las variables y con la sistematizaci\u00f3n, tanto en las formas de elaboraci\u00f3n de las escalas o cuestionarios, como en la aplicaci\u00f3n de estos.<\/p>\n<p>Por un lado, el Fels Research Institut (Baldwin, Kalhorn, &amp; Breese, 1945, 1949) diferenci\u00f3 los aspectos afectivos de la parentalidad, de variables m\u00e1s relacionadas con la dependencia y de aquellas que defin\u00edan c\u00f3mo padres y madres ejerc\u00edan la disciplina. Por otro lado, Hellen Witmer (1937) en el Smith College explor\u00f3 el efecto directo y mediador de la figura paterna en el <strong>desarrollo infantil<\/strong>.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los 50 surge una de las teor\u00edas m\u00e1s conocidas por la poblaci\u00f3n general: la Teor\u00eda del Apego de Bowlby (1977) otorgando un peso a\u00fan m\u00e1s relevante a las conductas parentales, en especial las vinculares. El desarrollo posterior de esta conceptualizaci\u00f3n pone el acento en la representaci\u00f3n interna que el sujeto tiene del mundo a partir del v\u00ednculo inicial con sus figuras de referencia. En c\u00f3mo la existencia de esa base segura (una madre o un padre, entre otros), facilita la exploraci\u00f3n y la sensaci\u00f3n de seguridad en la <strong>infancia<\/strong> y a lo largo de la vida.<\/p>\n<p>Actualmente, las investigaciones sobre crianza y sus consecuencias est\u00e1n sustentadas, tanto en la propuesta de John Bowlby, como en una serie de Modelos y Teor\u00edas que se desarrollaron con posterioridad (se exponen solo algunas de ellas):<\/p>\n<ul>\n<li>Teor\u00eda de Aceptaci\u00f3n-Rechazo Parental (PARTheory) (Rohner, 1975). Que se centra, desde una perspectiva transcultural y basada en la evidencia en el estudio de la variable aceptaci\u00f3n-rechazo parental.<\/li>\n<li>Modelo de Diana Baumrind (1966), en el que se diferencian tres estilos parentales (autoritativo, autoritario y permisivo) que contribuyen de forma diferencial a la conducta de los menores.<\/li>\n<li>La ampliaci\u00f3n de Maccoby &amp; Martin (1983) a cuatro estilos parentales, obtenidos a partir de dos dimensiones: el afecto y el control. Se suma as\u00ed el estilo parental negligente a los tres estilos de Baumrind.<\/li>\n<li>La propuesta del grupo de Steimberg (Darling &amp; Steinberg, 1993) que pone el acento sobre el contexto como variable esencial a la hora de explicar las pr\u00e1cticas parentales y sus consecuencias.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El estudio de la crianza est\u00e1 en alza y conviene recordar sus ra\u00edces y el inter\u00e9s que siempre ha suscitado en la comunidad cient\u00edfica, as\u00ed como las valiosas aportaciones que se han hecho en sus or\u00edgenes. No hay ciencia v\u00e1lida que no est\u00e9 basada en el conocimiento cient\u00edfico preexistente o que olvide sus errores y virtudes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Podr\u00edamos pensar que el inter\u00e9s por la crianza es algo reciente, que comienza a sonar con fuerza y resuena en terminolog\u00eda como: \u201ccrianza con apego\u201d, \u201cdisciplina positiva\u201d, etc. Sin embargo, el inter\u00e9s de la comunidad cient\u00edfica por estos temas data de los primeros pasos en la psicolog\u00eda que ahora conocemos y se sit\u00faa en el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":28,"featured_media":1444,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[247,245,248,244,246,164,168],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1443"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/28"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1443"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1443\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1445,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1443\/revisions\/1445"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1444"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1443"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1443"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1443"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}