{"id":1413,"date":"2019-04-26T16:47:16","date_gmt":"2019-04-26T16:47:16","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/?p=1413"},"modified":"2019-04-26T16:54:08","modified_gmt":"2019-04-26T16:54:08","slug":"importancia-formar-profesionales-salud-aspectos-psicologicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/importancia-formar-profesionales-salud-aspectos-psicologicos\/","title":{"rendered":"La importancia de formar a profesionales de la salud en aspectos psicol\u00f3gicos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1414 size-large\" src=\"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/GettyImages-1030071552-1024x576.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"576\" srcset=\"https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/GettyImages-1030071552-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/GettyImages-1030071552-300x169.jpg 300w, https:\/\/blogs.udima.es\/psicologia\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/GettyImages-1030071552-768x432.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/p>\n<p>El inter\u00e9s en formar a los profesionales de la salud en aspectos <strong>psicol\u00f3gicos<\/strong> tiene una larga tradici\u00f3n en Europa. En uno de los primeros tratados de psicolog\u00eda m\u00e9dica, Ernst Kretschmer, disc\u00edpulo de Robert Eugen Gaupp ya propon\u00eda que el estudio de la psicolog\u00eda no s\u00f3lo era de inter\u00e9s evidente para los psiquiatras, sino tambi\u00e9n para la medicina general o la enfermer\u00eda (1922). Para ello se deb\u00eda renunciar a los contenidos especulativos y profundizar en aquellos que ten\u00edan utilidad pr\u00e1ctica clara para el ejercicio de las ciencias de la salud.<\/p>\n<p>Existen numerosas razones que justifican esta necesidad de formar a los futuros profesionales sanitarios en aspectos relacionados con las ciencias de la conducta, y, de manera m\u00e1s concreta, con la psicolog\u00eda.<\/p>\n<p>En primer lugar, los aspectos psicol\u00f3gicos constituyen el n\u00facleo central de la comunicaci\u00f3n asistencial y la interacci\u00f3n m\u00e9dico-paciente. Respecto a la comunicaci\u00f3n asistencial, elementos b\u00e1sicos como son el estudio de las emociones o de los procesos vinculados con la empat\u00eda, resultan clave para poder comunicarse de manera eficaz en entornos cl\u00ednicos y establecer un adecuado contexto socio-emocional (e.g. Mead y Bower, 2000). Si buceamos un poco en nuestra propia memoria seguro que encontraremos episodios de familiares o conocidos, o incluso vividos por nosotros mismos, en los que se criticaba a un profesional sanitario por su falta de tacto, de delicadeza o incluso de \u201chumanidad\u201d al comunicar una mala noticia.<\/p>\n<p>Hasta hace relativamente poco tiempo, ha existido una cierta concepci\u00f3n de la pr\u00e1ctica cl\u00ednica (de car\u00e1cter impl\u00edcito) que permit\u00eda justificar estas conductas al considerar que los sanitarios no eran responsables de la gesti\u00f3n de las emociones de sus pacientes. A d\u00eda de hoy afortunadamente este planteamiento ha cambiado y se considera que un profesional sanitario no ejerce su trabajo de forma profesional si no contempla tambi\u00e9n estas variables de car\u00e1cter socio-emocional. Aunque existen muchos factores que pueden explicar esta evoluci\u00f3n, las demandas y requerimientos que realizan los propios pacientes han sido el principal motor de cambio. Adem\u00e1s, no debemos olvidar que la comunicaci\u00f3n asistencial es uno de los factores m\u00e1s importantes para una buena adhesi\u00f3n terap\u00e9utica (Zolnierek y DiMatteo, 2009) y un adecuado proceso de afrontamiento de la enfermedad (Fallowfield, 1993).<\/p>\n<p>El segundo gran grupo de argumentos emerge de la idea de que la mayor parte de las causas m\u00e1s importantes de mortalidad mundial est\u00e1n relacionadas con conductas evitables (OMS, 2008), y, por tanto, una adecuada formaci\u00f3n en los aspectos vinculados con la modificaci\u00f3n de estas conductas resulta imprescindible. Fumar, consumir alcohol, el abuso de f\u00e1rmacos, la falta de ejercicio f\u00edsico o las conductas alimentarias inadecuadas, son algunas de ellas.<\/p>\n<p>La mejora de la calidad de vida de la poblaci\u00f3n, y de manera m\u00e1s espec\u00edfica de su nutrici\u00f3n, que se ha producido desde finales del siglo XIX ha disminuido la mortalidad producida por enfermedades infecciosas o transmisibles (agudas), aumentando la longevidad de la poblaci\u00f3n y situando a las enfermedades cr\u00f3nicas y neurodegenerativas como principales causas de muerte (Rodr\u00edguez-Mar\u00edn, 2015). Dada la importancia de los factores psicol\u00f3gicos en este tipo de enfermedades, la formaci\u00f3n vinculada con las ciencias de la conducta es cada vez m\u00e1s necesaria para los profesionales sanitarios.<\/p>\n<p>En tercer lugar, tambi\u00e9n debemos destacar como gracias a los avances producidos en el conocimiento cient\u00edfico se ha ido demostrando la relevancia de los factores psicol\u00f3gicos en la g\u00e9nesis, evoluci\u00f3n y tratamiento de todo tipo de enfermedades. Desgraciadamente \u00e9ste ha sido un camino cient\u00edfico lento y tortuoso. A pesar de la relevante propuesta de Engel (1977) y de la difusi\u00f3n conseguida por la publicaci\u00f3n en la revista <em>Science<\/em> de su modelo Bio-Psico-Social, a las ciencias sanitarias les est\u00e1 costando abandonar el modelo biom\u00e9dico cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Sin duda desprenderse de ese dualismo mente-cuerpo tan arraigado culturalmente est\u00e1 resultando una tarea ardua y compleja. Hoy en d\u00eda contamos con solidas evidencias de la influencia de factores psicosociales en la etiolog\u00eda y evoluci\u00f3n de enfermedades oncol\u00f3gicas (Lillberg <em>et al.<\/em>, 2003), metab\u00f3licas (Chida y Hamer, 2008), autoinmunes (Powell <em>et al.<\/em>, 2013), gastrointestinales (Van-Oudenhove <em>et al.<\/em>, 2010) o cardiovasculares (Orth-Gom\u00e9r, 2007), solo por citar algunos ejemplos.<\/p>\n<p>Finalmente, y como \u00faltimo argumento relevante, tambi\u00e9n debemos se\u00f1alar la contribuci\u00f3n que las ciencias sociales y de la conducta han realizado a la humanizaci\u00f3n de las ciencias sanitarias. Nuestro pa\u00eds cuenta con una larga tradici\u00f3n en esta direcci\u00f3n y tanto pensadores como Ortega y Gasset o m\u00e9dicos como Gregorio Mara\u00f1\u00f3n o Pedro La\u00edn Entralgo han situado los aspectos psicosociales como claves en la formaci\u00f3n de los profesionales sanitarios.<\/p>\n<p>Como aspecto negativo hemos de se\u00f1alar que esta importante influencia social ha contribuido a generar, en algunas ocasiones, una falsa dicotom\u00eda entre formar en un \u201cconocimiento basado en las evidencias cient\u00edficas\u201d y la necesidad de \u201chumanizar los estudios sanitarios\u201d, contribuyendo a reforzar la idea de que los conocimientos psicol\u00f3gicos son una \u201cciencia blanda\u201d. Al respecto, conviene recordar de nuevo las palabras de Kretschmer. Sin duda desde esta perspectiva basada en las evidencias cient\u00edficas la psicolog\u00eda tiene mucho que aportar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El inter\u00e9s en formar a los profesionales de la salud en aspectos psicol\u00f3gicos tiene una larga tradici\u00f3n en Europa. 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