{"id":689,"date":"2014-03-31T14:58:41","date_gmt":"2014-03-31T14:58:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.periodismoudima.com\/?p=689"},"modified":"2016-02-02T15:56:29","modified_gmt":"2016-02-02T15:56:29","slug":"un-largo-secuestro-con-un-final-feliz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/periodismo\/un-largo-secuestro-con-un-final-feliz\/","title":{"rendered":"Un largo secuestro con un final feliz"},"content":{"rendered":"<p>\u00abSiento no haber podido escribir durante estos seis meses\u00bb. Con estas palabras, Javier Espinosa se fund\u00eda en un fuerte abrazo con el director del diario <em>El Mundo<\/em>, Casimiro Garc\u00eda- Abadillo, al llegar a la redacci\u00f3n del peri\u00f3dico. Junto con su colega, Ricardo Garc\u00eda Vilanova, estos hombres de gran fortaleza mental fueron liberados el pasado domingo tras sufrir casi seis meses de cautiverio, concretamente, 195 d\u00edas. Ha sido un secuestro duro y largo pero que, afortunadamente, ha tenido un final feliz.<\/p>\n<p>Periodistas de pura cepa. Javier y Ricardo han sido de los pocos que han tenido el valor de adentrarse en un territorio como Siria, avispero de infinidad de grupos armados, con el objetivo de tratar de contar lo que nadie pod\u00eda contar, puesto que ha sido una guerra muy complicada de cubrir por parte de los medios de comunicaci\u00f3n. Un conflicto que, despu\u00e9s de tres a\u00f1os, ha dejado m\u00e1s de 130.000 muertos y dos millones y medio de refugiados.<\/p>\n<p>Garc\u00eda- Abadillo recordaba a Carlos Herrera en <em>Herrera en la Onda<\/em> que en la zona donde han estado secuestrados los informadores siguen en cautiverio muchos m\u00e1s, algunos de ellos llevan incluso m\u00e1s de ocho meses, y resalt\u00f3 el hecho de que Espa\u00f1a ha sido el \u00fanico pa\u00eds que ha conseguido liberar a sus periodistas, a pesar de que algunos de los reporteros secuestrados pertenecen a pa\u00edses tan influyentes como Francia, Alemania o Estados Unidos. Como suele ser normal en esta clase de situaciones, el silencio y la discreci\u00f3n empa\u00f1an las ganas de conocer la historia sobre lo sucedido. Una historia que el director de <em>El Mundo<\/em> ha calificado de \u00abtremenda\u00bb.<\/p>\n<p>No es la primera vez que retienen a Javier Espinosa en un conflicto. En 1999 ya estuvo secuestrado en Sierra Leona ante lo que \u00e9l mismo defini\u00f3 como \u00abunas vacaciones\u00bb. \u00abAqu\u00ed los \u00fanicos que corren peligro son las monjitas y los misioneros. Yo no soy h\u00e9roe ni nada. Ellos s\u00ed\u00bb, declar\u00f3 en ese momento. Tampoco podemos olvidar hace dos a\u00f1os cuando estuvo varios d\u00edas incomunicado con su medio al estar retenido en la ciudad siria de Homs. O cuando todos los periodistas abandonaban la ciudad libia de Misrata, Espinosa, que hab\u00eda llegado en un barco, narraba el conflicto refugiado en un gimnasio junto a su compa\u00f1ero Garc\u00eda Vilanova.<\/p>\n<p>Sin embargo, la an\u00e9cdota que mejor explica el compromiso de estos hombres con su profesi\u00f3n es aquella en la que Espinosa, con la clav\u00edcula rota al tratar de subir a un veh\u00edculo en Libia, perdi\u00f3 su cuaderno en medio de una huida. En ese instante, el periodista de anchas patillas no dud\u00f3 en bajarse del coche y ponerse a buscarla en medio de la calle, bajo el fuego de las tropas gadafistas. Estaba perdiendo lo m\u00e1s preciado para \u00e9l, de hecho, lo \u00fanico que realmente ten\u00eda valor: la cr\u00f3nica que hab\u00eda escrito aquel d\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSiento no haber podido escribir durante estos seis meses\u00bb. Con estas palabras, Javier Espinosa se fund\u00eda en un fuerte abrazo con el director del diario El Mundo, Casimiro Garc\u00eda- Abadillo, al llegar a la redacci\u00f3n del peri\u00f3dico. 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