{"id":429,"date":"2013-02-20T10:35:11","date_gmt":"2013-02-20T10:35:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.periodismoudima.com\/?p=429"},"modified":"2016-02-02T15:56:31","modified_gmt":"2016-02-02T15:56:31","slug":"el-portavoz-ante-la-fama-un-arma-de-doble-filo-para-la-eficacia-comunicativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/periodismo\/el-portavoz-ante-la-fama-un-arma-de-doble-filo-para-la-eficacia-comunicativa\/","title":{"rendered":"El portavoz ante la fama, un arma de doble filo para la eficacia comunicativa"},"content":{"rendered":"<p>Todas las empresas e instituciones tienen la necesidad de comunicar sus hitos, sus productos, sus fines, incluso sus expectativas, en definitiva necesitan de una comunicaci\u00f3n corporativa. El Portavoz o vocero es el nexo imprescindible.<br \/>\nEtimol\u00f3gicamente portavoz proviene de Portar y Voz. Seg\u00fan el Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola de la Lengua en su Vig\u00e9sima segunda edici\u00f3n, el portavoz es la persona que est\u00e1 autorizada para hablar en nombre y representaci\u00f3n de un grupo o de cualquier instituci\u00f3n o entidad y la persona autorizada para comunicar a la opini\u00f3n p\u00fablica lo que piensan acerca de un asunto determinado las instituciones pol\u00edticas o sus dirigentes.<br \/>\nEl portavoz debe ser una persona de m\u00e1xima representatividad y formar parte de la alta direcci\u00f3n. Por otro lado debe ser capaz de informar, persuadir y convencer con veracidad, ser disciplinado, cercano, accesible, coherente, responsable y capaz de comunicar diciendo la verdad ( que no es decir todo) mostrando humildad, no olvidando que aunque su cargo le aporte fama, \u00e9l es s\u00f3lo un mero instrumento de comunicaci\u00f3n, el mensaje a transmitir es la clave.\u00a0<br \/>\nTodo portavoz que trata habitualmente con la prensa y comparece asiduamente en los medios de comunicaci\u00f3n termina haci\u00e9ndose famoso y \u00e9sta fama puede llegar a ser letal para la empresa o instituci\u00f3n que representa, e incluso destructiva para el portavoz mismo. Veamos el porqu\u00e9 y de qu\u00e9 manera podemos neutralizar esta amenaza al ejercicio de la portavoc\u00eda responsable y eficaz.<br \/>\nTodo portavoz est\u00e1 expuesto a la opini\u00f3n p\u00fablica en mayor o menor medida. Y adquiere un protagonismo medi\u00e1tico. De hecho, podemos decir que un portavoz suele sufrir una evoluci\u00f3n irremediable ante la fama, que incidir\u00e1 en su personalidad, car\u00e1cter, trayectoria profesional y personal y que si no es controlada por el Director de Comunicaci\u00f3n puede desembocar en un desastre. Esta transformaci\u00f3n que sufren los portavoces, var\u00eda sensiblemente de una persona a otra.<br \/>\nLa mayor\u00eda de los seres humanos han vivido y muerto en el anonimato. S\u00f3lo unos pocos elegidos figuran en las enciclopedias y en los tomos de Historia. Fuera de esos seres excepcionales, hay otros que destacan temporalmente en \u00e1mbitos menos importantes como es el de la portavoc\u00eda.<br \/>\nMax Weber dec\u00eda que todos los seres humanos debemos vencer la vanidad d\u00eda a d\u00eda porque es un gran enemigo que nos impulsa a cometer pecados, que en el caso de un portavoz se suele traducir en una falta de responsabilidad imperdonable.<br \/>\nLos portavoces realizan un trabajo que requiere sacrificio, constancia y trabajo y suelen emplear muchas horas de preparaci\u00f3n y entrenamiento, algo que implica un esfuerzo nada desde\u00f1able, mientras convive con el miedo al rid\u00edculo, el terror esc\u00e9nico y la responsabilidad de querer encarnar lo mejor posible la cara humana de una empresa o instituci\u00f3n. Por otro lado, debe ser, cre\u00edble, coherente y conocido, sabiendo adem\u00e1s que los posibles errores que el portavoz cometa en su cometido se transforman en heridas p\u00fablicas que pueden llegar a ser mortales en su carrera profesional e incluso en su imagen personal. El peso de ser conocido o el precio de la fama amplifica cualquier comparecencia para bien y m\u00e1s a\u00fan, para mal. El portavoz ya convertido en una persona cuasi famosa o al menos ampliamente conocida por el gran p\u00fablico, paga adem\u00e1s el precio de la p\u00e9rdida de la intimidad y el anonimato, Otro precio a pagar, que no se aplica a todos los portavoces son aquellos que encumbrados a la fama y beneficiados por el poder que \u00e9sta les ha procurado, deciden que quieren seguir siendo famosos a toda costa. Para ello se afanan en alargar todo lo posible su protagonismo, para lo cual incluso, est\u00e1n dispuestos a hacer el rid\u00edculo.<br \/>\nEn correlaci\u00f3n con lo expuesto, son l\u00f3gicamente tres las fases m\u00e1s caracter\u00edsticas por las que pasa un portavoz en el ejercicio de su mandato, veamos cada una. :<br \/>\nEl portavoz miedoso<br \/>\nEl miedo esc\u00e9nico est\u00e1 generado por el temor a equivocarnos, miedo a hacer el rid\u00edculo, miedo a creer que, llegado el momento, nos olvidaremos de los mensajes a transmitir y nos quedaremos en blanco sin saber qu\u00e9 decir.<br \/>\n El portavoz de una empresa o instituci\u00f3n es habitualmente un alto cargo cuya profesi\u00f3n no es principalmente la comunicaci\u00f3n. M\u00e9dicos, ingenieros, abogados, economistas, etc. son susceptibles de ser nombrados portavoces.<br \/>\nEstos profesionales como es l\u00f3gico, no est\u00e1n especialmente formados en habilidades de comunicaci\u00f3n y menos a\u00fan, est\u00e1n preparados para comparecer ante la prensa. Por ello, los portavoces necesitan, como paso previo a ejercer como tales, instruirse.<br \/>\nEs normal que el sentimiento de responsabilidad mezclado con miedo suela asaltar al portavoz en sus primeras comparecencias. En esta fase, es cuando necesita acudir a un curso de formaci\u00f3n, que alguien le asesore y que el Director de Comunicaci\u00f3n le acompa\u00f1e en sus intervenciones. Suele prepararse a conciencia y  transmite \u00fanicamente lo acordado, lo que suele traducirse en \u00e9xito.<br \/>\nEl portavoz conocido<br \/>\nEn esta fase, el portavoz ya es alguien conocido y se caracteriza por la peligrosa falsa seguridad que le aporta el haber comparecido en repetidas ocasiones ante la prensa. Los medios de comunicaci\u00f3n con los que convive ya de manera habitual y que le aportan un est\u00edmulo extra le llaman por su nombre,  y el gran p\u00fablico, empieza a identificarle con la empresa e instituci\u00f3n que representa. Se ha convertido en un personaje p\u00fablico.<br \/>\nEsta fase suela comenzar cuando el portavoz lleva ejerciendo este papel durante un tiempo continuado. Como  excepci\u00f3n, ocurre en casos de crisis, cuando el portavoz pasa de ser un aut\u00e9ntico desconocido a convertirse en un personaje p\u00fablico en tan s\u00f3lo unos d\u00edas por el protagonismo excepcional que le otorga lo excepcional. Los s\u00edntomas que experimenta el portavoz en esta fase son inequ\u00edvocos. En primer lugar, le provoca sorpresa el comenzar a ser conocido y respetado y en general, todo el mundo le mira y recibe de manera distinta y m\u00e1s atenta. Si bien no existe una regla fija, la experiencia nos ha ense\u00f1ado que cinco entrevistas o comparecencias significativas en televisi\u00f3n es una medida casi exacta para determinar que el portavoz miedoso est\u00e1 pasando a ser un portavoz conocido. Es el momento de actuar sin dilaci\u00f3n. Evitar que el exhibicionismo medi\u00e1tico influya negativamente en \u00e9l es fundamental, ya que \u00e9ste no es buen compa\u00f1ero de viaje del portavoz responsable.<br \/>\nOtro de los s\u00edntomas del portavoz conocido es su desidia a la hora necesaria de ensayar sus entrevistas o comparecencias, antes rigurosamente preparadas. El miedo inicial que experimentaba ha desaparecido y ya no les ve tan peligrosos, incluso alardea de conocerlos. Otra caracter\u00edstica es que ya no pone o crea excusas, ni manifiesta malestar al tener que comparecer ante un medio, en vez de eso, lo considera una pseudo fiesta, ya que interiormente sabe que le suma puntos a su vanidad creciente y hambrienta de popularidad reci\u00e9n estrenada.<br \/>\nLa confianza que experimenta el portavoz en esta etapa puede ser beneficiosa, para transmitir de manera m\u00e1s distendida los mensajes y mejorar la relaci\u00f3n con los periodistas. Sin embargo, puede llegar a ser muy peligrosa si el portavoz no lo controla, se conf\u00eda y abandona la disciplina.<br \/>\nLos errores t\u00e9cnicos m\u00e1s comunes en esta fase son las indiscreciones e improvisaciones con la prensa propiciadas por la falsa sensaci\u00f3n de amiguismo con los profesionales y que muchas veces dan lugar a titulares  demoledores, de los que el portavoz en esta fase echar\u00e1 la culpa indefectiblemente al periodista. Por otra parte, sus comparecencias en la radio tienden a ser tediosas porque sus respuestas son demasiado largas porque no las prepara convenientemente. S\u00f3lo sigue teniendo cierto miedo a la televisi\u00f3n y son las \u00fanicas comparecencias en las que se deja acompa\u00f1ar por el Director de comunicaci\u00f3n, las que  prepara a conciencia, y en las que considera ahora vital cuidar especialmente su imagen y el vestuario.<br \/>\nComo \u00faltimo s\u00edntoma es que si hasta ese momento utilizaba inteligentemente de filtro al Director de Comunicaci\u00f3n antes de atender a cualquier periodista, ahora comienza incluso a difundir su tel\u00e9fono particular indiscriminadamente entre  los profesionales y es \u00e9l, el que posteriormente informa al Director de Comunicaci\u00f3n de las llamadas atendidas. La consecuencia es que empieza a responder a los periodistas sin haberse preparado antes y de aqu\u00ed al desastre queda s\u00f3lo un paso.<br \/>\nEl Director de comunicaci\u00f3n juega en esta fase un papel fundamental, ya que debe poner freno a esta situaci\u00f3n antes de que se les escape de las manos. Nunca deber\u00e1 dejar que el portavoz atienda por su cuenta a la prensa o que acuda s\u00f3lo a alg\u00fan medio. Deber\u00e1 ensayar con \u00e9l siempre antes de cada intervenci\u00f3n y seguir realizando simulacros de las posibles preguntas m\u00e1s peligrosas que le puedan realizar y c\u00f3mo deber\u00e1 responderlas y tras cada intervenci\u00f3n examinar exhaustivamente, junto con el portavoz los errores cometidos para evitar repetirlos. As\u00ed pues, si bien el tiempo de transformaci\u00f3n del portavoz es variable, el Director de comunicaci\u00f3n deber\u00e1 detectar cuando se ha entrado en esta fase, vigilar\u00e1 y no permitir\u00e1 que la vanidad acampe y destruya al portavoz, llev\u00e1ndole a la fase siguiente.<br \/>\nEl portavoz estrella<br \/>\nSon la vanidad y el narcisismo los grandes protagonistas de la tercera fase de un portavoz. Reconocemos al portavoz-estrella porque vive ya para la fama, olvidando que \u00e9sta es mera consecuencia del ejercicio de su trabajo como comunicador. La fama le ha descubierto un mundo nuevo que le gusta m\u00e1s que ning\u00fan otro. El objetivo ya no es para \u00e9l comunicar eficazmente, sino que tiene un grave problema de confusi\u00f3n de identidad, por lo que es necesario apartarlo de esta labor lo antes posible, ya que las imprudencias y el rid\u00edculo est\u00e1n casi garantizados.<br \/>\nEl portavoz ya no encarna la voz de la empresa e instituci\u00f3n, sino que habla por s\u00ed solo y sin control. Ha dejado de escuchar y s\u00f3lo quiere ser protagonista Es la etapa del \u201cYo creo, yo opino\u201d e introduce an\u00e9cdotas personales y aprovecha cualquier comparecencia en los medios para hacerse autopromoci\u00f3n. Insaciable por alcanzar el limbo de los famosos quiere estar en todos los sitios. Cuando se equivoca y\/o cae en el rid\u00edculo nunca reconoce su culpa. Si en la fase anterior echaba la culpa a los periodistas, en \u00e9sta se la echa primero al Director de Comunicaci\u00f3n, una figura que \u00e9l ya considera superflua e innecesaria, y que adem\u00e1s le coarta su vida estelar, pero tambi\u00e9n llega a echarle la culpa incluso a la sociedad, al sistema o a lo que sea. u vida personal y laborar se resienten. Sin embargo, en muchos casos, el portavoz no es consciente. Ha encontrado en la fama la raz\u00f3n \u00faltima de su ser.<br \/>\nComo reflexi\u00f3n a tener en cuenta es que la fama siempre se cobra su precio. El portavoz siempre se va a convertirse en famoso. Por eso, adem\u00e1s de apelar a la humildad y responsabilidad que deber\u00eda caracterizarle, el Director de Comunicaci\u00f3n tendr\u00e1 que ser el vig\u00eda que impida que una portavoc\u00eda irresponsable suponga una tragedia, que no una ventaja para que una empresa o instituci\u00f3n se comunique con sus p\u00fablicos. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todas las empresas e instituciones tienen la necesidad de comunicar sus hitos, sus productos, sus fines, incluso sus expectativas, en definitiva necesitan de una comunicaci\u00f3n corporativa. El Portavoz o vocero es el nexo imprescindible. Etimol\u00f3gicamente portavoz proviene de Portar y Voz. 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