{"id":881,"date":"2013-03-05T17:29:50","date_gmt":"2013-03-05T17:29:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiaudima.com\/?p=881"},"modified":"2021-11-18T07:34:52","modified_gmt":"2021-11-18T07:34:52","slug":"in-memoriam-papae","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/in-memoriam-papae\/","title":{"rendered":"In memoriam papae"},"content":{"rendered":"<p><!-- \t\t@page { margin: 2cm } \t\tP { margin-bottom: 0.21cm } -->La memoria colectiva a veces no pasa de unos breves siglos. Nos sorprende la decisi\u00f3n del papa Benedicto XVI de dejar la mitra pontificia el 28 de febrero. Se repite en los medios que es un hecho casi in\u00e9dito y se buscan paralelos hist\u00f3ricos de manera superficial. Se afirma que tradicionalmente los papas han muerto en cama o \u201cen la cruz\u201d. Pero no es tan cierto. Pocos papas han muerto tranquilamente en su cama; menos han tenido pontificados sin sobresaltos. La historia de los papas de Roma es una de las m\u00e1s dif\u00edciles de reconstruir y de interpretar debido al constante cambio de sus titulares y a las fuertes encrucijadas de intereses en las que se encontraban. La expresi\u00f3n \u201cabdicaci\u00f3n\u201d o \u201cdimisi\u00f3n\u201d es una gran eufemismo de nuestro tiempo, tan \u201creligiosamente correcto\u201d. En Roma, un centro neur\u00e1lgico del poder pol\u00edtico, los papas no sol\u00edan dimitir, m\u00e1s bien eran apartados o retirados por otros poderes.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.historiaudima.com\/wp-content\/uploads\/Vaticano.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-882\" title=\"Vaticano\" src=\"http:\/\/www.historiaudima.com\/wp-content\/uploads\/Vaticano.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"239\" \/><\/a>Desde el siglo I hasta el papa em\u00e9rito presente se han sucedido entre 263 o 265 papas, una frecuencia de reemplazo muy superior que las de las dinast\u00edas regias. Esto sin contar los aproximadamente 38 antipapas, concepto este resbaladizo, pues un antipapa es un miembro de la jerarqu\u00eda cat\u00f3lica con los mismos principios doctrinales que el papa, que suele ser el verdadero papa para la facci\u00f3n que le apoya en la curia, s\u00f3lo que la parte que perdi\u00f3 la batalla por ganar el reconocimiento de m\u00e1s poderes del orbe cat\u00f3lico. Los papas tocan a una media de 7 a\u00f1os por titular aproximadamente, lo que denota la alta siniestralidad del oficio. Esto demuestra que lo curioso es lo contrario: que siempre ha sido dif\u00edcil sobrevivir siendo papa, no solo por su elevada edad media. Las historias de los papas son rocambolescas: huidas disfrazadas de alabarderos,  escapatorias de torres, muertes en el acto sexual, papisas mujeres, etc&#8230;. y los escenarios de sus elecciones, lugares en los que se han dado todo tipo de an\u00e9cdotas. Desde 1271, se estipul\u00f3 que los cardenales electores se reunieran en c\u00f3nclave, es decir, bajo llave (<em>cum clave<\/em>). Esto demuestra lo peligrosas que eran dichas reuniones en las que pod\u00eda asonar cualquier facci\u00f3n o partido o las fuertes presiones que hab\u00eda sobre los cardenales, cuando se comunicaban con el exterior para recibir \u00f3rdenes o para comentar las tensiones y estrategias que se iban planteando en la reuni\u00f3n. Tras la vacante m\u00e1s larga de la sede romana (de 1268 a 1271), se vio la necesidad de sistematizar y reglamentar la elecci\u00f3n de los papas para evitar que las tensiones pol\u00edticas se descarnaran tan vivamente. El nuevo papa, Gregorio X, instaur\u00f3 el procedimiento para ello con la bula: <em>Ubi periculum maius.<\/em> Entre otras medidas menos anecd\u00f3ticas, que obligaban a seguir un protocolo, votar y alcanzar los dos tercios (el debate entre si la elecci\u00f3n deb\u00eda de ser por cantidad de votos o por la \u201ccalidad de los votantes\u201d fue largo, <em>maior pars<\/em> vs. <em>melior pars<\/em>), se decidi\u00f3 que a partir del cuarto d\u00eda de deliberaci\u00f3n, las raciones de los cardenales electores se fueran acortando para que acabaran antes.<\/p>\n<p>La Edad Media fue el momento de m\u00e1ximo poder del Papado de Roma, pues en ese per\u00edodo la identidad social colectiva estaba principalmente marcada por el hecho religioso, los argumentos y posiciones pol\u00edticas se expresaban en t\u00e9rminos religiosos y la Iglesia era la gran legitimadora o desligitimadora tanto de los cabezas de la pir\u00e1mide del poder feudal, como de los campesinos de cualquier aldea perdida. La Iglesia pod\u00eda intervenir en todos los territorios de la cristiandad. Su cabeza era una voz que tronaba en las cortes regias. Con su palabra, pod\u00eda levantar facciones contra un rey, desbaratar proyectos din\u00e1sticos, descalificar herederos, poner en entredicho una regi\u00f3n entera acusada de herej\u00eda. Pero este gran poder estaba atravesado por una doble paradoja: la Iglesia se fue conformando durante los siglos medievales como una instituci\u00f3n que no se reproduc\u00eda biol\u00f3gicamente, dado el celibato de sus miembros y que no ten\u00eda un ejercito a su servicio. Por eso,  el Pontificado tuvo que especializarse en el dif\u00edcil juego de buscar fuerzas aliadas, defensores de Roma, que no pretendieran ser sus due\u00f1os. Los papas se mantuvieron y se defendieron, gracias a la alianza de sus amigos carolingios, de los emperadores alemanes, de los normandos sicilianos, de los angevinos francos y de los espa\u00f1oles, por este orden. Pero, igualmente, muchos papas medievales se vieron arriados del solio,  porque no pod\u00eda haber asunto m\u00e1s \u201cpol\u00edtico\u201d que los asuntos del Pontificado de Roma. <a href=\"http:\/\/www.historiaudima.com\/wp-content\/uploads\/CoronacionCarlomagno.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-884\" title=\"CoronacionCarlomagno\" src=\"http:\/\/www.historiaudima.com\/wp-content\/uploads\/CoronacionCarlomagno-300x129.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"129\" srcset=\"https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/wp-content\/uploads\/CoronacionCarlomagno-300x129.jpg 300w, https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/wp-content\/uploads\/CoronacionCarlomagno.jpg 400w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s de esta din\u00e1mica externa que caracterizaba la superviviencia del pontificado, hab\u00eda otra igualmente intrincada y es que el obispado de San Pedro era y sigue siendo, por encima, de todo una cuesti\u00f3n de las luchas de poder internas en la Roma y en Italia. El principal objetivo, era urdir redes infinitas que posicionaran miembros de las familias nobiliarias en partidos y facciones amigas que controlar\u00edan, elecciones, concilios y decisiones, ingresos diezmales, las donaciones y las rentas feudales de los estados pontificios. Las familias romanas como los Crecencios frente a Teofilactos en el siglo X, los Frangipanis frente a Pierleonis en el siglo XII, los Orsinis frente a Colonnas en el siglo XIII, que duraban una generaci\u00f3n o dos, campaban por sus respetos en guerras constantes colocando a sus miembros en la direcci\u00f3n de la ciudad o reconquistando la ciudad en cuanto los poderes externos, como los emperadores romano-germ\u00e1nicos, la abandonaban.<\/p>\n<p>Ser\u00eda un error pensar que los papas defend\u00edan su independencia frente a amenazas externas (reyes y emperadores) e internas (nobleza romana). El papa exist\u00eda, era por estas din\u00e1micas. Todo papa romano estaba respaldado por una familia fuerte, todo papa extranjero ten\u00eda que llevarse la corte fuera: a Orvieto, a N\u00e1poles, a Avignon, a Pe\u00f1\u00edscola, etc&#8230; El relevo de poder ha sido: facciones nobiliarias romanas durante los siglos IX-X, facci\u00f3n germana o romana durante los siglos XI-XII y facci\u00f3n francesa o romana en los siglos XIII-XIV.<\/p>\n<p>Repite la prensa que 7 papas, desde el 33 dC., son los papas que han \u201cdimitido\u201d, pero los contextos de estas \u201cdimisiones\u201d, desmienten la posibilidad de denominarlo as\u00ed. La mayor\u00eda de los papas tuvieron que dejar la tiara o fueron expulsados, siendo dif\u00edcil distinguir unas situaciones de otras.  Nada ha sido sencillo en la biograf\u00eda pontificia.<\/p>\n<p>El per\u00edodo que se conoce como \u201cEl siglo de hierro del Pontificado\u201d, por la frecuencia de los nombramientos, la ignorancia de los papas y la violencia, provoc\u00f3 el nacimiento de aspiraciones reformistas de la Iglesia, bien alejadas de la ciudad como en Borgo\u00f1a o Lotaringia. Fueron precisamente los emperadores germanos los que, mediante la intervenci\u00f3n en la ciudad y el nombramiento de papas dignos pretendieron liberar el pontificado de la nobleza romana. En este contexto hay que situar al papa Juan XII (940-964) \u201cel Fornicario\u201d. Con 18 a\u00f1os, ninguna formaci\u00f3n e implicado en todos los conflictos contra los condes y duques locales, llam\u00f3 a Ot\u00f3n I en su defensa y lo coron\u00f3 emperador en el a\u00f1o 962. El emperador lo depuso y, en el concilio de 963, eligi\u00f3 como sucesor a su secretario, un seglar que recibi\u00f3 todas las \u00f3rdenes en un d\u00eda, Le\u00f3n VIII. Juan XII, que se march\u00f3 con los tesoros de Roma, volvi\u00f3 a la ciudad en cuanto se fue el emperador con un ej\u00e9rcito, depuso al Papa y se dedic\u00f3 a vengarse de sus enemigos y volver a su vida licenciosa hasta su muerte.<\/p>\n<p>En 1032, los Teofilacto, familia poderosa en Roma desde finales del siglo X, que tuvieron en su familia ni m\u00e1s ni menos que 6 papas, sobornaron a la curia para nombrar con 14 a\u00f1os de edad, a Benedicto IX, un papa \u201cguadiana\u201d que domin\u00f3 la sede pontificia en 3 per\u00edodos: de 1032 a 1044, en 1045 y de 1047 a 1048. Su supervivencia depend\u00eda de su alianza con el emperador Conrado II, que le defend\u00eda de las otras familias romanas. El 10 de abril de 1045 vendi\u00f3 la tiara por 1500 libras al futuro papa Gregorio VI para casarse y abdic\u00f3. Sin embargo, nunca dej\u00f3 de luchar por conquistar Roma, siempre que los emperadores estaban ausentes. Consigui\u00f3 volver dos veces con los ej\u00e9rcitos de su familia. El emperador Enrique III se vio obligado, en el Concilio de Sutri de 1046, a deponer a los tres papas en liza, pero volvi\u00f3 a perder la ciudad en cuanto la abandon\u00f3. En 1048, Benedicto IX era expulsado de la ciudad por otras familias y acab\u00f3 retirado en la abad\u00eda de Grottaferrata.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la historia m\u00e1s conmovedora es la de Pietro Angeleri di Murrione, quien antes de ser Celestino V era un monje benedictino de un monasterio perdido del Benevento. Inclinado al ascetismo radical que imperaba en los tiempos, abandon\u00f3 el cenobio y se retir\u00f3 a la cueva de Morrone como ermita\u00f1o en 1239 y con varios seguidores poco despu\u00e9s se situ\u00f3 en otra cueva en los Abruzos donde fund\u00f3 en 1244 los Celestinos. C\u00f3mo se cruz\u00f3 su destino con el de Roma es un misterio solo explicado por la teor\u00eda del caos. Debido a la rivalidad y guerra entre la familia Colonna y Orsini, la sede pontificia llevaba vacante desde 1992 hasta 1994. No es raro que cuando el asceta se vio elegido papa trasladara la sede a N\u00e1poles, dominio de los Anjou franceses y donde contaba con su protecci\u00f3n. Nuestro protagonista rigi\u00f3 la sede de agosto a noviembre de 1294. No sabemos si, como se dice, \u201crenunci\u00f3 voluntariamente\u201d para volver de ermita\u00f1o, lo que s\u00ed sabemos es que vio la necesidad de establecer la bula de abdicaci\u00f3n de los papas y que restaur\u00f3 la instituci\u00f3n del c\u00f3nclave papal para elegir papa. Su sucesor el en\u00e9rgico Bonifacio VIII no iba a dejar semejante tentaci\u00f3n suelta por la tierra. Lo llev\u00f3 con \u00e9l a Roma donde traslad\u00f3 la sede inmediatamente. \u00a1Qu\u00e9 peligros no acechar\u00edan al pobre Pietro Angeleri, que escap\u00f3 durante el viaje e intent\u00f3 huir a Grecia, pero fue apresado y encerrado en una torre hasta su muerte.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.historiaudima.com\/wp-content\/uploads\/BonifacioVIII.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-883\" title=\"BonifacioVIII\" src=\"http:\/\/www.historiaudima.com\/wp-content\/uploads\/BonifacioVIII-300x220.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"220\" srcset=\"https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/wp-content\/uploads\/BonifacioVIII-300x220.jpg 300w, https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/wp-content\/uploads\/BonifacioVIII.jpg 560w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a> El Gran cisma de la Iglesia se produjo tras la crisis de finales del XIII. El papa Bonifacio VIII consegu\u00eda dar brillo al \u00faltimo estertor de la formulaci\u00f3n teocr\u00e1tica de la Iglesia.\u00a0 Frente a Roma, crec\u00eda la teor\u00eda pol\u00edtica y el poder de reyes feudales y las teor\u00edas conciliaristas. Reyes como Felipe IV de Francia no estaban dispuestos a tener que lidiar con\u00a0 papas independientes. Entre 1309 y 1377 se traslad\u00f3 la sede papal de Roma a Avi\u00f3n. Los 5 papas que siguieron a Bonifacio VIII fueron franceses, 111 de los 134 cardenales creados en ese per\u00edodo eran franceses. A cambio, en Avignon el papado aprendi\u00f3 a organizarse como los poderes temporales m\u00e1s avanzados: organiz\u00f3 sus procedimientos, sus sistemas recaudatorios, los cargos y funciones de la curia, etc&#8230; Pero Roma estaba esperando para equilibrar la balanza y durante 40 a\u00f1os, la cristiandad se descarn\u00f3 en un cisma con dos y hasta tres papas. Cuando Segismundo, emperador de Alemania, en el Concilio de Constanza de 1414 hasta 1418, depuso a los tres papas existentes: a Juan XXIII (el pisano, Angelo Guiseppe Roncalli) en 1415 y a Gregorio XII (el veneciano, Angelo Correr) y a Benedicto XIII (el zaragozano, Pedro Mart\u00ednez de Luna) en 1417 puso fin al cisma de Occidente. El nombrado fue un Colonna: Mart\u00edn V.<\/p>\n<p>En este proceso largo y cruento de 4 siglos (desde la Reforma Gregoriana en el siglo XI hasta el final del cisma en el siglo XV), se consum\u00f3 la divisoria entre lo que nosotros conocemos como poder temporal y poder espiritual, es decir, el reparto de los \u00e1mbitos de autoridad entre monarcas y papas. Roma renunci\u00f3 a ser un estado dentro de todos los dem\u00e1s estados y se redujo a sus posesiones temporales en los Estados Pontificios; los reyes dieron coherencia a su poder territorial, pero a cambio de grandes prerrogativas y privilegios al Pontificado.<\/p>\n<p>La historia no nos permite imaginar por qu\u00e9 se va el papa. No podemos imputar intenciones. Pero la historia nos permite imaginar potenciales contextos, los ingredientes que frecuentemente entraron en juego. Benedicto XVI ha vuelto a ser Joseph Ratzinger. Las elecciones pontificias son ya m\u00e1s cortas y menos discutidas porque se juega el poder de las facciones de la Iglesia, no el poder en el mundo. El papa puede seguir vivo, aunque habiendo reconocido ciega obediencia a quien sea su sucesor, porque su figura no es tan amenazante como en el pasado. Sea como fuere, el Papa alega que se va por falta de fuerzas para disponer de las energ\u00edas que exige la procelosa administraci\u00f3n, la din\u00e1mica pol\u00edtica de la curia Vaticana con sus partidos, facciones y corruptelas. Las facciones se aprestan a tomar posiciones: los italianos, los espa\u00f1oles, los simpatizantes de una organizaci\u00f3n o figura u otra, los m\u00e1s conservadores y los m\u00e1s liberales. El hervidero papal, que nunca se acalla, muestra que la dificultad para gobernar la barca de Pedro continua, que los problemas son tan oscuros como todos imaginamos, que la figura del papa ha perdido unos grados en cuanto a infalibilidad y sacralidad y que el concilio es m\u00e1s que nunca un asunto de hombres solteros mayores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La memoria colectiva a veces no pasa de unos breves siglos. Nos sorprende la decisi\u00f3n del papa Benedicto XVI de dejar la mitra pontificia el 28 de febrero. 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