{"id":811,"date":"2013-01-08T09:02:50","date_gmt":"2013-01-08T09:02:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiaudima.com\/?p=811"},"modified":"2021-11-18T07:34:52","modified_gmt":"2021-11-18T07:34:52","slug":"trinchera-del-ferrocarril-el-tesoro-paleontologico-que-nacio-del-desatino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/trinchera-del-ferrocarril-el-tesoro-paleontologico-que-nacio-del-desatino\/","title":{"rendered":"TRINCHERA DEL FERROCARRIL, EL TESORO PALEONTOL\u00d3GICO QUE NACI\u00d3 DEL DESATINO"},"content":{"rendered":"<p>Daniel Casado Rigalt (profesor grado de Historia, UDIMA)<\/p>\n<p>La ciencia est\u00e1 en deuda con Richard Preece. No gan\u00f3 un Nobel. Ni siquiera entraba en sus planes. Pero a este intr\u00e9pido ingl\u00e9s el azar le premi\u00f3 con un hallazgo irrepetible cuando en 1895 su compa\u00f1\u00eda minera construy\u00f3 el ferrocarril que enlazaba la Sierra de Atapuerca con la l\u00ednea Burgos-Bilbao. Preece \u2013 cuyo nombre pasa inadvertido en las escuelas de ingenier\u00eda \u2013 es hoy el paradigma de la serendipia, esa palabra de nuevo cu\u00f1o que define un descubrimiento no buscado. El proyecto inicial de Mister Preece nunca contempl\u00f3 el paso de la l\u00ednea ferroviaria por las estribaciones de la Sierra de Atapuerca pero el brit\u00e1nico modific\u00f3 el trazado para nutrirse de piedra caliza y, sin propon\u00e9rselo, cant\u00f3 bingo. Explosion\u00f3 monta\u00f1as, trinch\u00f3 lomas, arras\u00f3 \u00e1rboles y encaj\u00f3 rieles, para acabar dejando al descubierto el conjunto de yacimientos paleontol\u00f3gicos m\u00e1s importante de Europa. Hoy se conoce como la Trinchera del Ferrocarril, un surco de un kil\u00f3metro de longitud trufado de restos \u00f3seos humanos y animales que se reparten en tres yacimientos: Sima del Elefante, Galer\u00eda y Gran Dolina.<br \/>\nEl legado tangible de Preece fue un paisaje fantasma de puentes, taludes y t\u00faneles abandonados. Fue todo lo que qued\u00f3 cuando en 1911 expir\u00f3 el ferrocarril. Un panorama aparentemente desolador en el que ahora tienen depositadas sus esperanzas prehistoriadores y paleont\u00f3logos. Los mordiscos de la compa\u00f1\u00eda de Preece al paisaje de Atapuerca hab\u00edan dejado a la vista todo un alijo paleontol\u00f3gico que pronto mostr\u00f3 gran poder de convocatoria. Ilustres prehistoriadores &#8211; como Hugo Obermaier y Henry Breuil \u2013 pusieron rumbo a Atapuerca para calibrar los restos f\u00f3siles que asomaban en aquella zanja nacida del accidente. Sin embargo, ninguna de las iniciativas logr\u00f3 ir m\u00e1s all\u00e1 de la mera curiosidad.<br \/>\nEl inter\u00e9s despertado a principios de siglo se fue disipando con el paso de los a\u00f1os y la Guerra Civil abri\u00f3 un par\u00e9ntesis de inactividad agravado, en los a\u00f1os 50\u2019, por la conversi\u00f3n de la Trinchera del Ferrocarril en cantera. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1964, el profesor Francisco Jord\u00e1 emprendi\u00f3 las primeras excavaciones en la Trinchera de Ferrocarril, labor que continu\u00f3 en los a\u00f1os 70\u2019 y 80\u2019 Emiliano Aguirre, todo un referente en la cr\u00f3nica atapuerquense. Con Aguirre se sentaron las bases de la investigaci\u00f3n en Atapuerca y con \u00e9l ech\u00f3 a andar el primer proyecto.<br \/>\nLa era dorada de Atapuerca lleg\u00f3 en los a\u00f1os 90\u2019, cuando el equipo liderado por Juan Luis Arsuaga, Eudald Carbonell y Jos\u00e9 Mar\u00eda Berm\u00fadez de Castro cogi\u00f3 el relevo de Emiliano Aguirre. El nuevo equipo elev\u00f3 entonces los yacimientos de Atapuerca a categor\u00eda mundial. Siempre a golpe de descubrimiento.<br \/>\nLa primera vez que los responsables de Atapuerca dejaron de ser an\u00f3nimos fue en 1992. En aquel verano de buenos presagios &#8211; con los focos de medio mundo apuntando a las olimpiadas de Barcelona &#8211; una de las cuevas de Atapuerca, la Sima de los Huesos, devolvi\u00f3 un rompecabezas \u00f3seo que acab\u00f3 dando forma a dos cr\u00e1neos de aspecto arcaico. Para los cient\u00edficos eran el \u201ccr\u00e1neo n\u00famero 4\u201d y el \u201ccr\u00e1neo n\u00famero 5\u201d; para el vulgo ser\u00edan Miguel\u00f3n, en homenaje al segundo tour de Miguel Indurain, y Agamen\u00f3n. A partir de Miguel\u00f3n pudo reconstruirse el cuerpo de un hom\u00ednido (homo heidelbergensis) relativamente parecido a nosotros, de 300.000 a\u00f1os de antig\u00fcedad. El memorial de hallazgos de la Sima de la Huesos se complet\u00f3 en 1998 con Excalibur, un hacha de mano excepcional, en cuarcita, que representa el utillaje de los humanos que habitaron la sierra en el Paleol\u00edtico.<br \/>\nAtapuerca volvi\u00f3 a ser primicia en 1994, cuando un resto f\u00f3sil en forma de pelvis masculina fue recuperado de las entra\u00f1as de la Sima de los Huesos en pleno verano. La bautizaron como Elvis, f\u00f3sil pariente de Miguel\u00f3n y Agamen\u00f3n, que se sum\u00f3 a la estrategia vulgarizadora de familiarizar los f\u00f3siles.<br \/>\nOtra de las joyas de Atapuerca es Gran Dolina, uno de los tres yacimientos revelados tras el fiasco ferroviario de Richard Preece. En total, veinte metros de rellenos sedimentarios del Pleistoceno (etapa geol\u00f3gica que acab\u00f3 en el 10.000 antes de Cristo) que contienen claves paleontol\u00f3gicas esenciales para comprender la evoluci\u00f3n humana. Su excavaci\u00f3n dio comienzo en 1981 pero el d\u00eda grabado con letras de oro en Gran Dolina es el 8 de julio de 1994, cuando vieron la luz restos humanos con 800.000 a\u00f1os de antig\u00fcedad en el bautizado como estrato Aurora: otro gui\u00f1o a la complicidad divulgativa. El citado estrato se ha revelado como un verdadero fil\u00f3n. Miles de a\u00f1os se compactaron aqu\u00ed hasta acumular cientos de herramientas de piedra, f\u00f3siles humanos y restos \u00f3seos de vertebrados, entre los que destacan los osos.<br \/>\nTres a\u00f1os m\u00e1s tarde, tras una sesuda revisi\u00f3n de los restos extraidos del estrato Aurora, la especie humana contaba con un nuevo miembro en el \u00e1rbol geneal\u00f3gico: el Homo Antececessor. Aquellos huesos bru\u00f1idos por la arena constituyen hoy uno de los reclamos de Atapuerca por lo que representan: el hom\u00ednido europeo m\u00e1s antiguo que se conoce. Otros f\u00f3siles de inter\u00e9s se constatan tambi\u00e9n en la Sima del Elefante, donde en 2008 aparecieron restos de una especie todav\u00eda por definir, adem\u00e1s de las herramientas de piedra m\u00e1s antiguas de toda la Sierra. M\u00e1s de un mill\u00f3n de a\u00f1os les contemplan. Entre los hallazgos m\u00e1s recientes cabe citar uno que se remonta al a\u00f1o 2011, cuando una mand\u00edbula sali\u00f3 al encuentro de los arque\u00f3logos en el nivel 9 de la Sima del Elefante, todav\u00eda en proceso de estudio. Todo hace indicar que pertenece al g\u00e9nero Homo Sapiens.<br \/>\nLas noticias sobre Atapuerca no cesan. La trascendencia de los hallazgos justifica la gran pirotecnia medi\u00e1tica que acompa\u00f1a cada descubrimiento. Desde el 30 de noviembre del a\u00f1o 2000 Atapuerca es Patrimonio de la Humanidad, un galard\u00f3n a la altura de su dimensi\u00f3n cient\u00edfica. Es, sin duda, la cuna de la prehistoria europea, todo un \u201cparque tem\u00e1tico\u201d de la ciencia prehist\u00f3rica sin parang\u00f3n al otro lado de los Pirineos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Daniel Casado Rigalt (profesor grado de Historia, UDIMA) La ciencia est\u00e1 en deuda con Richard Preece. No gan\u00f3 un Nobel. Ni siquiera entraba en sus planes. 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