{"id":586,"date":"2012-04-23T07:50:21","date_gmt":"2012-04-23T07:50:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiaudima.com\/?p=586"},"modified":"2021-11-18T07:34:54","modified_gmt":"2021-11-18T07:34:54","slug":"tartessos-un-mito-a-la-deriva-por-daniel-casado-rigalt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/tartessos-un-mito-a-la-deriva-por-daniel-casado-rigalt\/","title":{"rendered":"TARTESSOS, \u00bfUN MITO A LA DERIVA?, por Daniel Casado Rigalt"},"content":{"rendered":"<p>Alguien dej\u00f3 escrito en el Antiguo Testamento que en el siglo X antes de Cristo las naves del rey Salom\u00f3n volv\u00edan de Tarsis cargadas de oro cada tres a\u00f1os. La cita procede del \u201cLibro de los Reyes\u201d. Fue recogida all\u00e1 por el siglo VII antes de Cristo, pero nos remite tres siglos atr\u00e1s, cuando el hijo del rey David gobernaba Israel y la opulencia mineral hisp\u00e1nica tra\u00eda hasta las Columnas de H\u00e9rcules los primeros barcos semitas. La mayor\u00eda de historiadores lo tiene claro. Quienquiera que nombr\u00f3 a Tarsis era el primero en hacerlo y se estaba refiriendo a las relaciones comerciales que los israelitas manten\u00edan con Tartessos, ese mito viviente que se resiste a ser desvelado.<br \/>\n\tHa pasado mucho tiempo de aquello y la civilizaci\u00f3n tart\u00e9sica sigue  siendo para muchos un enigma de dif\u00edcil resoluci\u00f3n, cuando no una entelequia. Ni siquiera hoy est\u00e1 clara su naturaleza: \u00bfcivilizaci\u00f3n o ciudad?. Quiz\u00e1s el asunto de mayor consenso es su cronolog\u00eda, comprendida entre los a\u00f1os 1.000 y 500 antes de Cristo, momento aproximado de su ocaso definitivo. Hasta hace poco se pensaba que la apisonadora cartaginesa la hab\u00eda borrado del mapa pero esa visi\u00f3n ha sido superada. Cada vez son m\u00e1s los investigadores que apuntan a otra teor\u00eda: Tartessos acab\u00f3 diluy\u00e9ndose como civilizaci\u00f3n por efecto de una guerra de precios. Las ciudades tart\u00e9sicas dejaron de colocar sus productos en los mercados mediterr\u00e1neos, la producci\u00f3n decay\u00f3 y Tartessos fue engullida por un olvido silencioso que dura hasta hoy.<br \/>\n\tEntre la primera menci\u00f3n b\u00edblica y estas l\u00edneas median veintisiete siglos, los mismos que la enigm\u00e1tica cultura lleva inmersa en una nebulosa de incertidumbres y conjeturas. La literatura inspirada en ella da fe. A la Tartessos contada por Hecateo de Mileto, Libro de Ezequiel, Her\u00f3doto  (siglos VI-V antes de Cristo) y Avieno (siglo IV de nuestra era), se suma la Atl\u00e1ntida cantada por Plat\u00f3n en sus Di\u00e1logos. Dos horizontes arqueol\u00f3gicos con un denominador com\u00fan: ninguna ha traspasado con solvencia el umbral del mito.<br \/>\n\tHay quien no ha podido resistirse a la tentadora identificaci\u00f3n entre la Atl\u00e1ntida y Tartessos, una tesis sostenida en pasajes de Plat\u00f3n cuando menta la Atl\u00e1ntida: \u201cuna gran isla, m\u00e1s all\u00e1 de las columnas de Herakles, rica en recursos mineros y fauna animal\u201d. De momento, una conexi\u00f3n imposible. Ni el franc\u00e9s Jacques Collina-Girard (que ubic\u00f3 en el 2001 la Atl\u00e1ntida sobre la isla Espartel, a medio camino entre C\u00e1diz y T\u00e1nger), ni los avistamientos del doctor Kuehne en 2004 (que dijo haber localizado con im\u00e1genes a\u00e9reas los vestigios del templo de \u00abplata\u00bb consagrado a Poseid\u00f3n y el templo \u00abdorado\u00bb levantado en honor a Cleito) convencen. A todas ellas les sobran fabulaciones y les faltan certezas.<br \/>\n\tEn el mundo de la arqueolog\u00eda los mitos se respaldan con las piedras. Hasta entonces, las fuentes son ciencia ficci\u00f3n. La localizaci\u00f3n de Tartessos comenz\u00f3 como una experiencia filol\u00f3gica que arranca con Antonio de Nebrija en 1492. Nebrija identific\u00f3 Tartessos con el r\u00edo Betis (Guadalquivir) y con el paisaje de brazos marinos que formaba el r\u00edo en su desembocadura. Pero las conjeturas de Nebrija, emitidas desde la intuici\u00f3n, no ten\u00edan ning\u00fan tipo de respaldo arqueol\u00f3gico.<br \/>\n\tEl primero que removi\u00f3 las entra\u00f1as andaluzas en busca de Tartessos fue George Bonsor, un pintor anglofranc\u00e9s que, a finales del XIX, cambi\u00f3 lienzo y acuarela por pico y pala en cuanto comprob\u00f3 el potencial arqueol\u00f3gico que se extend\u00eda bajo sus pisadas. Nadie le hab\u00eda ense\u00f1ado a excavar pero su ilusi\u00f3n pudo m\u00e1s que su biso\u00f1ez. Bonsor recuper\u00f3 un alhijo de piezas tart\u00e9sicas, en necr\u00f3polis sevillanas como las de Cruz del Negro, Carmona, Setefilla y Cerro del Trigo.<br \/>\n\tEl siguiente abducido por los encantos tart\u00e9sicos fue el alem\u00e1n Adolf Schulten, que hab\u00eda salido tarifando de Numancia por su torpeza diplom\u00e1tica con las autoridades culturales espa\u00f1olas. Schulten quer\u00eda seguir el ejemplo de su compatriota Schliemann, que hab\u00eda desenterrado Troya gracias a su fe en las fuentes cl\u00e1sicas. La Ora Mar\u00edtima de Avieno ser\u00eda para Schulten lo que la Iliada hab\u00eda sido para Schliemann; y el Coto de Do\u00f1ana har\u00eda las veces de colina de Hissarlik (Turqu\u00eda), donde Schliemann encontr\u00f3 la Troya cantada por Homero. Schulten pretend\u00eda demostrar que Tartessos yac\u00eda en las Marismas y pas\u00f3 a la acci\u00f3n con la ayuda de su colega Bonsor. Se equip\u00f3 de herramientas y tripul\u00f3 la ambiciosa aventura de localizar Tartessos en Do\u00f1ana. Finalmente acab\u00f3 perdi\u00e9ndose en el laberinto literario que \u00e9l mismo hab\u00eda creado: se top\u00f3 con ruinas de \u00e9poca romana en el llamado Cerro del Trigo. Fracas\u00f3, pero lejos de proscribirle, es de justicia reconocer su contribuci\u00f3n. El alem\u00e1n puso orden donde hab\u00eda caos y convirti\u00f3 su obra Tartessos &#8211; publicada en 1924 &#8211; en el punto de partida de las publicaciones cient\u00edficas.<br \/>\n\tTodos los testimonios legados por las fuentes se refieren a Tarsis o Tartessos como una civilizaci\u00f3n de alma metal\u00fargica: \u201cel m\u00e1s elegante de los mercados, la ciudad del oro y la plata&#8230;\u201d. Tanto es as\u00ed que el rey tart\u00e9sico por antonomasia (Argantonios) lleva la plata (Arg-) incorporada al nombre. Pero la literatura se elev\u00f3 a certeza arqueol\u00f3gica el 30 de septiembre de 1958. Ese d\u00eda fuentes y evidencias arqueol\u00f3gicas se reencontraron cuando una cuadrilla de obreros desenterr\u00f3 el tesoro del Carambolo, en la localidad sevillana de Camas. En el interior de un recipiente de barro aparecieron 16 placas, 2 brazaletes, 2 pectorales y un collar.<br \/>\n\tEl hallazgo del tesoro alborot\u00f3 los foros cient\u00edficos cuando muchos se resignaban ya a una Tartessos virtual. El Carambolo se convirti\u00f3 en la imagen de cabecera de la cultura tart\u00e9sica y Juan de Mata Carriazo en el padrino del descubrimiento. Fue el arque\u00f3logo sevillano quien alent\u00f3 una consigna con formato de slogan (ap\u00f3crifa hoy)  que empezaba a extenderse entre los especialistas: \u201c\u00a1d\u00e9jate de Avieno y husmea el terreno!\u201d. Durante tres a\u00f1os, excav\u00f3 el yacimiento que representaba a la Tartessos tangible. Desenterr\u00f3 muros, palp\u00f3 cer\u00e1micas, cotej\u00f3 niveles estratigr\u00e1ficos y demostr\u00f3, por fin, que Tartessos no era una alucinaci\u00f3n oral de los cl\u00e1sicos.<br \/>\n\tActualmente el mapa tart\u00e9sico est\u00e1 m\u00e1s o menos definido en la mitad sur peninsular. El remanente arqueol\u00f3gico se constata en los siguientes yacimientos: La Joya y el Cabezo de San Pedro (Huelva), El Gandul y Carmona (Sevilla), La Colina de los Quemados (C\u00f3rdoba), Medell\u00edn y Cancho Roano (Badajoz) o Alc\u00e1cer do Sal (Portugal). Tambi\u00e9n la localidad gaditana de Mesas de Asta (la Asta Regia romana), cuya designaci\u00f3n de Regia ofrece interesantes pistas para hurgar en su pasado prerromano. Investigadores de la talla de Manuel Bendala sospechan que alguna \u00e9lite tart\u00e9sica gobern\u00f3 estas tierras antes de que Roma le pusiera nombre.<br \/>\nUno de los territorios situados en el radio de acci\u00f3n tart\u00e9sico es Extremadura, que mil a\u00f1os antes de titularse \u201ctierra de conquistadores\u201d acogi\u00f3 parientes de Argantonios. Da fe el tesoro cacere\u00f1o de la Aliseda, hallado en los a\u00f1os 20&#8242; y datado en el siglo VII antes de Cristo. Tambi\u00e9n el palacio-santuario de Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz), la joya arquitect\u00f3nica de Tartessos. Seguramente a este edificio indescifrable le prendieron fuego como parte de un rito de clausura. Despu\u00e9s, lo sellaron para siempre bajo las cenizas y el barro. En su interior se han registrado los cimientos de una imponente edificaci\u00f3n, circundada por 24 estancias rectangulares. El lugar transpira a\u00fan solemnidad ceremonial, corroborada por restos de vajillas que invitan a recrear un banquete. Si las piedras hablaran confirmar\u00edan las sospechas: los comensales se abandonaron a la gula conscientes de que aquella ser\u00eda \u201cla \u00faltima cena\u201d. Todo encaja: celebraron un convite como acto simb\u00f3lico de clausura y se esfumaron, dejando unos enseres que han sobrevivido a las corrosiones del tiempo. Ya nadie discute que Cancho Roano reproduce un modelo de monarqu\u00eda oriental, como las que se estilaron en Siria, Palestina, Fenicia o Etruria. <\/p>\n<p>Pocos asuntos de nuestra arqueolog\u00eda han tenido juicios tan discutidos como la funci\u00f3n de este edificio. Sobre su din\u00e1mica hay consenso pleno: a cambio de dones, los oferentes entregaban especies como contribuci\u00f3n. Algo as\u00ed como \u201cfavores al peso\u201d, de los que dan fe las balanzas y los ponderales hallados. Pero, \u00bfqu\u00e9  tipo de favores?. Parece que un plantel de artesanos trabaj\u00f3 la cer\u00e1mica, el bronce y el marfil para vender a los visitantes exvotos que la tierra ha devuelto. Pero se sospecha que el de los artesanos no es el \u00fanico gremio vislumbrado aqu\u00ed. Para el reputado arque\u00f3logo Mart\u00edn Almagro en Cancho Roano funcion\u00f3 a pleno rendimiento un centro de prostituci\u00f3n sagrada. El comercio carnal sostuvo el negocio del santuario y donde unos ven almacenes, Almagro ve fornicaderos. Al arque\u00f3logo le avalan los testimonios de algunos cronistas: Her\u00f3doto, Diodoro S\u00edculo o Luciano, que describieron con precisi\u00f3n c\u00f3mo visitantes, peregrinos y oferentes se magreaban con las concubinas a cambio de ofrendas. Sus citas recrearon los ambientes de los harenes orientales, pero seguramente los tartesios de Cancho Roano llevaban en la conducta las pecaminosas costumbres que les hab\u00edan contagiado los fenicios, los amos del Mediterr\u00e1neo. Con ellos convivieron del siglo VIII al VI antes de Cristo.  Llegaron a tal punto de fusi\u00f3n cultural que los arque\u00f3logos se rompen hoy los codos para distinguir sus reliquias. Y no siempre hay consenso. Lo \u00fanico cierto es que los fenicios fundaron ciudades y factor\u00edas en el sur peninsular (especialmente provincias de M\u00e1laga, Granada, C\u00e1diz, Almer\u00eda y Alicante) en siglos que se solapan con la cultura tart\u00e9sica.<br \/>\n\tEl fantasma de los fenicios sobrevuela Tartessos con m\u00e1s virulencia que nunca, justo ahora que la Gadir urbana da la cara bajo la l\u00ednea de flotaci\u00f3n del antiguo Teatro C\u00f3mico de C\u00e1diz. Un espeso nivel de dunas (que durante d\u00e9cadas ha sido interpretado como el punto final de la historia gaditana: se supon\u00eda que debajo solo habr\u00eda tiniebla subterr\u00e1nea) fue el preludio del hallazgo entre el 2008 y el 2009. Esta nueva ciudad subterr\u00e1nea de cu\u00f1o semita le devuelve la raz\u00f3n a quienes siempre han creido en la ecuaci\u00f3n Gadir=C\u00e1diz, frente a los que ubican Gadir en el yacimiento fenicio de Castillo de Do\u00f1a Blanca,  Puerto de Santa Mar\u00eda.<br \/>\n\tLa frontera entre lo tart\u00e9sico  y lo fenicio  alimenta discusiones. El territorio nuclear tart\u00e9sico se ha ubicado tradicionalmente lejos de la costa: en las provincias de Huelva, Sevilla, C\u00f3rdoba, C\u00e1diz y Badajoz; mientras que lo fenicio se asocia al litoral andaluz y alicantino. El sello genuino que unos le otorgan a los tartesios, otros se lo niegan. De hecho, el mito de Tartessos se tambalea desde que en el 2002 dos arque\u00f3logos sevillanos &#8211; \u00c1lvaro Fern\u00e1ndez Flores y Araceli Rodr\u00edguez Azogue &#8211; dejaron a la vista en el Carambolo un santuario sobre el que ahora cimentan su teor\u00eda: \u00a1el Cerro del Carambolo es fenicio!. Una sentencia que reduce Tartessos a atrezzo imaginario y cuya onda expansiva ha sacudido el estamento cient\u00edfico. Fern\u00e1ndez Flores y Rodr\u00edguez Azogue proponen un escenario fenicio colonial que alcanzar\u00eda latitudes incluso extreme\u00f1as. Creen que los objetos bautizados como tart\u00e9sicos (entre ellos el propio tesoro del Carambolo) son la expresi\u00f3n colonial de un pueblo semita que se asent\u00f3 en C\u00e1diz all\u00e1 por el siglo X antes de Cristo para luego expandirse por la costa y el interior. De esta forma, el Carambolo ser\u00eda un santuario fenicio, resultado de un cierto \u201cmestizaje\u201d entre lo semita y lo local. Un ejemplo para ilustrarlo: la colonizaci\u00f3n espa\u00f1ola en Am\u00e9rica tras la llegada de Col\u00f3n. Si uno contempla la huella dejada por los espa\u00f1oles en las catedrales, iglesias y edificios de Am\u00e9rica Latina, \u00bflas catalogar\u00eda como obras espa\u00f1olas o locales?.<br \/>\n\tPara la mayor\u00eda de especialistas, el dictamen de Fern\u00e1ndez Flores y Rodr\u00edguez Azogue es atrevido. En el Carambolo s\u00ed se advierten rasgos tart\u00e9sicos. Una evidencia definitiva: el altar con forma de piel de toro aparecido en el epicentro del recinto sagrado. En ning\u00fan santuario fenicio se encuentran altares con este perfil. Solo en territorio hispano. La piel de toro lleva instalada en nuestra memoria gen\u00e9tica m\u00e1s de dos mil a\u00f1os y el toro es parte de nosotros desde que el mito entr\u00f3 en la Historia. Despu\u00e9s de matar a Geri\u00f3n (primer rey de Tartessos seg\u00fan la leyenda), H\u00e9rcules se apropi\u00f3 de su reba\u00f1o de toros rojos. Lo dice la mitolog\u00eda griega en el d\u00e9cimo de los Doce trabajos atribuidos al dios griego. Al altar del Carambolo hay que sumar los encontrados en Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz), Cerro de San Juan (Coria del R\u00edo, Sevilla), etc. Y la casualidad deja de serlo cuando uno observa el pectoral del tesoro del Carambolo, una piel de toro en oro macizo. Parece que el mito tart\u00e9sico resiste las embestidas de los incr\u00e9dulos. El toro es su salvoconducto para no arder en la pira de las invenciones hist\u00f3ricas; un argumento que colisiona con esta nueva corriente de \u201ctartesoesc\u00e9pticos\u201d. Ellos ven fenicios donde otros ven tart\u00e9sicos. Recientemente han hecho pi\u00f1a en Huelva con motivo de un congreso celebrado en diciembre de 2011, del que han sido excluidos los mejores especialistas en asuntos tart\u00e9sicos. El debate prende mientras el \u201ctartesoescepticismo\u201d se contagia incluso a las vitrinas del Museo Arqueol\u00f3gico de Sevilla. All\u00ed se expone, desde diciembre de 2011, el flamante tesoro del Carambolo, tras macerar sus esencias tart\u00e9sicas durante d\u00e9cadas en la caja fuerte de un banco. Ahora bajo una nueva denominaci\u00f3n de origen: fenicia. \u00bfHasta cu\u00e1ndo?.<\/p>\n<p>CRONOLOG\u00cdA B\u00c1SICA<\/p>\n<p>1894-1925 \u2013 George Bonsor explora la comarca sevillana de Los Alcores y practica las primeras excavaciones en necr\u00f3polis tart\u00e9sicas.<br \/>\n1912-1930 \u2013 Schulten coteja fuentes y excava en Do\u00f1ana en b\u00fasqueda de Tartessos. Fracaso: encuentra un yacimiento romano en el Cerro del Trigo en 1923.<br \/>\n30 septiembre 1958 \u2013 hallazgo fortuito del tesoro del Carambolo en las obras de acondicionamiento llevadas a cabo en la Real Sociedad de Tiro al Pich\u00f3n de Camas (Sevilla).<br \/>\n2002-2005 \u2013 \u00faltima campa\u00f1a de excavaciones acometida en el Cerro del Carambolo. Localizaci\u00f3n de un santuario, al que sus directores atribuyen una naturaleza fenicia. Pol\u00e9mica en curso<br \/>\nnoviembre de 2011 \u2013 se expone en el Museo Arqueol\u00f3gico de Sevilla el tesoro original del Carambolo tras d\u00e9cadas recluido en la caja fuerte de un banco<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alguien dej\u00f3 escrito en el Antiguo Testamento que en el siglo X antes de Cristo las naves del rey Salom\u00f3n volv\u00edan de Tarsis cargadas de oro cada tres a\u00f1os. La cita procede del \u201cLibro de los Reyes\u201d. 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