{"id":527,"date":"2012-02-13T11:36:40","date_gmt":"2012-02-13T11:36:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiaudima.com\/?p=527"},"modified":"2021-11-18T07:35:12","modified_gmt":"2021-11-18T07:35:12","slug":"tras-la-estela-de-humboldt","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/tras-la-estela-de-humboldt\/","title":{"rendered":"Tras la estela de Humboldt"},"content":{"rendered":"<p>TRAS LA ESTELA DE HUMBOLDT<br \/>\npor Daniel Casado Rigalt<\/p>\n<p>Han pasado casi sesenta a\u00f1os y el n\u00famero 159 de la madrile\u00f1a calle Serrano sigue irradiando actividad. Desde que se instal\u00f3 aqu\u00ed el Instituto Arqueol\u00f3gico Alem\u00e1n en 1954, la contribuci\u00f3n germana a nuestra arqueolog\u00eda ha sido una constante. El Instituto ha ejercido de hervidero cient\u00edfico con din\u00e1mica de embajada cultural y los v\u00ednculos entre investigadores germanos y espa\u00f1oles se han estrechado tanto que cada vez es m\u00e1s habitual la participaci\u00f3n en proyectos comunes. La instituci\u00f3n lucir\u00e1 ahora nueva cara tras un par\u00e9ntesis de dos a\u00f1os, en el que se han reformado las instalaciones. La anhelada reinauguraci\u00f3n, el pr\u00f3ximo 7 de marzo, merece un balance, un recorrido en el tiempo que desvele las claves de esa inercia integradora entre espa\u00f1oles y alemanes.<br \/>\nHasta el siglo XVIII la mayor\u00eda de \u201cabducidos por la cultura espa\u00f1ola\u201d deb\u00edan sus tendencias hispan\u00f3filas a la fascinaci\u00f3n que les produc\u00eda el Quijote o las excelencias literarias del Siglo de Oro. Johann Andreas Dieze, Friedrich Bowterwek o Ludwig Tieck son buenos ejemplos. El primer hispan\u00f3filo germano al que las enciclopedias reconocen por sus inquietudes antropol\u00f3gico-arqueol\u00f3gicas fue Alexander Von Humboldt, que abri\u00f3 un surco de tradici\u00f3n filohisp\u00e1nica entre sus compatriotas tras un quijotesco viaje por Espa\u00f1a en 1799. Humboldt no era arque\u00f3logo. M\u00e1s bien era un naturalista polivalente adelantado a su tiempo, un ge\u00f3grafo con \u00ednfulas de explorador que se dio a la aventura sobre la grupa de un mulo cargado de instrumentos cient\u00edficos. Una prestigiosa beca alemana, todav\u00eda vigente, lleva su nombre en homenaje al sabio prusiano.<br \/>\nCorr\u00edan las primeras d\u00e9cadas del siglo XIX cuando comenz\u00f3 a despertarse entre los arque\u00f3logos alemanes un inter\u00e9s creciente por la arqueolog\u00eda espa\u00f1ola. Uno de los primeros alemanes en sucumbir a los encantos hispanos fue Adolf Friedrich Von Schack, un fervoroso hispanista, de ascendencia aristocr\u00e1tica, que recorri\u00f3 los restos arqueol\u00f3gicos \u00e1rabes de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica en 1852. M\u00e1s profunda a\u00fan fue la huella dejada por el historiador Emil H\u00fcbner, hijo del pintor Julius H\u00fcbner. Emil pis\u00f3 tierras espa\u00f1olas por primera vez en 1860 y tras tres d\u00e9cadas escudri\u00f1ando inscripciones y recopilando informaci\u00f3n logr\u00f3 confeccionar el Corpus Inscriptionum Latinarum, ese gran cerebro colectivo de la epigraf\u00eda latina que hab\u00eda apadrinado en sus inicios otro ilustre alem\u00e1n del XIX: Theodor Mommsen. H\u00fcbner ech\u00f3 ra\u00edces en Espa\u00f1a, donde se interes\u00f3 por todo el remanente arqueol\u00f3gico que hab\u00eda sido pasto del olvido y la indiferencia. Adem\u00e1s, contagi\u00f3 su entusiasmo por la Antig\u00fcedad a colegas espa\u00f1oles de la talla de Manuel G\u00f3mez Moreno, Eduardo Saavedra, Fidel Fita o Aureliano Fern\u00e1ndez Guerra. Fue entonces cuando se consolidaron las relaciones hispano-alemanas, con el krausismo como tel\u00f3n de fondo y en una suerte de simbiosis arqueol\u00f3gico-cultural de la que todos sacaron provecho, los espa\u00f1oles aprendiendo t\u00e9cnicas de investigaci\u00f3n y los alemanes ampliando horizontes de estudio inexplorados hasta ese momento. Algunos han advertido visos de \u201ccolonialismo cient\u00edfico\u201d en el inter\u00e9s alem\u00e1n por nuestra arqueolog\u00eda y nuestro patrimonio hist\u00f3rico. Otros prefieren llamarlo patrocinio, intercambio cultural, proyecci\u00f3n cultural&#8230; Lo que es indudable es que parte de nuestro legado arqueol\u00f3gico y epigr\u00e1fico sobrevivi\u00f3 gracias al celo y la vocaci\u00f3n de H\u00fcbner.<br \/>\nMucho m\u00e1s discutidos han sido los juicios sobre Adolf Schulten, el arque\u00f3logo alem\u00e1n que aterriz\u00f3 en Soria en 1905 dispuesto a emular a su compatriota Schliemann, el c\u00e9lebre descubridor de Troya. Gracias a las subvenciones del Kaiser Guillermo, Schulten comenz\u00f3 desenterrando Numancia con el rigor propio de un profesional competente, pero su insolencia y falta de tacto con las autoridades culturales sorianas y madrile\u00f1as le privaron de culminar la excavaci\u00f3n. Desautoriz\u00f3 a Eduardo Saavedra (su predecesor) y sus desplantes provocaron que se viera relegado por una comisi\u00f3n de la Real Academia de la Historia. El germano acab\u00f3 conform\u00e1ndose con excavar los campamentos militares romanos desde los que se dirigi\u00f3 el principio del fin de Numancia en el 133 antes de Cristo. Salir tarifando de Espa\u00f1a no ayud\u00f3 en absoluto a su reputaci\u00f3n, que se deterior\u00f3 a\u00fan m\u00e1s cuando su convicci\u00f3n de que la capital de Tartessos yac\u00eda en alg\u00fan punto indeterminado del Valle del Guadalquivir se desmoron\u00f3. La obsesiva b\u00fasqueda de Schulten se sald\u00f3 con el hallazgo de una villa romana all\u00e1 por los a\u00f1os 20\u2019 del siglo XX.<br \/>\nEl contexto cultural de las dos primeras d\u00e9cadas del siglo vino condicionado por el escenario geopol\u00edtico. La Primera Guerra Mundial hab\u00eda extremado la rivalidad entre franceses y alemanes por extender su influencia en el resto de Europa, hasta el punto de que unos y otros se vieron envueltos en una silenciosa toma de posiciones. Es dif\u00edcil valorar objetivamente las motivaciones culturales de las dos potencias europeas del momento. Lo \u00fanico cierto es que los franceses fundaron en Madrid el Instituto Franc\u00e9s y la Escuela de Estudios Superiores Hisp\u00e1nicos poco antes de la Primera Guerra Mundial. Y entre 1918 y 1924, los alemanes respondieron creando el Centro de Intercambio Intelectual Germano-Espa\u00f1ol de Madrid. La pol\u00edtica cultural exterior de Alemania en Espa\u00f1a se vio favorecida por el arraigo del hispanismo alem\u00e1n y la progresiva orientaci\u00f3n cultural espa\u00f1ola hacia Alemania. Buena muestra es la formaci\u00f3n de j\u00f3venes arque\u00f3logos espa\u00f1oles (como Pedro Bosch Gimpera) en Alemania gracias a las becas de la Junta de Ampliaci\u00f3n de Estudios.<br \/>\nLos felices a\u00f1os 20\u2019  parec\u00edan el momento propicio para la consolidaci\u00f3n de la arqueolog\u00eda alemana en Espa\u00f1a. Y entonces ocurri\u00f3. En 1929 tuvo lugar en Madrid la apertura de una nueva sede del Instituto Arqueol\u00f3gico Alem\u00e1n. Nueva \u201csucursal\u201d, aprovechando el tir\u00f3n de la efem\u00e9rides: primer centenario del Instituto. A partir de ese momento, se han sucedido los proyectos de colaboraci\u00f3n entre espa\u00f1oles y alemanes. Especialmente sonados han sido los trabajos llevados a cabo en los yacimientos fenicios de la costa andaluza, la ciudad cordobesa de Medina Azahara y los estudios art\u00edsticos de la Casa Pilatos en Sevilla.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TRAS LA ESTELA DE HUMBOLDT por Daniel Casado Rigalt Han pasado casi sesenta a\u00f1os y el n\u00famero 159 de la madrile\u00f1a calle Serrano sigue irradiando actividad. Desde que se instal\u00f3 aqu\u00ed el Instituto Arqueol\u00f3gico Alem\u00e1n en 1954, la contribuci\u00f3n germana a nuestra arqueolog\u00eda ha sido una constante. 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