{"id":415,"date":"2011-10-24T08:16:11","date_gmt":"2011-10-24T08:16:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiaudima.com\/?p=415"},"modified":"2021-11-18T07:35:13","modified_gmt":"2021-11-18T07:35:13","slug":"centenario-del-heroe-de-numancia-se-cumplen-100-anos-de-la-muerte-de-eduardo-saavedra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/centenario-del-heroe-de-numancia-se-cumplen-100-anos-de-la-muerte-de-eduardo-saavedra\/","title":{"rendered":"Centenario del \u00abh\u00e9roe de Numancia\u00bb. En breve se cumplir\u00e1n 100 a\u00f1os de la muerte de Eduardo Saavedra"},"content":{"rendered":"<p>EDUARDO SAAVEDRA, UN H\u00c9ROE A LA SOMBRA<\/p>\n<p>Daniel Casado Rigalt (UDIMA. Universidad a Distancia de Madrid)<\/p>\n<p>En todos los colectivos existe un c\u00f3digo no escrito que mide la gloria profesional. Los escritores sue\u00f1an con el Nobel; los periodistas con el Pullitzer; los futbolistas con el Mundial. Y los arque\u00f3logos alcanzan el cl\u00edmax cuando se les reconoce como descubridores de una ciudad perdida o una insigne reliquia. Hoy, ese \u201cmedallero arqueol\u00f3gico\u201d es tan universal que se recita como la tabla de multiplicar: Troya es a Schliemann lo que Machu Pichu es a Hiram Bingham o la ciudad de Ur a Leonard Woolley; y el tesoro de Tutankamon es a Howard Carter lo que la Dama de Elche es a Manuel Campello o la Dama de Baza a Presedo Velo. Incluso algunos se colgaron m\u00e1s de una medalla, como Heinrich Schliemann, que ha pasado a la historia por desenterrar Troya (en la costa turca) y la ciudad griega de Micenas. Descubridores y tesoros conforman una n\u00f3mina que empez\u00f3 a completarse en la segunda mitad del siglo XIX, cuando el patrimonio arqueol\u00f3gico mundial no ten\u00eda due\u00f1o y las reliquias se adjudicaban al mejor postor. Aunque en la mayor\u00eda de los casos las autor\u00edas no ofrecen dudas, la sombra de la sospecha recae sobre algunas atribuciones que requieren ser revisadas. Es el caso de Numancia, donde hace ahora un siglo y medio que se pusieron en marcha las primeras excavaciones de cierta entidad. La efem\u00e9rides merece un an\u00e1lisis.<br \/>\nUna de las figuras m\u00e1s controvertidas que desfil\u00f3 por las ruinas numantinas fue el alem\u00e1n Adolf Schulten, un eg\u00f3latra maquiav\u00e9lico chapado a la alemana, a quien no se le ocurri\u00f3 mejor frase para definir a Soria y a sus vecinos que la gabachada de que \u00c1frica empieza en los Pirineos. De \u00e9l cuentan sus biogr\u00e1fos que cuando lleg\u00f3 a Soria en 1905 se colg\u00f3, sin corresponderle, la medalla al m\u00e9rito descubridor de Numancia. Hac\u00eda a\u00f1os que ya se daba por descubierta. Seg\u00fan las enciclopedias del siglo XIX, el \u201cprimer excavador de la ciudad ib\u00e9rica de Numancia\u201d (en aquellos a\u00f1os nadie reconoc\u00eda en Numancia la huella celta y su naturaleza &#8211; reconocida hoy sin titubeos &#8211; celtib\u00e9rica) hab\u00eda sido el ingeniero tarraconense Eduardo Saavedra entre 1861 y 1866. Un reconocimiento de justicia que tambi\u00e9n conviene matizar. La primera remoci\u00f3n de tierras llevada a cabo por el catal\u00e1n en el Cerro de Garray databa de 1853, cuando apenas \u201cpicote\u00f3\u201d el fecundo pasto arqueol\u00f3gico de una Numancia todav\u00eda inexplorada. De esta espor\u00e1dica campa\u00f1a no ha quedado constancia documental, como tampoco de la de 1803. Aquel a\u00f1o ya lejano Juan Bautista Erro, un carlista recalcitrante inmerso en las teor\u00edas vascoiberistas, trat\u00f3 de darle sentido a la Numancia arqueol\u00f3gica desde sus mal encauzados conocimientos de fil\u00f3logo. La cr\u00edtica ha acabado relegando su aportaci\u00f3n a delirio anacr\u00f3nico sin atribuirle siquiera el reconocimiento de \u201cprimer excavador de Numancia\u201d.<br \/>\nDando por oficial (aunque los hechos lo contradigan) que Eduardo Saavedra es el primer excavador de Numancia, todav\u00eda quedar\u00eda pendiente otro asunto: \u00bfQui\u00e9n ubic\u00f3 Numancia en el Cerro de Garray? Aunque tengamos la tentaci\u00f3n de atribuirle a Saavedra este m\u00e9rito, antes que \u00e9l ya hab\u00eda sido objeto de discusi\u00f3n por parte de otros estudiosos. Hagamos cr\u00f3nica retrospectiva.<br \/>\nEn pleno siglo XVI Ambrosio de Morales y Antonio de Nebrija hab\u00edan especulado con la posibilidad de que Numancia se escondiera bajo el Cerro de la Muela, en la localidad soriana de Garray. El tema ya hab\u00eda centrado unos a\u00f1os atr\u00e1s la correspondencia epistolar sostenida entre el erudito Fray Antonio de Guevara, por un lado, y el duque de N\u00e1jera (don Antonio Manrique) y su hermano el arzobispo de Sevilla, por otro. El discutido obispo c\u00e1ntabro Antonio de Guevara fue el primero en \u201chacer diana\u201d con la ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica de unas ruinas que algunos se atrev\u00edan a situar en Zamora. Pero el instinto historiogr\u00e1fico nos dice que muy posiblemente Guevara se hizo eco de una evidencia que bien pudo haber perge\u00f1ado otro historiador, humanista o pol\u00edgrafo que no lo dej\u00f3 escrito. Estamos ante un caso repetido ad infinitum: la gloria no es para el que la merece sino para el que la publicita. El revisionismo hist\u00f3rico ha demostrado m\u00faltiples casos de descubrimientos cient\u00edficos atribuidos injustamente a quien menos lo merec\u00eda: Einstein hizo suyos descubrimientos de Voight y Poincar\u00e9 sobre la teor\u00eda de la relatividad; y Newton le sac\u00f3 el jugo a las conclusiones obtenidas por Hook acerca de la gravitaci\u00f3n universal, lo mismo que Caramuel le puso en bandeja a Leibniz lo que hab\u00eda descubierto acerca del sistema binario.<br \/>\nEn cualquier caso, Saavedra &#8211; verdadero promotor de las excavaciones de las que ahora se cumplen 150 a\u00f1os &#8211; es un referente fundamental de la cr\u00f3nica arqueol\u00f3gica numantina y se le considera uno de los pioneros de la arqueolog\u00eda en Espa\u00f1a, aunque procediera del campo de la ingenier\u00eda. En 1851 fue destinado a Soria, donde tom\u00f3 posesi\u00f3n como Delegado de Obras P\u00fablicas y recorri\u00f3 en solo dos a\u00f1os toda la altiplanice de la provincia para proyectar carreteras, ensanches urbanos y desecaciones de lagunas. Curtido desde entonces en los cierzos mesete\u00f1os y hermanado con el subsuelo soriano, fue uno de los primeros profesionales que repararon en la riqueza arqueol\u00f3gica de nuestros \u201cs\u00f3tanos\u201d cuando los que desempa\u00f1aban tareas de arque\u00f3logos no eran precisamente arque\u00f3logos. \u00c9l era hijo de militar y desde joven mostr\u00f3 maneras de alumno aventajado en todo lo que hac\u00eda. No solo fue n\u00famero uno de su promoci\u00f3n de ingenieros de Caminos, donde coincidi\u00f3 con el Nobel Jos\u00e9 Echegaray y el pol\u00edtico riojano Pr\u00e1xedes Sagasta, sino que lleg\u00f3 a formar parte de la comisi\u00f3n internacional para mejorar el canal de Suez; y fue miembro de tres reales Academias (Historia, Lengua y Ciencias), destacado arabista y humanista todoterreno con vocaci\u00f3n universal. Realiz\u00f3 tambi\u00e9n incursiones en el mundo de la epigraf\u00eda, llegando a confeccionar incluso el inventario epigr\u00e1fico de la provincia de Le\u00f3n.<br \/>\nSaavedra descubri\u00f3 su vocaci\u00f3n anticuaria en pleno ejercicio de su profesi\u00f3n (ingeniero ferroviario) cuando sus excavadoras dejaron a su paso un reguero de reliquias entre 1853 y 1861 por donde antiguamente pasaba una importante calzada romana entre las antiguas ciudades romanas de Uxama (Burgo de Osma, Soria) y Augustobriga (Muro de \u00c1greda, Soria). Como prueba de la recolecta arqueol\u00f3gica de Saavedra en tierras sorianas se conserva en la Real Academia de la Historia un expositor de madera fosca repleto de f\u00edbulas, anillos, hachas de bronce y cuentas de collar. Celt\u00edberos distra\u00eddos y legionarios despistados se las dejaron por el camino y el ingeniero catal\u00e1n las encontr\u00f3 mientras colocaba los rieles de la red ferroviaria soriana. El tarraconense aprovech\u00f3 los hallazgos para estudiar la v\u00eda romana entre Uxama y August\u00f3briga. El estudio de Saavedra es considerado como el primero rigurosamente cient\u00edfico de una v\u00eda romana en Espa\u00f1a, hasta el punto de que, quince d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, especialistas en la materia apenas han matizado o corregido sus interpretaciones. El acierto en su esforzado trabajo &#8211; que bas\u00f3 en la correspondencia entre el registro arqueol\u00f3gico de miliarios y mansiones y tres fuentes b\u00e1sicas en este campo: el Itinerario de Antonino, los vasos de Vicarello y el c\u00f3dice Peutinger &#8211; le abri\u00f3 las puertas de la Real Academia de la Historia. Ten\u00eda solo 32 a\u00f1os, y una dilatada experiencia como ingeniero a la que acababa de sumarse una vocaci\u00f3n larvada durante a\u00f1os: la de arque\u00f3logo.<br \/>\nSu estudio de la v\u00eda romana de Uxama a Augustobriga fue la antesala de las excavaciones de Numancia de 1861, el mismo a\u00f1o que Francia hab\u00eda empezado a extender sus tent\u00e1culos coloniales sobre la Europa arqueol\u00f3gica. Vergina &#8211; donde se asentaba la antigua capital de Macedonia: Egas &#8211; conoci\u00f3 antes que nadie la invasi\u00f3n arqueol\u00f3gica de los gabachos cuando todav\u00eda no se hab\u00eda producido en territorio hisp\u00e1nico el desembarco de arque\u00f3logos (o pseudoarque\u00f3logos) que administrar\u00edan gran parte del patrimonio arqueol\u00f3gico. Por espacio de m\u00e1s de cinco a\u00f1os (1861-1866) Saavedra y sus peones sacaron a la luz las primeras estructuras arqueol\u00f3gicas documentadas en el yacimiento. Aquel lustro de excavaciones nos dej\u00f3 como legado una memoria, sin publicar, firmada en coautor\u00eda con el dramaturgo, escritor y arque\u00f3logo Aureliano Fern\u00e1ndez-Guerra.<br \/>\nDe los cinco a\u00f1os que Saavedra emple\u00f3 en excavar Numancia en la d\u00e9cada de 1860&#8242; poco ha trascendido. Las ruinas sorianas cayeron en un largo silencio que dur\u00f3 hasta 1902, cuando el alem\u00e1n Adolf Schulten visit\u00f3 Numancia por primera vez. El profesor de Erlangen tuvo conocimiento de los trabajos de Saavedra, con quien entr\u00f3 en contacto para pedirle publicaciones, planos y material in\u00e9dito, que le proporcion\u00f3 el tarraconense. Adem\u00e1s le allan\u00f3 el camino en asuntos administrativos de permisos y le puso en contacto con el mundo pol\u00edtico y cultural soriano. Tras un largo par\u00e9ntesis, Saavedra reaparecer\u00eda en Numancia en 1906 como director de la Comisi\u00f3n Ejecutiva. Eran otros tiempos. Ten\u00eda ya m\u00e1s de 70 a\u00f1os y desde hac\u00eda tiempo anidaba en su cabeza una sospecha que acabar\u00eda convirti\u00e9ndose en su \u00faltima contribuci\u00f3n a la arqueolog\u00eda numantina. Seg\u00fan el ingeniero catal\u00e1n, existieron tres Numancias: la que sucumbi\u00f3 al cerco de Escipi\u00f3n en el verano del 133 antes de Cristo; la edificada en el siglo I antes de Cristo tras reducir a escombros los restos de la aniquilada ciudad ar\u00e9vaca; y otra ciudad m\u00e1s urbanizada, de \u00e9poca imperial romana, que se alargaba hasta el siglo IV de nuestra Era. Unas encima de otras.<br \/>\nSaavedra falleci\u00f3 en 1912, pero le leg\u00f3 a su sucesor (Jos\u00e9 Ram\u00f3n M\u00e9lida) los conocimientos t\u00e9cnicos necesarios para llevar a Numancia a lo m\u00e1s alto del panorama arqueol\u00f3gico nacional. Maestro y disc\u00edpulo escribieron la p\u00e1gina m\u00e1s gloriosa de la Numancia contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>______________________________________________________________<\/p>\n<p>La Numancia pol\u00e9mica: de Schulten a los Marichalar<\/p>\n<p>La primera pol\u00e9mica conocida de la Numancia arqueol\u00f3gica se la debemos a Adolf Schulten. El profesor alem\u00e1n, que no pasar\u00e1 a la historia por sus dotes diplom\u00e1ticas, lleg\u00f3 a Soria en 1905 dispuesto a emular a su compatriota Schliemann, que hab\u00eda desenterrado Troya y Micenas treinta a\u00f1os antes. La aventura dur\u00f3 solo unos meses, los que tard\u00f3 Schulten en provocar la aversi\u00f3n instant\u00e1nea del entorno soriano. Hab\u00eda logrado soliviantar al estamento soriano y madrile\u00f1o tras publicar escritos hirientes sobre el analfabetismo y atraso de una Castilla \u201cde navaja y pandereta\u201d. Por si fuera poco, ningune\u00f3 al arque\u00f3logo que le hab\u00eda precedido en Numancia: Eduardo Saavedra. Sus desplantes y falta de tacto los pag\u00f3 vi\u00e9ndose relegado de la excavaci\u00f3n. A cambio, se le compens\u00f3 con una \u201cmisi\u00f3n menor\u201d: localizar los campamentos romanos de asedio. Para \u00e9l fue un relevo con sabor a derrota y para el resto de implicados fue una declaraci\u00f3n de intenciones: \u201cEspa\u00f1a (o sea Numancia) para los espa\u00f1oles\u201d y \u201clos campamentos romanos (o sea las posesiones del invasor), para los extranjeros\u201d. El germano se retir\u00f3 del yacimiento estrella en 1906 sin saborear los r\u00e9ditos del reconocimiento acad\u00e9mico y, para regocijo de arque\u00f3logos y colegas espa\u00f1oles, el \u201ctrono\u201d de la direcci\u00f3n recay\u00f3 de nuevo en el veterano ingeniero tarraconense Eduardo Saavedra. Schulten se llev\u00f3 la enemistad del estamento soriano pero, tal vez como venganza, tambi\u00e9n se llev\u00f3 consigo varias cajas de materiales que pernoctan todav\u00eda en el Museo de Maguncia. A pesar de todo, es innegable su contribuci\u00f3n a la arqueolog\u00eda numantina, especialmente en el \u00e1mbito de la poliorc\u00e9tica o asedio militar.<br \/>\nLa \u00faltima pol\u00e9mica declarada en Numancia se remonta al a\u00f1o 2007 cuando un Plan Urban\u00edstico aprob\u00f3 la construcci\u00f3n del pol\u00edgono industrial \u201cSoria II\u201d. El primer afectado: el yacimiento arqueol\u00f3gico; el segundo: el patrimonio familiar de los Marichalar, due\u00f1os de 117 hect\u00e1reas a cinco kil\u00f3metros de Soria capital. Una expropiaci\u00f3n forzosa para llevar a cabo el proyecto urban\u00edstico desat\u00f3 el l\u00edo. Los Marichalar, que ya sufrieron una expropiaci\u00f3n hace 20 a\u00f1os, solicitaron la ayuda de Europa Nostra, la Federaci\u00f3n Europea de Patrimonio Cultural, a principios del 2011 para evitar que siguieran adelante los proyectos urban\u00edsticos que amenazan Numancia y su entorno. Muchos dudan de que los Marichalar hablen desde la desprendida generosidad. Pero lo cierto es que han abanderado la causa cultural, saliendo en defensa del patrimonio y proponiendo incluso (algo ins\u00f3lito) que conviertan en terreno r\u00fastico zonas declaradas como urbanizables. De momento, la amenaza va tomando cuerpo: ya se han puesto en marcha los trabajos preliminares para construir 300 viviendas cerca del campamento romano de Alto Real, excavado por Schulten en la primera d\u00e9cada del siglo XX. \u00a1Si el alem\u00e1n levantara la cabeza!.<a href=\"https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/wp-content\/uploads\/Saavedra-Eduardo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-414 size-thumbnail\" title=\"Saavedra, Eduardo\" src=\"https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/wp-content\/uploads\/Saavedra-Eduardo-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EDUARDO SAAVEDRA, UN H\u00c9ROE A LA SOMBRA Daniel Casado Rigalt (UDIMA. Universidad a Distancia de Madrid) En todos los colectivos existe un c\u00f3digo no escrito que mide la gloria profesional. Los escritores sue\u00f1an con el Nobel; los periodistas con el Pullitzer; los futbolistas con el Mundial. 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