{"id":1040,"date":"2013-11-28T11:19:45","date_gmt":"2013-11-28T11:19:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.historiaudima.com\/?p=1040"},"modified":"2021-11-18T07:34:50","modified_gmt":"2021-11-18T07:34:50","slug":"tan-poco-y-tanto-sabemos-de-fernando-del-pulgar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.udima.es\/historia\/tan-poco-y-tanto-sabemos-de-fernando-del-pulgar\/","title":{"rendered":"Tan poco y tanto sabemos de Fernando del Pulgar"},"content":{"rendered":"<style type=\"text\/css\"><!--\nP { margin-bottom: 0.21cm; }\n--><\/style>\n<p>La figura de Fernando o Hernando del Pulgar nos permite intuir el panorama de cacofon\u00edas que debi\u00f3 de haber en la Castilla bajomedieval en su senda hacia la rigidez cultural, la intolerancia y la persecuci\u00f3n de unos sectores de la sociedad por otros. Por su lucidez, iron\u00eda, sentido cr\u00edtico e inspiraci\u00f3n al observar su \u00e9poca, por el contrapunto que ofrecen sus ideas con el pensamiento dominante en la cultura del siglo XV castellano, por ser representante de un Humanismo incipiente, por lo misterioso de su vida, por la cercan\u00eda de sus emociones y percepciones con las nuestras es una figura que solo puede llamar nuestra atenci\u00f3n. Su voz disonante abre la posibilidad de pensar una evoluci\u00f3n potencialmente diferente de nuestra transici\u00f3n a \u00e9poca moderna.<\/p>\n<p>De la vida de Pulgar, un personaje de primera fila de la pol\u00edtica castellana, sabemos poco, lo cual es raro. No conocemos, si quiera, la fecha o lugar de su nacimiento o de su muerte. Tras 1492, sencillamente desapareci\u00f3.<\/p>\n<p>Se apunta que debi\u00f3 de nacer en Toledo o Madrid posiblemente hacia 1436, hijo de un escribano de Toledo, Diego Rodr\u00edguez. Se cri\u00f3 en la corte del rey Juan II y fue secretario de Enrique IV y de su hermanastra, Isabel I. Debi\u00f3 de ser apartado de la corte en 1479, pues en 1481 alega, en una carta, que la reina le llamaba a la corte de nuevo, para que escribiera la cr\u00f3nica de su reinado. Parece que era o ven\u00eda de familia conversa, pues por la persecuci\u00f3n que llevaba la Inquisici\u00f3n contra este grupo se enfrent\u00f3 al Cardenal Diego Hurtado de Mendoza y a Tom\u00e1s de Torquemada, General de los Dominicos.<\/p>\n<p>Escribi\u00f3 las <i>Glosa a las coplas de Mingo Revulgo,<\/i> 32 coplas quiz\u00e1 escritas por \u00cd\u00f1igo Mendoza o el propio Pulgar, que recoge una enorme met\u00e1fora sobre la virtud y el desorden social (1485), el <i>Libro de los Claros varones de Castilla<\/i> (1486), 24 biograf\u00edas siguiendo el modelo de Plutarco, contamos con sus <i>Letras<\/i>, un epistolario de 32 cartas, siguiendo las formas de hacer cl\u00e1sicas de Cicer\u00f3n y Plinio (1494) y, por \u00faltimo, la <i>Cr\u00f3nica de los Reyes Cat\u00f3licos&#8230;<\/i> que abarca los a\u00f1os 1468 a 1490.<\/p>\n<p>Es cierto que tenemos pocos datos biogr\u00e1ficos pero gracias a sus 32 cartas sabemos muchas cosas de este personaje hist\u00f3rico. Dado que nos las cuenta \u00e9l mismo y que el g\u00e9nero epistolar se estaba conformando como tal y Pulgar evidentemente se divierte practic\u00e1ndolo y utilizando todos los recursos a su alcance, la lectura de este material tiene que ser cuidadosa. Sus cartas nos cuentan que estuvo casado y se mantuvo unido a su mujer hasta su vejez; nos cuentan que tuvo una hija que a los 12 a\u00f1os se le hizo monja, para dolor de sus padres y luego satisfacci\u00f3n por estar a resguardo de los muchos peligros del mundo, entre los cuales no dejaba de estar la incertidumbre para las familias de origen jud\u00edo que ve\u00edan cada d\u00eda peligrar su integridad f\u00edsica en las calles y sus oficios y posiciones. Las cartas reflejan unos aspectos cotidianos realmente emotivos e \u00edntimos que no podemos conocer en tantos otros autores con biograf\u00edas completas en datos. Nos cuentan que por su trabajo nunca hab\u00eda prestado demasiada atenci\u00f3n a su hija, y seguro tambi\u00e9n, a su mujer, lo cual extra\u00f1a, no tanto porque no atendiera a las f\u00e9minas de su familia, sino porque el propio autor notara esto como deficiencia de padre. Padec\u00eda dolores en su vejez que se le hac\u00edan muy gravosos, sobre todo de la cara, y que le imped\u00edan ver las virtudes tan loadas por los cl\u00e1sicos de envejecer. Al margen, del gusto del autor por medir su ingenio y su pluma con Cicer\u00f3n, su lamento por los dolores de sus amigos de edad avanzada y sus peticiones de remedios a los f\u00edsicos, nos ponen en la pista de un hombre con padecimientos f\u00edsicos. Sus cartas nos hablan de su familiaridad con la reina, a la que admira, defiende y aprecia con un afecto muy cercano, como princesa, como reina, como madre y como cristiana, capaz de haber restaurado tanto el orden como la justicia en Castilla y de haber doblegado a la levantisca aristocracia laica y eclesi\u00e1stica que no cesaron de desgarrar el cuerpo pol\u00edtico castellano desde finales del siglo XIII.<\/p>\n<p>Sus cartas tambi\u00e9n nos hablan de que Pulgar era un hombre orgulloso por su conocimiento, su arte y su posici\u00f3n. Sin embargo, \u00e9l se presenta como un hombre con pasiones y pecados, pero no un cortesano entrenado en el arte del enredo, sino un hombre con un sentido estricto de la moral, de la virtud ciudadana en el sentido republicano del primer renacimiento, un hombre que a duras penas soportaba el hipocres\u00eda, la infidelidad y la estupidez. Su forma de hablar, sus acusaciones a personajes de alta posici\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica son tan directas y tan abiertas que denotan que la oportunidad y conveniencia pol\u00edtica sol\u00eda quedar supeditada a sus necesidades de denuncia. Las cartas dirigidas al arzobispo de Toledo, a su secretario, al obispo de Osma, al rey de Portugal o al cardenal primado tienen una virulencia que solo puede recordar a la Querella de las Investiduras, pero aquello era una discusi\u00f3n entre un emperador y un papa, no un secretario. Pulgar acusa al arzobispo Alonso Carrillo de fel\u00f3n, traidor, protector de rebeldes, instigador de levantamientos, indigno en su posici\u00f3n eclesi\u00e1stica, mentiroso y manipulador.<\/p>\n<p>Pulgar era un hombre con una visi\u00f3n del siglo XV de cierta decadencia, de que el mundo que florec\u00eda en Italia y Flandes se perd\u00eda para siempre en la meseta y se iba por la estupidez de tantos hombres que, en tiempos revueltos, no aciertan a tener su propio juicio, a atreverse a contestar al poder, a defender a los d\u00e9biles, a los injuriados, a los perseguidos. Entre 1391 y 1492, la Espa\u00f1a de las tres religiones tocaba a su fin y lo hac\u00eda por la necesidad de los reyes de controlar la \u00fanica esfera que les permit\u00eda el gobierno de la nobleza: las ciudades y en esas ciudades hubo que sacrificar un elemento, las minor\u00edas \u00e9tnicas para asestar el golpe definitivo a la autonom\u00eda urbana de gobierno. Entre 1391 y 1492, los conceptos de pureza de fe, de costumbres y de sangre consiguieron apropiarse del espacio de debate pol\u00edtico. Pero otro \u00e1mbito igualmente importante se iba a ver minado en la Castilla cat\u00f3lica del siglo XV: la suerte de la virtud como instrumento para conseguir \u00e9xito social y pol\u00edtico frente a los criterios de linaje y sangre.<\/p>\n<p>El debate no es nuevo. Aparece en los siglos XII-XIII, en <i>El Poema de Mio Cid<\/i>, en el que los villanos, la nobleza leonesa de sangre y alcurnia est\u00e1 discuti\u00e9ndole mezquinamente la val\u00eda y poder al h\u00e9roe del poema, el caballero castellano que por sus haza\u00f1as de armas, su habilidad, su fidelidad, honor, buen hacer como se\u00f1or de sus vasallos y por su tolerancia con los musulmanes los aventaja en todo. Quer\u00eda cerrarse la nobleza en torno a casas, castillos, familias, linajes y propiedades y el Poema se posiciona en este punto, entre tantos otros como el pulso entre Castilla y Le\u00f3n. Dos siglos despu\u00e9s, en la ciudad el proceso es agudo y dram\u00e1tico: las magistraturas, el gobierno de la ciudad, se est\u00e1n cerrando, pero ahora los villanos son los conversos que ascienden socialmente y los h\u00e9roes los castellanos cristianos viejos.<\/p>\n<p>Pulgar expresa con claridad en su carta XIV, su respuesta a \u201cun su amigo de Toledo\u201d que no habla claro (porque \u201cdez\u00eds entre dientes\u201d). El tema de debate es que en la ciudad no se puede aceptar que tengan honras y oficios de gobierno los que no tienen linaje porque \u201cel defecto de la sangre les quita la abilidad del governar \u201d y que familias nuevas accedan a la riqueza lo que crea conflictos con los de arriba y con los de abajo. Pulgar arremete con fiereza ante tama\u00f1os, sin ahorrar los propios, sinti\u00e9ndose claramente la rabia y la furia que le producen las ideas injustificadas. Los t\u00e9rminos que siguen denotan su valent\u00eda en unos tiempos en que la acusaci\u00f3n an\u00f3nima pod\u00eda llevar a cualquiera a los calabozos de la Inquisici\u00f3n, m\u00e1xime a una persona de familia conversa.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de Pulgar es arrasadora. Primero aduce que podr\u00edan considerar los ricos que en alg\u00fan momento empezaron a tener riqueza y los que no la tienen deber\u00edan pensar que mejor que les pueda ocurrir tambi\u00e9n a ellos en alg\u00fan momento. Dice que debe deducir que estos que as\u00ed piensan quieren \u201crepartir los bienes y horas del [mundo] a su arbitrio\u201d. Disquisici\u00f3n al gusto literario de la \u00e9poca: nada nuevo bajo el sol, el reparto de la riqueza es una cuita antigua que ha llenado de confusi\u00f3n y ceguera a muchos y ha levantado cr\u00edmenes. Pero, Pulgar gusta de hacer filosof\u00eda y teor\u00eda: estos se\u00f1ores yerran contra la ley natural porque todos nacimos de igual manera y contra la ley divina porque todos son iguales bajo un pastor y por tanto se arrogan el derecho, error, de pelear contra el designio divino. La defensa del conocimiento, los m\u00e9ritos y la virtud como criterio para la promoci\u00f3n social es tan moderna que asusta la conexi\u00f3n que podemos establecer con nuestro presente. Dejemos hablar a este ancestro que nos grita hace 500 a\u00f1os: \u201cVeemos por esperencia algunos ommes d\u00e9stos que iudgamos nacidos de baxa sangre, for\u00e7arlos su natural inclinaci\u00f3n a dexar los oficios baxos de los padres, e aprender ciencia, e ser grandes letrados. \u2026 Otros\u00ed veemos diversidad grande de condiciones, no solamente entre la multitud de los omnes, m\u00e1s aun entre los hermanos nascidos de un padre e de una madre: el uno veemos sabios, el otro ynorante; uno covarde, otro esfor\u00e7ado; liberal el un hermano, el otro avariento; uno dado a algunas artes, el otro a ninguna.\u201d (El\u00eda, P. editora, Pisa, 1982, pp.68-69). As\u00ed, alega, puede haber pelaires (cardador de pa\u00f1os) expertos en astrolog\u00eda, igual que hijos de reyes y notables que son hombres oscuros y olvidados, por inh\u00e1biles. Esta relaci\u00f3n entre el hecho de que alguien noble pueda ser de baja condici\u00f3n y alguien de origen humilde pueda tener una alta condici\u00f3n moral y de conocimiento tuvo que recorrer un largo y tortuoso camino para abrirse espacio pues rompe el binomio sangre\/condici\u00f3n moral. En el siglo XIX alem\u00e1n todav\u00eda no se entiende esa relaci\u00f3n cuando George Buchner escribi\u00f3 Woyzeck.<\/p>\n<p>Su argumento es casi blasfemo: \u201cno fagamos sabios a todos los decentientes del rey Salam\u00f3n, porque su padre fue el m\u00e1s sabio\u201d; y apela a la ley divina y a la raz\u00f3n humana para defender que todos somos de igual condici\u00f3n en el nacimiento y responsables de nuestra elecci\u00f3n del camino virtuoso durante la vida: \u201cE avemos de creer que Dios fizo omnes e no fizo linajes en que escogiesen, e todos fizo nobles en su nacimiento; la vileza de la sangre e oscuridad del linaje con sus manos la toma aquel que, dexado el camino de la clara virtud, se inclina a los vicios e m\u00e1culas del camino errado. E pues a ninguno dieron eleci\u00f3n de linaje quando nasci\u00f3, e todos tienen eleci\u00f3n de costumbre quando biven, inposible ser\u00eda segund raz\u00f3n ser el bueno privado de honra ni el malo tenerla, aunque sus primeros la ayan tenido. \u2026 la virtud, que da la verdadera nobleza.\u201d(70). No habla aqu\u00ed Pulgar de la virtud cristiana, sino de la virtud del conocimiento, de la sabidur\u00eda , por la moral y el compromiso por el bien com\u00fan y as\u00ed se\u00f1ala que estos pensamientos y condenas levantan altercados y turban la paz com\u00fan, envenenan al pueblo y traen la divisi\u00f3n, la muerte y la destrucci\u00f3n por el bien particular, la soberbia y la ambici\u00f3n.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de Pulgar bulle el Humanismo italiano y el clasicismo latino, pero est\u00e1 tambi\u00e9n un hombre que apadrina el nacimiento de la pol\u00edtica, m\u00e1s all\u00e1 del pensamiento puramente religioso, como la dimensi\u00f3n en la plaza p\u00fablica de nuestros pensamientos y acciones individuales y colectivos. Extra\u00f1a menos, si bien con m\u00e1s frustraci\u00f3n, que sepamos tan poco de Fernando del Pulgar y tanto, a la vez. Desapareci\u00f3 tras 1492, y con \u00e9l se arrincon\u00f3 una forma de pensar y de actuar de algunos que viv\u00edan en la misma Castilla que otro cronista, Andr\u00e9s Bern\u00e1ldez y tantos otros, que solo pod\u00edan desear exterminar la plaga hebrea y mora y que ve\u00edan que la represi\u00f3n la \u00fanica manera de limpiar el nuevo pueblo elegido, los castellanos. La desaparici\u00f3n de Pulgar es una met\u00e1fora de un camino cercenado, un camino que pudo ser, un camino que habr\u00eda dado luz a una Castilla bien distinta en su din\u00e1mica interior y exterior.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La figura de Fernando o Hernando del Pulgar nos permite intuir el panorama de cacofon\u00edas que debi\u00f3 de haber en la Castilla bajomedieval en su senda hacia la rigidez cultural, la intolerancia y la persecuci\u00f3n de unos sectores de la sociedad por otros. 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