Hace unos días Eurostat, la oficina europea de estadística de la Comisión Europea, actualizó los datos sobre conciliación entre la vida laboral y familiar para el año 2018, destacando el hecho de que una de cada tres personas de la Unión Europea reporta responsabilidades de cuidados.

Entre las principales conclusiones que se extraen de informe, destaca el hecho de que estas responsabilidades se debe al cuidado de niños y niñas menores de 15 años en el 29% de los casos, seguida del cuidado de personas dependientes, en el 4%. Las mujeres reportan más estas responsabilidades (37% frente al 32% de los hombres) en todas las categorías de cuidados: menores (30% frente al 28% de los hombres) y dependientes (5% frente al 3 %).

Además, en la UE en 2018, el 27 por ciento de las personas empleadas de 18 a 64 años con responsabilidades de cuidado infantil adaptaron su trabajo para facilitar ese cuidado, si bien las mujeres se vieron más afectadas que los hombres con más del doble. El 39% de ellas informaron de los efectos del cuidado infantil en su empleo en comparación con el 17% de los hombres.

En este sentido, el informe destaca que el 28 por ciento de las personas con responsabilidades de cuidado de menores informaron que usaban servicios de cuidado infantil, con una mayor proporción informada por los empleados (31 por ciento) en comparación con los desempleados (19%) y los inactivos (14%). Así, el 72 por ciento de las personas con responsabilidades de cuidado infantil informaron que no usaban los servicios de cuidado infantil, mayoritariamente por acuerdos propios o con su pareja, en el 47 por ciento de las situaciones.

El informe señala también que casi un tercio de las personas empleadas adaptaron su trabajo para facilitar el cuidado de los niños. Los datos ponen de manifiesto que, en 2018, un 27% de las personas empleadas con responsabilidades de cuidado infantil adaptaron su trabajo para facilitar esta tarea. Estos cambios incluyeron “reducción del tiempo de trabajo” (10%), “cambio de trabajo o empleador” o “licencia familiar” (3%), “cualquier cambio para aumentar los ingresos” (2 por ciento) o “tareas menos exigentes en el trabajo” (1%). En todos los países de la UE son las mujeres las que mayoritariamente adaptaron su trabajo para afrontar la tarea de cuidados.

Además de esta brecha de género que se da en todas las categorías analizadas, existe otra brecha en la UE, la territorial. En ella se observa cómo aquellos países con más y mejores modelos y políticas de conciliación muestran un comportamiento diferenciado en este sentido.

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