La neuropsicología es una disciplina concebida como un intento por entender la relación existente entre el cerebro y el comportamiento (Berlucchi, 2009). Se trata de una disciplina relativamente reciente si la comparamos con otras disciplinas como la clínica, la educativa, la social, etc. De hecho, no fue hasta los años 60 cuando la neuropsicología comenzó a emerger como disciplina claramente definida e independiente (Hebben and Milberg, 2011).

Sus inicios se remotan a 1963, año en el que se funda la primera revista internacional especializa en el ámbito. Esta revista, editada por Henry Hécaen es titulada, precisamente, con el nombre de Neuropsychologia. En su primer volumen, el editor de la revista especifica que el objetivo es satisfacer las necesidades aquellos investigadores pertenecientes a diferentes campos que tenían más en común entre sí que con los miembros de sus campos originales (Berlucci, 2009). Concretamente, el término neuropsicología se emplea para designar el interés por el estudio de la relación entre el cerebro y el comportamiento.

Un año después, en 1964, se funda también la revista Cortex que incluye, en su primer volumen , un artículo de Alexander Luria titulado “La neuropsicología en el diagnóstico local del daño cerebral” (Luria, 1964). En este artículo, Luria aporta numerosos ejemplos del significado múltiple de los síntomas observados mediante el análisis neuropsicológico del daño cerebral local. Además, describe métodos que se pueden emplear para el diagnóstico del daño.

En este mismo año pero unos cuantos volúmenes después, la revista publica un número titulado “Lecturas Básicas en Neuropsicología” en el que muestra un recopilatorio de artículos sobre neuropsicología procedentes de diferentes revistas científicas. Finalmente, en 1967, se crea la primera sociedad International de Neuropsicología, la International Neuropsychological Society (INS, http://www.the-ins.org/). Se trata de una organización multidisciplinar sin ánimo de lucro dedicada a mejorar la comunicación entre las disciplinas científicas que contribuyen a la comprensión de las relaciones entre el cerebro y la conducta.

Pronto empieza a diferenciarse, dentro de la neuropsicología, una corriente interesada por la aplicación de los conocimientos de la neuropsicología al paciente con daño cerebral. Estamos hablando de la Neuropsicología clínca. De hecho, en 1975, algunos neuropsicólogos con una vertiente más clínica crea la Academia Nacional de Neuropsicología (National Academy of Neuropsychology, NAN, https://www.nanonline.org/), una organización profesional dedicada a los intereses de los neuropsicólogos clínicos (Bush, 2011). Pocos años después, concretamente en 1979, se funda la Revista International Journal of Clinical Neuropsychology (más tarde conocida como Journal of Clinical and Experimental Neuropsychology, JCEN, http://www.tandfonline.com/loi/ncen20#.Vl3Wacp1Jx0), dirigida de manera específica al ámbito de la Neuropsicología Clínica. Por lo tanto, a lo largo de los años 70, la Neuropsicología Clínica va consiguiendo establecerse como disciplina especializada.

Por este motivo, en el año 1980, la American Psychology Association (APA) decide crear una división específica para la Neuropsicología Clínica; la División 40 (http://www.div40.org/). El objetivo de esta división era avanzar en la especialidad de la neuropsicología clínica como ciencia y profesión mediante la promoción de la investigación, la práctica clínica y la educación en un contexto multidisciplinar (Puente y Marcotte, 2000).

Pero no fue hasta 1996, cuando la Comisión para el reconocimiento de especialidades y competencias reconoce la Neuropsicología Clínica y la define como “una especialidad profesional dentro de la psicología que se encarga de aplicar los principios de la evaluación y la intervención basada en el estudio científico del comportamiento humano y su relación con el función normal y patológico del sistema nervioso central. La especialidad está dedicada a la mejora de nuestro conocimiento sobre las relaciones cerebro-conducta y la aplicación de este conocimiento a los problemas humanos” (APA Council of Representatives, 1996, reaprobado 2003)

Dos años después, en 1998, se celebró la Conferencia de Houston para la Formación Especializada en Neuropsicología Clínica. En el documento elaborado a raíz de dicha conferencia se menciona que “un neuropsicólogo es un psicólogo profesional entrenado en la ciencia de las relaciones del cerebro-comportamiento. El neuropsicólogo clínico se especializa en el uso de los principios de la evaluación y de la intervención basados en el estudio científico del comportamiento humano a lo largo de la vida mientras que se relacione con el funcionamiento normal y anormal del sistema nervioso” (Hannay y cols., 1998). En este mismo documento se recogen también los conocimientos que debe tener un neuropsicólogo clínico:

  • 1. Psicología General
    • a. Estadísticas y metodología
    • b. Aprendizaje, cognición y percepción
    • c. Psicología social y personalidad
    • d. Bases biológicas de la conducta
    • e. Psicología evolutiva
    • f. Historia de la Psicología
    • g. Diferencias culturales e individuales y diversidad)
  • 2. Psicología General Clínica
    • a. Psicopatología
    • b. Teoría psicométrica
    • c. Técnicas de entrevista y evaluación
    • d. Técnicas de intervención , e. Ética profesional)
  • 3. Fundamentos para el estudio de las relaciones cerebro-conducta
    • a. Neuroanatomía funcional
    • b. Trastornos neurológicas y relacionados incluyendo su etiología, patología, curso y tratamiento
    • c. Enfermedades no neurológicas que afectan al funcionamiento del sistema nervioso central
    • d. Neuroimagen y otras técnicas de neurodiagnóstico
    • e. Neuroquímica de la conducta [p. ej., psicofarmacología]
  • 4. Fundamentos para la práctica de la neruropsicología
    • a. Técnicas especializadas de evaluación neuropsicológica
    • b. Técnicas especializadas de intervención neuropsicológica
    • c. Diseños de investigación y análisis en neuropsicología
    • d. Práctica profesional y ética en neuropsicología
    • e. Implicaciones prácticas en las enfermedades neuropsicológicas)

En esta misma línea, la NAN aprobó en 2001, unos criterios mínimos para el ejercicio práctico de la Neuropsicología Clínica que incluían: un doctorado en psicología, práctica profesional dos años de experiencia (uno predoctoral y otro postdoctoral) incluyendo la supervisión por un/a neuropsicólogo/a clínico y una licencia para practicar la psicología (NAN,2001).

Teniendo en cuenta lo anterior, parece claro que la Neuropsicología clínica es una disciplina que se encuentra, a pesar de su corta edad, bastante establecida e, incluso, altamente estructura. Sin embargo, esta situación no es generalizada y muchos países no han establecido aún los medios adecuados para conseguir su oficialidad. España es uno de estos países. Hasta el momento, no existe un itinerario que esté reconocido a nivel estatal y la formación de los neuropsicólogos no se encuentra regulada. Ésta depende de los centros que imparten las enseñanzas, por lo que los planes de estudio son muy heterogéneos. De hecho, en nuestro país sólo se reconoce y, por lo tanto, regulariza, la especialidad de Psicología Sanitaria, bien a través de la titulación especialista en Psicología Clínica, que cuenta además con una formación por el sistema de residencia (PIR), o a través del Máster en Psicología General Sanitaria.

Sin embargo, las diferencias entre la Psicología Sanitaria y la Neuropsicología clínica son numerosas tanto en formación teórica como en la práctica (instrumentos de evaluación, terapias de intervención, investigación básica y aplicada, etc). Es por ello que en los últimos años se están elaborando documentos para la acreditación del neuropsicólogo/a clínico por parte de algunas entidades (como la sección de Neuropsicología de la Sociedad Española de Neurología, http://www.sen.es/noticias/102-noticias-sen/secretaria-de-la-junta-directiva/508-seccion-de-neuropsicologia). Algunos organismos, incluso, ya expiden acreditacines de experto en Neuropsicología Clínica (como el colegio oficial de Psicólogos de Madrid, http://www.acreditaciones.cop.es/). No obstante, y hasta que la profesión del Neuropsicólogo Clínico no esté regulada a nivel estatal, dichas acreditaciones, aunque interesantes, no son un requisito oficial para practicar la profesión.

Referencias

Berlucchi, G. (2009). Neuropsychology: Theoretical Basis. Encyclopedia of Neuroscience, 1001-1006.

Hebben, N. y Milberg, W. (2011). Fundamentos para la evaluación neuropsicológica. México: Editorial El Manual Moderno.

Luria, A.R. (1964). Neuropsychology in the local diagnosis of brain damage. Cortex, 1, 3-18.+

Bush. S.S. (2011). The Nartional Academy of Neurpsychology at 35: A developmental History. Archives of Clinical Neuropsychology, 26, 287-305.

Puente, A. E., & Marcotte, A. C. (2000). A history of Division 40 (Clinical Neuropsychology). In D. A. Dewsbury (Ed.), Unification through division: Histories of the divisions of the American Psychological Association,Vol. 5 (pp. 137-160).

Hannay, H. J., Bieliauskas, L. A., Crosson, B. A., Hammeke, T. A., Hamsher, K.deS., y Koffler, S. P. (1998). Proceedings of the Houston Conference on specialty education and training in clinical neuropsychology. Archives of Clinical Neuropsychology, 13, 157–158.

National Academy of Neuropsychology (2001). NAN definition of a clinical Neuropsychologis [Appendix]. Extraído de: https://www.scn40.org/uploads/4/7/2/2/47220679/nanpositiondefneuro.pdf

American Psychological Association Council of Representatives (1196, reapproved 2003). Archival description of Clinical Neuropsychology. Appendix K, XVI.3 Extraído de: https://www.scn40.org/uploads/4/7/2/2/47220679/archival_description_of_clinical_neuropsychology.pdf

Laura Alonso Recio
Doctora en Psicología. Profesora de Psicología en la UDIMA, Universidad a Distancia de Madrid. Ver Perfil