Pregón de Navidad de Laura y María Lara en Brihuega

El 22 de diciembre de 2017, María Lara y yo tuvimos el honor de pronunciar el Pregón de Navidad en Brihuega, “Jardín de la Alcarria” y “Provenza española” por las hectáreas de espliego que en la estación estival colorean el horizonte con los tonos añiles y malvas de la flor de perfume singular.

Las Doctoras Laura y María Lara, pronunciando el Pregón en la iglesia de San Felipe

Más allá de las aulas del colegio, entre dictados, pizarras y cuentas de las que todos podríamos dar nuestra perspectiva, consultar el diccionario suele contribuir a poner precisión en la lengua. En sus dos primeras acepciones, el de la Real Academia Española afirma que pregón es: “promulgación o publicación que en voz alta se hace en los sitios públicos de algo que conviene que todos sepan” y “discurso elogioso en que se anuncia al público la celebración de una festividad”.

Y si echamos mano a los diccionarios de otros idiomas, lenguas muertas y vivas, necesarias todas ellas para el trabajo humanístico, comprobamos que Navidad viene del latín, de nativitas, nacimiento. En cambio, los angloparlantes utilizan el término Christmas, en alusión a la misa (mass) de Cristo. Y en ciertos idiomas germánicos, como el alemán, la fiesta es llamada Weihnachten, esto es, “noche de bendición”. Por tanto, preludio de paz y alegría.

La Navidad es un momento proclive al encuentro: encuentro de familiares, encuentro de voluntades, encuentro con las esencias… Y, en este torrente de felicidad que con sus luces esparcen estas fechas, llevamos María Lara y yo a Brihuega este Pregón a modo de diálogo entre Clío, la musa de la Historia, y la princesa Elima, con el telón de fondo de la Virgen de la Peña.

En el año 776 de la primera olimpiada, en el año 753 de la fundación de Roma, a la ciudad de David llega a lomos de un asno una pareja de Nazaret. La doncella va a dar a luz, ninguna posada les abre las

Las Pregoneras acompañadas por las autoridades civiles

puertas, no les queda más remedio que buscar yantar y alberga cargados de humildad entre las rocas de un oscuro portal. La noche en la que el Niño nace, sólo los planetas lo cobijan, tenía que ser así, su primera mirada llega en condiciones pobres desde el suelo del pesebre, su última vista, desde la corporeidad a la Tierra, acontecería en la altura de la Cruz. El Mesías vino al mundo sin espadas ni cohorte de soldados, sólo los pobres se enteraron de que el errante Israel era ya la tierra bendita del Esperado.

Pasaron tres siglos y, como el lector encuentra en las novelas de María Lara El velo de la promesa y Memorias de Helena, una anciana, la emperatriz Helena, la madre de Constantino, soñó con el Galileo…

Todo momento es bueno para conocerse mejor a uno mismo: Nosce te ipsum. Porque sólo conociendo nuestras capacidades y nuestros límites podemos comprender mejor a los demás. En marzo de 1937, en los jardines exóticos de la Fábrica de Paños, posaba el General Walter, un polaco que, en el cenador briocense, parecía abstraerse del fragor de la batalla, a pesar de las condiciones climáticas adversas. Un lugar estupendo aquel vergel para colocar un Belén con vistas privilegiadas a los campos de lavanda que en 1937 sobrevivieron a la Batalla que analizamos en nuestro libro Guerra en la Alcarria. 1937: el frente de Guadalajara.

Podéis leer íntegro el Pregón de Navidad de la Profesora María Lara Martínez y de quien firma esta publicación  de este blog en la web del Ayuntamiento de Brihuega.  

Las Pregoneras agradecemos el apoyo de las autoridades civiles presentes en la inauguración de las fiestas navideñas briocenses: al alcalde Luis Viejo, a la corporación municipal y a Santos López Tabernero, director provincial de Agricultura, Medioambiente y Desarrollo Rural de la JCCM, junto a los diputados provinciales, regionales y nacionales tales como Lorenzo Robisco de las Cortes de Castilla-La Mancha y la senadora Ana González. Todos ellos, los briocenses y público llegado desde diferentes puntos de la geografía española se sumaron a nuestro acto académico en el que reivindicamos el poder de ese Departamento de Recuerdos Humanos que atesoramos en nuestro interior, cuna de emociones y sentimientos grabados en acero inolvidable.

Laura Lara Martínez

Doctora en Filosofía. Profesora de Historia Contemporánea.
Udima, Universidad a Distancia de Madrid