Un mes de noviembre de hace 500 años llegó el sobresalto. Por primera vez en su vida, el cardenal más célebre de España sentía impaciencia. Era consciente de que su tiempo se agotaba. Precisamente por ello, porque sabía que en sus venas todo ya había sido y acabado, no quería partir de este mundo sin contemplar con sus propios ojos la llegada a Castilla de aquel joven nacido en Gante.
Pero, desde las costas cantábricas, el vástago de la desdichada Juana parecía demorarse en la cita y …, antes de que el último grano de arena descendiera por la clepsidra, haciendo gala de esa tenacidad sin límites, Cisneros se apresuró a andar más lejos con sus sandalias de franciscano y el zurrón de los 81 años.

El 8 de noviembre, pensando en su respetada señora Isabel- la reina que lo eligió como confesor en 1492 al poco de la conquista de Granada-, la parca le besó la frente. Unas llaves se movieron con sutileza junto a su oído, mientras las hojas caducaban entre álamos por la planicie de la meseta. Le había llegado su turno, con celeridad el que había tenido una salud de hierro entró en agonía.

En la casa donde feneció Cisneros, el cadáver fue trasladado desde la alcoba al comedor. Lo embalsamaron con mucha sal para ser conducido a Alcalá y lo cubrieron con los ornamentos pontificales, poniendo una cortina colgante a modo de catafalco. Los movimientos fueron humildes y solemnes, como había sido su vida. Un pregonero anunció el óbito por los barrios y los vecinos de la comarca acudieron raudos a besar las manos del prelado, con las indulgencias acostumbradas. Entre las piedras burgalesas de Roa, en la iglesia de la Santísima Trinidad, el cuerpo del humanista, del arzobispo, del inquisidor, del militar, del “alter ego” del rey, fue velado por la Cofradía de Ánimas.

Atrás quedaban los cirios del cortejo errante y dislocado de Felipe el Hermoso; hacia delante se batía la empresa del orbe pues, como aseverara el gramático Nebrija, la lengua va unida al imperio. Después de las dos trascendentales regencias de Jiménez de Cisneros, con capa parda y morrión afable el águila bicéfala empezaría a surcar mares y a trazar rutas de hidalguía por Bruselas, por Malta, por Parma, por Roma, por Lima, por México…

Y, desde el rito mozárabe o la Biblia Políglota, el retrato de Bigarny o el pedestal de sus múltiples estatuas, Gonzalo (que así era su nombre de pila) sigue mirando de perfil a su amada Hispania.

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La Historia es arte y también ciencia, relato comprensivo y examen cronológico que requiere de dos instrumentos básicos: el telescopio de la utopía y el microscopio de los hechos. Como antiguas estudiantes de la Universidad de Alcalá y Premio Uno de la institución académica pionera en el Renacimiento, este 2017 la Profesora Laura Lara y yo lo estamos viviendo, en lo que a la investigación se refiere, muy unido al estudio de los legajos sobre Fray Francisco.

Recopilamos en esta página de la universidad una selección de las iniciativas cisnerianas puestas en marcha en el año del V Centenario, también en el marco del grupo de investigación “Espionaje en los siglos XVI-XIX”, con la pesquisa hecha en los archivos franciscanos, inquisitoriales, universitarios, etc., y el trabajo de campo en el norte de África, en esa tierra de frontera de la que fue capitán general el hijo de Torrelaguna.

  • Serie radiofónica “El aula de Cisneros”, desarrollada a modo de diálogo desde enero de 2017 por María Lara en el programa Territorio Lince, bajo la dirección de Pedro Fernández-Villamea. Además de su emisión en directo, los capítulos de la tertulia están recopilados en sucesivas entradas en el portal oficial de Cisneros, en el obispado de Alcalá. Para escuchar el tratamiento de actualidad con Pedro de un personaje que marcó el tránsito del Medievo a los siglos modernos, los audios están catalogados en el repositorio enlazado arriba.
  • Placa de los Premios de Ensayo Breve en Ciencias Sociales “Fermín Caballero”, con que fue galardonada la obra de Laura Lara “1917: el año de Cisneros en la Edad de Plata”, por parte de la Asociación de Sociología de Castilla-La Mancha, jurado integrado por representantes de la disciplina en las principales universidades españolas.
  • Conferencia de verano de Laura Lara y quien escribe estas líneas en la UDIMA: “El Cardenal Cisneros en su V Centenario. Mitra y espada en la fundación universitaria del Humanismo”.
  • Próximo libro nuestro publicado por el Ministerio de Defensa: “Regente de las Españas y capitán general de África. El Cardenal Cisneros (1517-2017)”. Presentación-conferencia el 15 de noviembre en el Instituto de Historia y Cultura Militar (Madrid).

El misterio del sol de Orán, la nula ambición por el poder, la lúcida visión de América, el fomento de las lenguas vivas y muertas, su proceso de beatificación interrumpido, el legado en la Historia Contemporánea a través de los dos apellidos, la Reserva Voluntaria, los billetes, los sellos, etc., y sobre todo la profunda conciencia del deber que distinguió sus acciones son algunas pinceladas que conforman el retrato de un estadista que despertó los elogios del filósofo Leibniz. No en vano, después del Desastre del 98, el político regeneracionista Joaquín Costa afirmaba que, desde la muerte del Cardenal, el gobierno español, salvo ráfagas pasajeras, había estado “en perpetua holganza”.

In memoriam del fraile castellano, esta elegía prosaica en el blog de la UDIMA. Por cierto, que la Universidad de Alcalá tuvo su primer curso en el otoño de 1508 y la Universidad a Distancia de Madrid en el campus de Collado-Villalba en el otoño de 2008.

Con la ilusión de las aulas y la sed de conocimiento interdisciplinar, sit tibi terra levis, maestro Cisneros…

 

 

María Lara Martínez
Doctora Europea en Filosofía. Profesora de la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA. Escritora, Premio Algaba Ver Perfil